Dossier I, Primer Encuentro Esteros 2020, Colección Flor del espinillo

En agosto de 2020 se realizó el Primer Encuentro Esteros en la IX Feria Internacional del Libro de Curuzú Cuatiá. Fruto de este esfuerzo nació la Colección Flor del Espinillo que editó veinte libros de treinta y nueve autores de la provincia de Corrientes, Argentina, y de todo el mundo. Presentamos aquí una muestra.

ENRIQUE SOLINAS (ARGENTINA)

Magnificat

Hoy desperté y mi cuerpo
tenía olor a flores,
a perfume de orgasmo y alegría.

Los animales obedientes acompañaban
el transcurrir violento y ciudadano.
El tráfico en las calles se partía en dos
cada vez que deseaba cruzar
hacia la otra orilla.

Voces diversas escuché
y entendí todas las palabras del mundo.
Dos marcas rojas en mis manos
anunciaron la transformación.

“Soy santo”, me dije, “soy santo”.

“En el exceso de la vida
        y la muerte
está la redención.”


El pueblo

En un pueblo muy chico
donde todos nos conocemos los delitos
y la nieve se cae como pintura fresca,
y la nieve se cae como pintura fresca,
                           vivo.

Tengo una casa
con patio, perra y padre,
y un jardín,
y una hermana
que todo el día
se disfraza de noche.

Cuando llega la hora de descansar
nos disparamos con gritos,
pero todos somos malos apuntadores
(NADIE QUIERE MATAR A NADIE AQUÍ).

Triste es la canción que pasan por la radio
    (golpean a la puerta).
Triste es la canción que viene del jardín.

Nadie atiende.
Golpean a la puerta.

Nos abrazamos
                            porque tenemos miedo.

Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969). Es escritor, docente, traductor, investigador y periodista cultural. Desde 1989 colabora con publicaciones de Argentina y del exterior.


VERÓNICA ARANDA (ESPAÑA)

SELVA

I
No ponía palabras al dolor.
Vivía en la irrealidad, en los jardines
donde crecían árboles de júpiter.
Era bajo las parras
pura escisión, letargo de los nombres,
brecha en la inconsistencia del panal.

Cantaba a media voz
sin asomarme al cráter.
Vislumbraba el sulfuro y el mineral ardiente.
Aún no habías llegado y la locura
era papiroflexia,
un barco de papel que caía despacio
a una jofaina llena de agua helada.

II
La herida-ardor, muy próxima a la soga.
La herida que se encorva en los viajes a pie.
La herida-molinillo de colores.

Selva adentro la herida es innombrable
como el sol fronterizo
o los dedos que miden
los ángulos de un cuerpo.
Una enagua es preludio de absolutos,
vocablos inconexos que rechazan la luz.

Verónica Aranda (Madrid, 1982). Es Máster en Filología Hispánica, gestora cultural y traductora. Ha recibido los premios de poesía Antonio Carvajal de Poesía Joven, Antonio Oliver Belmás, Miguel Hernández, entre otros.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-i_solinas_aranda.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=21tNagpYQ4c#action=share
Lectura Solinas: https://www.youtube.com/watch?v=U158BPkaydI&feature=emb_logo
Lectura Aranda: https://www.youtube.com/watch?v=Ytm9e0qTC3M&feature=emb_logo


MARIELLA NIGRO (URUGUAY)

Cerviz

Ésta
la vertical de mí
tallo del pensamiento
esa flor blanca
y abierta.

Desde donde no miro
debajo de la gasa y el collar
quiebra el hilo de plata
el transcurrir del sueño.

Mano que corta la trenza imaginaria
ahueca el hueso
deja roto el carey
en la nuca quebrada.

Y en una pesadilla de ortopedia
apronta Salomé su mano crespa
sostiene desde ya
la blanca flor del cuello.


Envoltura (I)

Cerca la piel
el piélago del ser,
red en la ribera
de una arena descarnada.

Y el guante del cuerpo
junta pedazos del reverso,
algodones y piedras de todos los pecados,

es que vitelo y pliegue
lentamente teje
la escondida mano.

Hasta que el lienzo
ceda al trazo del tiempo
la última marca,
filtro solar inhibe
mi escalfado destino de sirena.

Mariella Nigro (Montevideo, Uruguay, 1957) Egresada de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales (Universidad de la República). Tiene publicados ocho libros de poesía y uno de ensayos literarios.


GABRIEL CHÁVEZ CASAZOLA (BOLIVIA)

Declaración

No creo en el hombre. Apenas
en la chispa de luz adentro suyo
que un soplido de codicia extingue
como apaga un pequeño pabilo la tormenta.

He visto demasiado y no creo en el hombre.

Amo los árboles. Los animales.

He viajado y vivido demasiado y el
único deporte de riesgo que todavía me interesa

es caminar por el campo sintiendo el vértigo del tiempo
en las hojas que caen

o la feliz adrenalina de las hojas nuevas.


Tatuajes

Una mariposa de tinta se ha posado en la espalda
de esa muchacha.

Una mariposa de tinta que durará más que la lozanía
de la piel donde habita.

Cuando la muchacha sea una anciana, allí estará,
joven aún, la mariposa.

¿Cómo se verá la espalda de la muchacha
cuando la lozanía de su piel haya pasado?

¿Cómo se verá la muchacha que ahora ilumina
la verdulería, como una fruta más para mi mano?

¿Los viejos de mañana se verán como los de hoy
y los de siempre?

¿O serán diferentes, ellas con piercings en los senos caídos
y ellos grandes aretes en las orejas sordas?

¿Volarán mariposas en la espalda de las muchachas viejas,
arrugarán sus alas sobre camas del coma, se marchitarán
flores
de tinta dibujadas donde se abren sus nalgas?

Tal vez no pueda verlo, ya yo estaré ido para entonces
con mi mano temblando bajo un jean de mezclilla
o con la mente ausente en la cannabis
procurando aliviar dolores cancerígenos.

Ah, una mariposa de tinta se ha posado en la espalda
de esa muchacha.

Una mariposa de tinta que durará más que su aire.

Cuando ella haya exhalado por vez última
allí estará la mariposa todavía.

¿Echará a volar cuando incineren su morada de carne?

¿Se pudrirá en la tumba como una concubina egipcia?

¿La escuchará alguien volar o quemarse o pudrirse
y podrá venir para contarlo?

¿Escuchará alguien la historia desde la soledad de sus
audífonos,
de los grandes aretes en sus orejas sordas?

¿No son estas las viejas preguntas de siempre?

¿Volveré a ver a algún día a la mariposa?
¿Volveré a ver a la muchacha?
¿Continuarán existiendo las verdulerías?

Gabriel Chávez Casazola (1972) Poeta, ensayista, gestor cultural y periodista boliviano, considerado “una de las voces imprescindibles de la poesía boliviana y latinoamericana contemporánea”.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-ii_nigro_casazola-1.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=YpXLDvQtCl4&feature=emb_logo
Lectura Nigro:
Lectura Casazola: https://www.youtube.com/watch?v=4WiOsE2YXO4&feature=emb_logo


CARLOS ALDAZÁBAL (ARGENTINA)

Guacamayo

Tu máscara está pintada como un guacamayo:
eso te hace hablar más de la cuenta, y ese murmullo,
atrapado en la máscara, suele ser encantador.

A veces tu máscara alucina en la noche
como una balada irresistible entonada por hadas.
Otras veces, la presión del rojo la lleva a irradiar
un aire de vergüenza: es cuando yo acepto taparme la cara
con una bolsita de cartón, de ojos pintados y boca sonriente,
ideal para andar por una avenida transitada
                                                                sin ser percibido.

Sé que querés, pero yo no me atrevo a prestarte un espejo.
La ilusión es tan buena que aterra lo real,
como bien lo señala el verde de tu máscara.

Lo único que podría alterar tu escondite
es que tu máscara deje de ser máscara
para ser guacamayo. Y ahí te quiero ver:

vos sin máscara con una bolsita de cartón tapándote la cara,
paseando por la avenida con un guacamayo al hombro:
un aterrador efecto de realidad.

Pero por ahora tu guacamayo sigue siendo máscara
y te protege, incluso cuando caminás con ojos enamorados
y todas las bolsitas de cartón de la avenida
                                                       se dan vuelta para señalarte.

Esto es cosa sabida:

no basta un arco iris para tapar las nubes
ni una bolsita de cartón para morir
                              con la sonrisa en la boca.

Por ahora tu guacamayo es tu máscara,
                                      y basta esa certeza.

(de Piedra al pecho)


Réquiem

Como esos ejes:
así daba vueltas el trompo de la infancia,
así se divertía el trompo bailador
mareándome el sentido de las cosas.

Una rueda se adentra en el camino
seguida por la otra
que le pisa la huella distraída
y se enrolla en sí misma
como un perro brillante.
Así mi bicicleta va rodando,
así me lleva
ahora que el rumbo no ha querido seguirme.

Pasamos por un bosque.

La bicicleta llora con su aceite oxidado
(que me extraña me dice)
y yo acompaño con el pie su lamento.
Así vamos llegando.
Los dos por las cornisas
del viejo purgatorio,
tramo final donde la piedra
                           presagia la caída.

Orquesta del destino.

Hacen un dúo la sangre y el aceite.

(de El caserío)

Carlos J. Aldazábal (Salta, Argentina, 1974). Sus últimos libros publicados son: Piedra al pecho (Valparaíso, 2013), Camerata carioca (Valparaíso, 2016) y Mauritania es un país con nieve (Algaida, 2019). Obtuvo, entre otros, el Primer Premio del II Concurso “Identidad, de las huellas a la palabra” organizado por Abuelas de Plaza de Mayo,


YIRAMA CASTAÑO GÜIZA (COLOMBIA)

MÍNIMA PARA UN MALABARISTA

Opuesto a lo que algunos
puedan pensar o escribir,
la poesía sirve para profanar.

Y este verbo es mucho más
              que sacar la tierra de los muertos,
o llegar hasta el tú después de excavar en el yo,
                             o espiar por la rendija del paraíso.

Profanar es habitar el silencio
              para darle forma de boca roja.


TEMPESTAD

Mi mundo está habitado por ángeles suicidas
que salen a jugar
y apuestan con mujeres.

El vértigo de sus hermanos
             provoca el eterno relámpago.

Rechazan la alianza
             y prefieren el rugir del laberinto.

Es la altura que nunca
             alcanzarán los pájaros.

Mi mundo está habitado por rastros de marfil.
Animal en desventura que busca los jardines.

Coral, a tu lecho llega el polvo,
la vergüenza de la fe
y la turbia razón de los reptiles.

Narcisa del horror,
             habito en este mundo.

Yirama Castaño Güiza Nació en Socorro, Santander, Colombia. Poeta, periodista y editora. Participó en la creación de la Revista y de la Fundación Común Presencia.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-iii_alzababal_castano-guiza.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=Sv2HEC6EDMg&feature=emb_logo
Lectura Aldazábal: https://www.youtube.com/watch?v=Ytm9e0qTC3M&feature=emb_logo
Lectura Castaño: https://www.youtube.com/watch?v=4WiOsE2YXO4&feature=emb_logo


CAMILA CHARRY NORIEGA (COLOMBIA)

Actos renovados

Se deshila el pellejo
se arranca y asoma
la carne que deslumbra los ojos.
Se sosiegan los nervios
se los hace cantar como a raíces
de un árbol enterrado en el cuerpo.

Los cuchillos se acomodan boca arriba
sus aristas recuerdan las costillas de un mal amor.
Luego se lame el filo
el pasmo
y sobreviene el crujido de la carne rasgada;
lo crudo que se olvida con la primera mutilación.

A los tenedores hay que agarrarlos por los picos.
Tres dientes
tres astillas afiladas que espantan a la presa
y viven famélicos,
plenos de hambre.

En la penumbra las cucharas eran
peces extraños de cola esbelta;
las vimos otras veces
encima de algún plato,
animales satisfechos en plena digestión.
Entonces era mejor no tocarles la panza de metal
pulida, como una bella retocada.
En su cóncavo estómago podía uno contemplarse:
un ojo alargado,
deformado por el metal que escarba el rostro.

Sencillo despojar del pellejo,
salvar la carne que late a la espera.

A veces había luz
porque el cuchillo cambiaba de lugar
y su destello cortaba la sombra.

No sabíamos mucho sobre objetos de cocina
apenas de las ollas y los platos,
de las tazas
donde el agua es oscura.


Apariciones

Qué mueran los dioses, pero no ese temblor de las hojas donde nacen.
Nicolás Gómez Dávila

Como signos los dioses,
su voz sin polvo en las palabras
su voluntad que se vacía y reverbera sobre la vegetación
después de la lluvia;
su ardor en el corazón de mi perro que palpita;
en el reverso de un derrumbe
que quiebra la razón de lo dispuesto a caer.

Están los dioses en las cosas más sencillas.

En la tenacidad del sol
que incendia la tarde y muere trágico
sobre la carne y en los ojos.

En el cuerpo que se hunde entre la hierba
agitada por el viento que ondula;
en esa limpia ceremonia
que es abrirse el pecho y pasar
lenta la lengua
hasta que ese tentáculo prodigioso
de las entrañas descosa la canción.

Camila Charry Noriega Bogotá. Profesional en Estudios literarios y Maestra en Estética e Historia del arte. Ha publicado los libros Detrás de la bruma; El día de hoy; Otros ojos; El sol y la carne; Arde Babel y el libro Materia iluminada.


JOSÉ ÁNGEL LEYVA (MÉXICO)

Hermano Padre

a la memoria de Roberto Leyva Véliz

La muerte, profesor, enseña nada:
Espejo abisal donde concluye la parte por el todo
y el todo se revela parte a parte.
El magisterio comienza por el cuerpo.
Allí donde la voluntad y el sueño irrumpen,
la memoria encuentra habitación,
nos abre paso al alfabeto que soy
con mis hermanos
en tu deseo, en tu mujer, en el desorden
de palabras que van de atrás para adelante.
Se ponen las manecillas del reloj
de vuelta y media,
¿a quién dictan sin leer lo que tus labios callan?
Postrado en la inconsciencia envías mensaje.
El respirador automático trabaja la agonía,
te da el aliento necesario de la ausencia,
empuja el dolor hasta llenarte los pulmones.
Qué sabe una máquina de enigmas.
No puede seguir ni comprender el ritmo
del pie que marcha del parto a la partida.
Recuerdos quizás de aquel primer oficio.
Los pies, los dos, saludan al hijo desde el coma.
Punto y raya.
El telegrama de tu dedo, profesor,
me da en el ojo
del nervio al corazón
y punto
y coma.
Descifro la lección en clave Morse:
dignidad, amor a manos llenas,
el bosque y el papel donde me escribes.
Punto y raya.
Salto contigo en las espigas verdes
del monitor atolondrado que no aprehende
el humor de tus pinos y montañas,
tu sangre,
punto y coma.
En ese pie y el otro vas cantando
las vocales, las tablas,
tu saber
tu tiempo,
hermano padre.

De Duranguraños


El Espinazo del Diablo

Sobre la hembra el macho asoma
ruidoso el vaho de la brama
Desbarranca el amarillo de los ojos
Sacude y arremete los cuernos en el frío
Quiebra el follaje
               el aire de las ramas
Araña los ecos del cantil
       roncas señales de tormenta
El placer animal siembra en las nubes
arroyos de piedras al vacío

De mi interior la niebla se desprende
Estoy al borde de un puerto de montaña
El Espinazo del Diablo sostiene la máscara
de agua que oculta el precipicio
la alfombra flotante de los riscos
Sobre la lengua gélida de asfalto
asomo la nariz en la tragedia
La perniciosa soberbia del descenso
veloz impide detener la marcha
La carga entra de golpe en la sinuosa cima
Con la vista nublada el conductor persigue
el círculo que gira al revés sobre su eje
Desinflado corazón a la deriva

Sobre el paisaje azul en la distancia
cerca
           inverosímil
                               la muerte agazapada
Su transparencia en guantes de neblina
recorre las vértebras rocosas
desliza un manto lunar al mediodía
Pasa la vida acariciando

La fuerza del hacha es la porfía
no la brusquedad del metal en el encino
Con voracidad eléctrica
los necios dientes de la sierra
desgarran todo cuanto el árbol
pueda tener de primitivo
Lo barrenan
lo destazan
lo machacan
lo deshacen
lo vuelven la suma
                   de sus partes
la sustracción de uno
En la raíz nos deja
su temblor de ramas
Agitación de pájaros
sacudidos por el tallo
En la planta del pie
una aridez desciende
violenta de la palma
del pulgar del puño
Marcha de pinos sepulcrales

Son pocos los que bajan al infierno
y suben con sus yos a cuestas
sin niebla en la frente sudorosa
sin gasas en las llagas
El tiempo larval con sus gusanos
a flor de piel nos hierve
delata a la bondad cuando se acerca
a besar el suelo donde pisan
la envidia el rencor sus odios

La venganza indulgente no se llena
con el drama del otro ni sus ruinas
No basta destruir al enemigo
Algo más carcome la miseria
algo de más se lleva el sufrimiento
no sólo la sombra personal
borrada por las otras sombras
La propia soledad huele a despojo
a imagen sin huella de uno mismo
Vivir solo
                 sin causa
Andar tras la carroña

Son pocos los que abren la escotilla
Descienden a dormir entre sus muertos
Regresan con la mano en el latido
La geología del sueño es cordillera
De abajo nos vienen tentaciones
Remontan la espina dorsal
                   desvertebrando el frío
la serpenteante noche
madre de agudos y filosos pechos
Por la garganta de nubes
el fruto tropical emerge
Nos da a morder su aroma
nos comen sus delicias
El lomo de las bestias carga el fondo
Cansada y sudorosa fuerza bruta
En las costillas de la Sierra Madre
el mar y el sol se pierden

El chivo se aleja del rebaño
se disuelve en bancos de neblina
se transmuta en barbas de los pinos
Deja humedad en hembras y follaje
Cabras funámbulas afilan
sus patas de garra en los peñascos
Por los desfiladeros del diablo se pierden
y se encuentran las viejas pezuñas
                                                 con las nuevas
La cabra araña el Espinazo
araña cabra de la altura
garra pata montaraz y serranía
Aquí hay una ventana donde asoma el mar
Naves hundidas en la bruma
Timones con brazos y palmas de pilotos
mueven montañas y levantan olas
Surcan las líneas de mi mano
Los cascos hienden las rutas de la vida
Navegan al azar sobre sus cartas
No hay rayas legibles en la suerte
Un punto final es el destino
Lo demás son formas de vapor
son velas que se pudren
Yo soy el barco anclado allá
a lo lejos
              Soy camino
Ya no hay aquí en los husos
de una tierra que pasó en mi infancia
Un viejo mundo entre las hojas
un puerto de palos y de leña
serán mi allá más verde
mi azul escrito con euforia
de voces de tierra descubierta
Colores nuevos de otro aquí
Matices y signos terrenales
de un mar allá
de un mar adentro

José Ángel Leyva (Durango, México, 1958). Poeta, narrador, editor, promotor cultural, periodista. Ha dirigido diversas publicaciones, entre las cuales destacan las revistas de poesía Alforja y La Otra.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-iv_charry-noriega_leyva.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=6SKWst0jqGQ&feature=emb_logo
Lectura Charry y Leyva: https://www.youtube.com/watch?v=m_0d8mcdlUk&feature=emb_logo


EMILIO COCO (ITALIA)

Qué hago yo aquí

Qué hago yo aquí esperando a que la salsa
termine ya de hervir no tengo pluma
ni un trozo de papel al que entregar
mi tristeza en un verso endecasílabo
ese agudo deseo de la muerte
que se levanta cuando más intenso
se vuelve nuestro apego por la vida

Qué hago yo aquí sentado en el garaje
cuidando de que el fuego no se apague
y revuelvo en la caja más cercana
en busca de una tiza o un lapicero
para fijar en un folio arrugado
que hacía de tapón a una botella
mis oscuros afanes de plagiario

Qué hago yo aquí ya con cincuenta años
sin querer levantarme para ir
a cerrar la bombona de butano
porque desde que dio el primer aviso
han pasado ya treinta y tres minutos
quién tuviera un punzón para grabar
en la pared un verso inigualable

Qué hago yo mientras voy bajando el cierre
y pulso el interfono en el portal
para decir la salsa ya está hervida
y échame el manojo de las llaves
porque quiero guardar el coche ahora
y subir muy deprisa y anotar
mis graves pensamientos trascendentes

Qué hago yo aquí sentado a la olivetti
en el rodillo puesto el folio en blanco
en posición exacta a doble espacio
las letras estampadas en las teclas
que arden bajo el peso de los dedos
y menos mal que está lista la cena
porque la sopa fría no está buena


Las sílabas sonoras

A veces me pregunto si mi muerte
llamará la atención en este mundo
o acaso correré la misma suerte
de tantos otros que ya están durmiendo

en cajas que el olvido ha sepultado.
O si alguien en mi casa va a acordarse
del sitio que en la mesa yo ocupaba
y en el estudio sentirán los libros

que sus lomos mi mano no acaricia.
Condenados al fuego, pensaré
que no moví ni un dedo en su defensa.

Pero saldré de las moradas gélidas
templando el aterido corazón
con la llama de sílabas sonoras.

Emilio Coco (San Marco in Lamis, Italia). Es hispanista, traductor y editor. Está traducido a una docena de lenguas. En 2003 el rey de España Juan Carlos I le otorgó la encomienda con placa de la orden civil de Alfonso X el Sabio. En 2014 fue «Poeta Homenajeado» en el Festival «Letras en la Mar» de Puerto Vallarta. En 2015 recibió el premio “Catullo” por su labor de difusión de la poesía italiana al extranjero. En 2016 le fue otorgado el premio “Ramón López Velarde”.


YRENE SANTOS (REPÚBLICA DOMINICANA)

INVENTARIO

Y ya nada será como antes

El silencio es agudo en esta recién nacida primavera
acuchillada por el aire, de unas semanas nunca imaginadas
por la humanidad de un siglo.
En la cocina, las amigas inventan recetas con lo que queda en
sus refrigeradores y despensas,
con sus bocas cerradas, conversan sobre los ingredientes que
se deben usar para descubrir nuevos sabores.
Cada una experimenta un nuevo silencio,
y el silencio mismo se escucha, llora y se atemoriza.
Y yo, en la quietud de mi casa y en el silencio mío, me
visitan los que se han mudado,
la niña que fui y los que crecieron conmigo.

Hacemos un recuento de aquel entonces y caemos en cuenta
de que la palabra virus no existía en nuestras conversaciones.
Ahora, en la cocina, me ayudan a sazonar, no solo el
almuerzo que he ido creando,
sino, a ver también esta nueva realidad, que llora
intermitentemente.
porque llegó con nombre y apellido y ya nada será como
antes.


A veces

A veces
un relámpago es un poema que se instala en los oídos
para quemarlo adentro y así volverse eterno
A veces
un poema es un relámpago aclarando los sentidos
para que los cinco se junten y creen una nueva vida
A veces
una vida es un poema en todas sus vertientes
y a veces, son todas esas vertientes
una brisa leve, levitando en el poema.

Yrene Santos (Villa Tapia, República Dominicana, 1963). Escritora y profesora en la City University of New York (CUNY) y St. John’s University. Entre sus publicaciones se encuentran: Poemas que nunca leo (Puerto Rico, 2019), Pozos (El Salvador, 2017), Septiembre casi termina, (República Dominicana, 2016), Por el asombro, (Ecuador, 2015), Me sorprendió geométrica (Nueva York, 2013).

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-v_coco_santos.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=vhGlzjEj1WU&feature=emb_logo
Lectura Coco: https://www.youtube.com/watch?v=Xc_Ip9jB0AY&feature=emb_logo
Lectura Santos: https://www.youtube.com/watch?v=6W6sMnI6hGY&feature=emb_logo


CAROLINA PIHELGAS (ESTONIA)

A ORILLAS DEL EMAJÕGI

El pequeño Sísifo recoge
piedras del suelo y juega con ellas.
Calles, casas, autos.
Una luz suave y menuda en su pelo,
ráfagas de brisa. Las piedras más pequeñas
se pueden poner encima de las grandes,
así sale una torre. Luego lo arroja
todo por tierra y se ríe.
Los otros niños no quieren
jugar con él. Algunas niñas sí.
La que tiene el pelo largo.
Sísifo encuentra una piedra
especialmente linda, es de un rosa suave
con rayas claras. Esa la deja
aparte, se la mete en el bolsillo, no la enseña
a nadie. Los dos van a crecer
y hacerse grandes juntos.


EMAJÕE ÄÄRES

Väike Sisyphos korjab
maast kive ja mängib nendega.
Tänavad, majad, autod.
Väike õrn valgus tema juustes,
tuulehoog. Väiksemad kivid
saab panna suuremate otsa,
nii tuleb torn. Siis lükkab
ta kõik ümber ja naerab.
Teised poisid ei taha temaga
mängida. Mõni tüdruk küll.
See, kellel on pikad juuksed.
Sisyphos leiab ühe eriti ilusa
kivi, see on õrnalt roosakas,
heledate triipudega. Selle jätab
ta alles, pistab tasku, ei näita
kellelegi. Koos kasvavadki
nad suureks.

Carolina Pihelgas Nacida en 1986, es poeta, traductora y editora de Estonia. Publicó seis libros de poesía, el más reciente es Valgus kivi sees (La luz dentro de la piedra), publicado en 2019.


HAROLD ALVA (PERÚ)

ARTE
POÉTICA

Escribo un poema
Lo pateo
Con la túnica que cubre la mañana

Escribo un poema
Sobre la inseguridad de sus figuras
De sus recursos idiomáticos
A los que acudo
Cuando los ojos se quedan mudos
Y la tristeza
Tiene el nombre de una calle

Escribo un poema y lo grabo
Lo publico en los árboles
Con la seguridad de un hacha
Que muerde los tallos para hablarle

Escribo un poema y se sienta
O se pone de pie frente a la soledad
O frente al agua
Capturo la combinación
De sus metáforas
La anáfora con la que solía repetir
La mancha de mi corazón:
Su bosque sembrado de nostalgia.


LAS VÉRTEBRAS DEL FUEGO

I
No es la calle
Tampoco la edad del puente los muros
                                que te alejan
La culebra estática que afila los dientes
                        de ocultos precipicios
De fauna oculta en las retinas del espanto
Es esta extraña actitud de saber
                     que acudes a mis gritos
Que trepas rascacielos
                   por recuperar los bosques
El laberinto incestuoso
                de tardes degolladas
Esa habitación donde habitan
                             los pájaros del norte
Los pájaros de piedra
Los pájaros que destrozan con sus picos
La infamia del silencio
Es esta explosión de arterias
                     que penetran en los postes
Y estallan como olas en la túnica siniestra
De un fantasma que retorna
Doblemente desangrado
                        en sus escritos
En ellos
El hierro ha reconocido
               el fundamento de su estigma
La raíz del cráneo que rota
                  como un satélite en tus manos
Los nervios de las guitarras
           que azotan el sonido
Y me convocan
Como un brujo convoca
Este afán por recuperar
                 el sarcófago del sueño
Este deseo de involucrar tu fe
De asediar tu huida como un cazador
               de insólitas especies
Y qué es la fuga
Cuál de todas las virtudes es el talismán
                   al que te aferras
Aquí sólo sé de esta incertidumbre
                                   que calcina
Los puertos y sus aguas
La soledad de la esfinge
Reflejada con lujuria en los cristales
Sobre ellos la sombra detiene
                      sus tentáculos
La sombra detiene el vuelo
             de los murciélagos
La velocidad de un tigre que ataca
                     con su cola
Sólo sé de estatuas que contemplan
                       el asesinato de las tribus
Y nadie se acerca a desclavar mis huellas
Y nadie oye la oración que escupo
          como un cuervo al universo
Como el insensato animal
                  que busca tu perfume
Tu piel de cebra que trota en las auroras
Y me invoca.

Harold Alva (El Alto, Talara, Piura, 1978) Escritor, editor y analista político. Dirige el Festival Internacional Primavera Poética (FIP Perú). Es autor de Lima, la épica del desastre (2012), Ciudad desierta (2014) y A tiempo completo (2020), entre otros libros.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-vi_pihelgas_alva.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=oi47O0eg8kU&feature=emb_logo
Lectura Pihelgas: https://www.youtube.com/watch?v=Xc_Ip9jB0AY&feature=emb_logo
Lectura Alva:


CARLOS AGUASACO (ESTADOS UNIDOS)

Piedra del Guadalquivi

Serie escrita leyendo el Arte Poética de Borges
y siguiendo la numeración maya

.


Sucede que un día,                     entrada la tarde
dejas de caminar por la ciudad
y te detienes a mirar el río
                                                                         la arteria que fluye por su pecho de piedra
decides quitarte los zapatos      y metes los pies en el agua
por un momento                          sientes que todo        en tu ser fluye
y con la corriente se elonga,      se disuelve                                   en el agua
el tiempo es otro río,                    recuerdas
y piensas en la ironía                                     del anciano enceguecido
para quien el ojo                          era una pluma
y la penumbra                                                su lienzo
el río es otra forma del tiempo,    murmuras
te quitas la camisa                       y te dejas caer de espalda
quieres quedarte allí,                                    permanecer allí,         en el torrente
dejar que el agua te redondee las carnes
y haga de tu cuerpo                     una roca suave
un guijarro más                                                               en su corriente.


..


Alguien arroja un centavo                al torrente                         como quien pide un deseo
la moneda atraviesa el aire              y cae al agua
te golpea en la frente,                                         justo en medio de las cejas
abres los ojos                                                       y ves los rostros de los turistas
                                                                              que junto al Guadalquivir
van hacia delante                              en sentido contrario a tus deseos
forman una marea                            que se pierde en la distancia
pasan como el agua,                         dices en una sentencia
y vuelves a dejar                               que la corriente          te cierre la mirada.

Carlos Aguasaco es profesor titular de estudios culturales latinoamericanos y director encargado del Departamento de Estudios Interdisciplinarios de City College of the City University of New York. Ha editado once antologías literarias y publicado siete libros de poemas.


DIANA ARAUJO PEREIRA (BRASIL)

(DES)CAMINOS Y OTROS POEMAS

Otras palabras/Outras palavras
(Rio de Janeiro: 7Letras, 2008)

Extenderse a otros cuerpos, a otras almas, a otros corazones. En la completud añorada de formar mapas humanos, geografías armónicas, complicidad renombrada. Nombrarse al nombrar al otro, este que tanta falta nos hace en la escala estrepitosa de vivir en el aire. Estirarse en otros para completar la frase, para hacerse sentido y sintaxis humana. Lo humano es salirse para los nombres ajenos, para configurarse un poco más a cada paso. Embeberse en otras letras y sonidos.
Tocar al otro, olerlo, vaciarse y volver a llenarse en la amistad o el odio. Signos contrarios de la misma e intrínseca necesidad angustiante. Odiar al otro es odiarse a sí mismo por la incapacidad de ser entero.
Sonreír la sonrisa ajena, llorar sus mismas lágrimas: grados de composición de un poema común.
Amar al otro es la máxima poesía.

***

La solidaridad hiriente que de los cuerpos les saca sus nombres sagrados, confraternidad de dioses dormidos, hermandad de silencio en las venas del mundo elegido y soñado; madurez que se asombra de su misma verdad.
Ya verás cómo las máscaras te tranquilizan el llanto, y los hermanos te cunden como frutos en los árboles. Ya sabrás encontrar tus pares en el mundo de abajo; los que escuchan y a la vez callan bajo tu nombre, el silencio que acompaña el compás y la entrega de fuegos y armas. Hermandad de sonidos y luces, arqueros de la memoria añorada.
La sangre globaliza el futuro; América se hace en países y nombres colgados de una misma madre; al final nos rendimos ante el ton y las ganas de encontrar la salida. Nos decimos en las mismas palabras, nos amamos en el mismo lenguaje.


Horizontes Partidos
(NY: Artepoética Press, 2016)

I
Ser, de repente, la extraña que me abre la puerta,
        que mira en torno suyo y se da cuenta del miedo.
Hay un ruido perpetuo que se esconde bajo los muebles,
        que se arrastra por la sala y me ronda el sueño.
Hay un meandro secreto para el cual la cura es la dosis cierta,
        pesada y medida,
              del mismo miedo.
Pequeñas gotas en agua cristalina de sol,
        tomadas lentamente frente al espejo.
Varias, muchas dosis diarias
        (o también nocturnas, si te conviene)
        del desorden interno,
        de la solución de miedo.
Sorberlas lentamente,
absorberlas absolviéndose de la cárcel privada,
        de las rejas del miedo.
Días, semanas, años… de solución acuática,
        de las gotas de sal y agua,
        de los remolinos formados a cada mañana.
Tal vez décadas sean entonces suficientes
        para punir lo de fuera y
        perdonar lo de dentro,
para juntar las partes solitarias de la esfera del miedo.

Diana Araujo Pereira. Es Profesora de Literatura Latinoamericana de la Universidade Federal da Integração Latino-Americana – UNILA, en Brasil. Se doctoró en Literaturas Hispánicas por la Universidad Federal de Río de Janeiro, en convenio con la Universidad de Sevilla. Es tradutora y poeta (Vientreadentro, con Adolfo Montejo Navas, RJ, plaquette poética, 2006; Otras Palabras/Outras Palavras, RJ, editora 7Letras, 2008). En 2009 creó con Mariluci Guberman el Laboratório Interdisciplinar Latino-Americano, y bajo su sello ha participado en la organización de volúmenes de crítica literaria. Tiene varios artículos de crítica publicados en revistas especializadas.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-vii_aguasaco_araujo-pereira.pdf
Presentaciones: https://www.youtube.com/watch?v=hTlvMUm_NzI&feature=emb_logo
Lectura Aguasaco: https://www.youtube.com/watch?time_continue=487&v=Ytm9e0qTC3M&feature=emb_logo
Lectura Araujo:


BIBIANA BERNAL (COLOMBIA)

Rayuela

Nadie transita esta calle.
Apenas yo, tratando de ir conmigo,
bajo una lluvia finísima
que aún no alcanza
para alumbrar el asfalto.
Cruzo la cebra
como quien juega a la rayuela
y se equivoca,
sin buscar ningún cielo.


Corrientes

De un lado de la Calle Corrientes,
aire oxidado, retenido por siglos.
Del otro, viento que pasa, deja y lleva
olor a Palo Santo, a libros viejos
y tránsito de cuerpos.
En ambas orillas,
el aliento de Buenos Aires
sale de su boca
o de las bocas de los transeúntes,
que inhalan cuando la ciudad exhala,
hasta alear el vaho de árbol, libro y carne
con el vaho metálico del tiempo.

Bibiana Bernal (Calarcá, Colombia, 1985). Poeta, narradora, editora independiente y gestora cultural. Parte de su poesía ha sido traducida y publicada en griego, inglés, italiano, francés, portugués y rumano.


HUSSEIN HABASCH (KURDISTÁN)

Helbestên Husên M. Hebeş (Hussein Habasch)

Sipasdarî

Malek wî hebû,
kilît xiste destên wê û got:
Bibe, ev diyrî ji te re ye.

Hespekî wî hebû,
kurtan lêkir û got:
Lê siwar be, ev diyrî ji te re ye.

Tivingek wî hebû,
deyna ser milê wê û got:
Bibe, ev jî diyarî ji te re.

Mal,
Hesp
û tiving jî birin.
Tiving surgikir
û du gule berdan dilê wî!


Poemas de Hussein Habasch

Traducido por Ghadeer Abu-sneineh
Revisado por Karla Coreas

¡Gratitud!

Tenía una casa
Puso la llave en su mano
Le dijo: quédatela
Es mi regalo para ti
Tenía un caballo y puso la silla de montar en su espalda
Le dijo: monta
Es mi regalo para ti
Tenía un fusil
Lo puso en sus hombros
Le dijo: quédatelo
Es mi regalo para ti
Ella se quedó con la casa,
el caballo,
recargó el fusil con dos balas
y le disparó en el corazón.

Hussein Habasch Poeta de Kurdistán, nació en 1970 en Afrín. Actualmente vive en Alemania. Escribe en kurdo y en árabe. Muchos de sus textos están traducidos a otros idiomas como el inglés, el alemán, el español, el francés, el chino, el italiano y más.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-viii_bernal_habasch-3.pdf
Presentación Bernal: https://www.youtube.com/watch?v=D7XiDHeWsmA&feature=emb_logo
Lectura Bernal: https://www.youtube.com/watch?v=U158BPkaydI&feature=emb_logo
Lectura Habasch: https://www.youtube.com/watch?v=6W6sMnI6hGY&feature=emb_logo


LEO LOBOS (CHILE)

No pidas frutos al árbol que no riegas

“Así como el queso atrae a las ratas, las competencias,
deportivas o guerreras, atraen a los humanos que no
se han liberado de su egoísmo.”

Alejandro Jodorowsky


“Rodeada de relámpagos es el rayo quien te besa”
Georges Bataille

No pidas frutos al árbol que no riegas
No pidas nada a la nada que respiras no pidas aire no pidas más

Escucha en silencio el árbol te dice
con sus mudas hojas lo que en verdad eres

Un reloj de sol que a cada momento proyecta
la hora que es, el alma, la energía diferente de cada hora

No pierdas el día no fuerces tus horas limpia tu sombra riega
                                                                                            /las flores

presiente a los árboles y sus raíces buscar el agua
corre, ve y dile a los demás


Corazón uno

Segundo tras segundo ese amigo que es pura devoción
como una divina noria está haciendo circular la vida en ti

late con un ritmo que viene del momento
en que el espíritu se manifestó

si te concentras sentirás en tu pecho la primera palabra
                                                                      /el redoblar del trueno
su enigmática danza obedeciendo la incesante orden de la
                                                                                    /multiplicación

dentro de tus costillas llevas un motor terco
seguro como una flecha que avanza en un cielo vacío

Leo Lobos (Santiago de Chile, 1966). Poeta, ensayista, traductor, artista visual y gestor cultural. Laureado UNESCO-Aschberg de Literatura 2002. Realiza una residencia creativa en CAMAC, Centre d´Art Marnay Art Center en Marnay-sur-Seine, Francia, con apoyo Fondo Internacional para la Cultura y la Fundación Frank Ténot.


BETSIMAR SEPÚLVEDA (VENEZUELA)

1

Nádame espuma, emerjo en forma de sed
se disipa mi lengua en el hambre de la noche
y se arrastra
se retuerce la noche en la entraña de mil pájaros de aire.
Me extravío entre la carne y los sueños,
dios de sangre, vuelve tu rostro a mi jardín de serpientes.


2

De la nervadura abierta de la luz
cae un pájaro herido de cielo
Desciende como ruina del viento
trueno rojo en el fin de su vuelo
Lloro la belleza de su canto desperdigado por la tierra
Pero la tierra sabe que de pájaros y poetas
          se amasa la hostia
                        en el hambre de Dios.

Betsimar Sepúlveda, Venezuela. Poeta, fotógrafa. Directora del Festival Internacional de Poesía de Cali. Tiene cuatro libros publicados de poesía. Parte de su obra ha sido editada en diferentes antologías en España, Perú, el Salvador, Colombia y Venezuela.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-ix_lobos_sepulveda-1.pdf
Presentación Lobos: https://www.youtube.com/watch?v=H33JC1voB_g&feature=emb_logo
Lectura Lobos: https://www.youtube.com/watch?v=4WiOsE2YXO4&feature=emb_logo
Lectura Sepúlveda: https://www.youtube.com/watch?v=6W6sMnI6hGY&feature=emb_logo


HILAL KARAHAN (TURQUÍA)

Orta Doðu

1/
Tarihi doðurduðundan beri ayaðýnda sallar
saçýndaki bitleri insan kaburgasýyla tarar…

2/
Çöl rüzgârlarýyla savrulur kentlerin etekleri
taş avlulara, camilere, kadim meydanlara
hep birbirinde biten kubbeli sokaklara
ayný közde kavrulur dibek kahve
ve baharat ve barut kokusu
: Kumlar kaný örter de yýkamaz…

3/
Vahþettir, cehalettir çöle yazýlmýþ
yaratanýn isimleri: bebeler doðar ve ölür
yazgýdýr açlýk, kaderdir ishalleri
: Kin dilek tutmaz…

4/
Birbirinin sýrtýna dayanarak ýsýnýr
çöl gecesinde soðuk, inanç
ve kavim kavli
: Can yarýlsa, bedevi keçesi
kan geçirmez…

5/
Deveyle alýnýr ve satýlýr, sünnetlidir
hayattan: yüzleri erkeðine dövmeli
yürekleri biçer döver kadýnlar…


Oriente Medio

1/
Se calma la historia en sus pies desde que le dio a luz,
despioja su cabello con costillas humanas.

2/
Las faldas de las ciudades son esparcidas por el viento del
desierto
sobre los patios de piedra, las mezquitas, las plazas antiguas,
las calles abovedadas que siempre van a desembocaduras en
otras.
El olor a café molido, a especias y a pólvora
se asan en las mismas brasas
: La arena cubierta de sangre, que no puede limpiarse…

3/
Los nombres de Dios escritos en el desierto
son una salvajada, una ignorancia: los niños nacen y mueren
la hambruna es su destino, la diarrea es su sino
: El rencor no pide un deseo …

4/
En la fría noche del desierto,
la creencia y el consenso de la familia
se calientan apoyándose los unos en los otros
: Incluso si son asesinados, el Beduino sentía
que la sangre no penetra …

5/
Las mujeres se compran y se venden
a cambio de camellos
que son circuncidados de la vida
: Sus rostros están tatuados en los hombres,
sus corazones son segadoras …

Hilal Karahan (Gaziantep, Turquía, 1977). Poeta turca, escritora, traductora, madre y médica. Sus poemas, historias, entrevistas y artículos sobre poesía han sido publicados en numerosas revistas nacionales e internacionales relacionadas con la poesía, la literatura y la cultura desde el año 2000.


ALI AL HAZMI (ARABIA SAUDITA)

¡SOLAMENTE TÚ!

En el sueño, nadie te ve
aunque alces lavoz en las selvas del sueño.
No hay huella alguna de tu paso,
aunque transites la seda del primer deseo,
del beso más lejano.
¡La tierra no puede alcanzar tu esplendor
en las alabanzas de la ausencia!

~

En el sueño, cierras tus ojos
frente a los rostros que ya no creen
en el sentimiento de amor en tus pupilas.
Con tus manos abres una brecha hasta el ayer
por donde penetras en la primavera
de quienes inundaron tu corazón de vida,
de canto y de deseo de dormir.
Es suficiente que avises a tus seres queridos
desde tu lecho
para que desciendan de la nube del pasado
desterrando su olvido.
Con el alma libre,
te escudas en tus primeros años,
ya que ninguna niebla te molesta
en el camino hacia tus extremos lejanos.

En el sueño, la imaginación vence tus derrotas,
el deseo se venga de tus dolores
y de tu carcelero.
En el sueño no hay ni mañana ni noche,
ellos parecen tiempos sin sentido
en la pasión de contemplar la ausencia.
En el sueño, estás allí,
más lejos del eco de tu memoria,
más cerca de una flor nacida en el campo.
Tú eres el último, el primero, el segundo,
siendo el tercero de dos,
tu sombra en el camino a la verdad
que recupera un destino olvidado
para preguntarse.

~

En el sueño no necesitas brújula
para saber que estás siendo visto de cerca
cada vez que das la vuelta desde el pasado.
Solamente tú debes vigilar
las almas ligeras y tocar las plumas
de tu pájaro alegre.
Solamente tú
debes liberar la última cierva triste
de las trampas y grilletes de tu duelo.

En el sueño, es fácil buscar un lugar tranquilo
para mojar la rosa de tu alma
con las nubes de la emoción
En él no necesitas otra llave
para entrar
por la noche en la casa de tu querida.
Ya viene la mujer que se separó de ti
durante los años de sufrimiento,
ya viene la mujer que ocultó el amor
en sus mejillas floridas de vergüenza
y en sus cilios.

~

En el sueño se hacinan los amigos
alrededor de tu tierno corazón,
te visita quien te estima
y llega aquel que estuviste esperando.
Pero entre ellos, ves un extraño niño
que no recuerdas,
él mira con atención la hondura de tus ojos
cada vez que lo dejas.
Un extraño niño ante quien, cada vez que te acercas a
sus rasgos, te alienas.
Un extraño niño que lleva entre sus manos
una ciega candela de la que no sabes su secreto,
y cuando intentas revelarlo
su mecha se extingue.

¡Te cansaron los intentos de vagar en sus ojos,
espinas del pasado
que soplan en tus párpados
como flechas horadantes cuando das la vuelta!

El niño está en silencio
y las preguntas veladas reposan
sobre tus labios como un espejismo,
¡No supiste seguir el camino
de tu imposible lejano,
ni lograste saciar tu sed!
Te cansaste de buscar al silencio
mezclado con un viejo dolor.
Aún no lo has llogrado.

¿Por qué crees que eres olvidado
por los ojos de los amigos?
Aquel a quien llamaste extraño niño

eras tú.


LLÉVAME A MI CUERPO

La mujer dijo al viajero:
llévame al mar,
allí nací sobre la pasión de las olas.
El viento me llevó en un viaje,
de cuyo recuerdo
no queda más que la nostalgia
que se expande en el desierto de mi alma.
Mi necesidad de una mínima suerte
ya no me salva con la paciencia necesaria
para revolver las brasas de mi larga espera.
Dice el joven a la amante que guarda sus

dedos bajo los botones de su chaqueta:
deja mi deseo en tu mar,
flota ligeramente sobre las hojas del agua.
El mar no pierde la oportunidad
de huir con el arco de la ternura,
ése
que hemos tejido juntos en noches alegres.

Abrázame largamente
para arrullar nuestro ardor en la esperanza.
Mantén apagada mi vela en tu ausencia
ilumina la oscuridad de la noche
con el anhelo de los amantes.
Él sabía que llovería de nuevo
en sus manos… y no había esperado.

Le teme al mar…
Como yo.
¿Tienes miedo del mar?
Él es la flauta de la naturaleza,
el llanto de la existencia.

Le temo al mar y a su orilla
que se desgasta debajo de mis pies
en todas las estaciones.
Nos cansaremos, te lo dije ayer:
Llévame mi cuerpo… para descansar.
Nos cansaremos, si llueve en las costas
su sed anhelante y silenciosa.
Nos cansaremos
si la distancia nos atrapa
con sus vallas metálicas de aburrimiento,
cuando el sueño estaría más lejos
que un racimo de uvas en la mano.

Los marineros preguntan por el mar.
¿Cómo pueden regresar a su sal,
tantos años?
¿Les quedará en sus aguas
más que el brillo de las algas
y la amargura del cansancio?

Tierras lejanas desquebrajan sus
búsquedas
con las paletas rotas de sus deseos.
Ya no miran los incendios en las pupilas
cada vez que les preguntan sobre el viento:
¿Por qué razón dirigirán sus timones hacia la
[angustia?

Pierden los que se dirigen hacia el mar
todas las perlas enteras de sus almas
al abandonar los soles de sus regocijos
en los párpados de sus queridos…
El dominio de la sal se hace cruel
en el pájaro frívolo del alma
cuando supera la costa
respondiendo a la bandada de seguridad
que asoma ligeramente sobre el cuerpo del agua.

Ali Al Hazmi (Nacido en El Damd, Arabia Saudí, 1970). Poeta y escritor.

Para acceder al libro de la colección Flor del Espinillo, presentaciones y lecturas durante el Encuentro Esteros 2020:
Libro: https://esterosorg.files.wordpress.com/2020/08/coleccion-flor-del-espinillo-x_karahan_al-hazmi.pdf
Lectura Karahan y Al Hazmi: https://www.youtube.com/watch?v=H33JC1voB_g&feature=emb_logo



Maquetación de los libros digitales: Oscar Fortuna.
Edición: Carolina Zamudio.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.