Jorge Nández (Uruguay)

El agua y su movimiento, su transparencia, su fuerza, furia y maleabilidad; pero también —y sobre todo— el agua como reflejo de la emoción y la compleja identidad humana. Estos poemas del uruguayo Jorge Nández, inéditos y enviados en exclusiva para Esteros, parten de una mirada critica del agua, se aproximan, como un río, a los límites complejos del ser humano: su memoria, sus escapes, sus gestos.


por Carolina Zamudio


Agua I

El agua sigue el surco que traza la mano
y la mano vuelve sobre sí. 

Pendula entre distancias leves.
Circunda flores, espejos y simetrías.

Abre el límite.
Encanta el silencio y los mitos.
Profana refugios.
Ondula lo inmóvil.
Un resplandor de almácigos ilumina los vértices.
En vuelo de gotas vírgenes
busca la mansedumbre de los párpados.

Sueña su voz el ciclo de las olas.
En el reposo toma del hielo la calma blanca.
El estado líquido atenúa el semblante de las cosas.
La fatiga adopta los reflejos tenues de la corriente.
Se abandona sobre la espuma
y contempla el resplandor.

El agua tiene diámetros inexactos.

Agua II

En el alma extrema de una gota.

El agua no es para el día ni la noche.
Vive del día y de la noche.
Circula por la altura.
Se hace gota.
Corre por abajo con suerte de caudal.
Encuentra el brillo de la piedra
Permanece como muchedumbre entre los pastos.

Si un dique se interpone, se detiene.
Si se le abre camino, discurre.
No puede con la roca pero puede con la roca 
y la convierte en piedra sin rastro.

Rompe lo fuerte.
Hunde el limo en las grietas. 
Refugia la esencia.

Su metáfora guarda el liquen
y deja la espuma librada al azar.

Escapa del fuego y del sol 
en vuelo de trenzas transparentes.
Ahoga lo sórdido e irrumpe en lo trágico.
Aúna la tenacidad del barro.

Asume la sal del océano y las lágrimas.
Cruza las fisuras y los rincones.
Hila la humedad de la memoria.
Devuelve la sed a su ostracismo.

Exhuma el sabor de las raíces.
Asume la tentación de la sangre.
Y otros riesgos.

En el ánima extrema de una gota.

En el alma extrema de una gota.
El agua no es para el día ni la noche.
Vive del día y de la noche.
Circula por la altura.
Se hace gota.
Corre por abajo con suerte de caudal.
Permanece como muchedumbre entre los pastos.
Si un dique se interpone, se detiene.
Si se le abre camino, discurre.
No puede con la roca pero puede con la roca
y deja una veta húmeda en la piedra.
Rompe lo fuerte.
Deposita limos en las grietas.
Refugia la esencia.
Su metáfora guarda el liquen
y deja los abalorio librados al azar.
Una piedra demora la humedad.
Escapa del fuego y del sol
en vuelo de trenzas transparentes.
Ahoga lo sórdido e irrumpe en lo trágico.
Desata la memoria del barro.
Asume la sal del océano y las lágrimas.
Cruza la fisura de muros y silencios.
Hila la humedad de la memoria.
Devuelve la sed a su ostracismo.
Exhuma el sabor de las raíces.
Asume la tentación de la sangre.
Y otros riesgos.
En el ánima extrema de una gota.

Agua III

Navega la tierra sobre las corvas de los huesos.
Agrietada la mandíbula.
Vacuo el horizonte con transparencias oblicuas.

La calle reúne miserias y se ajena.

Los asentamientos plásticos
raspan la lengua trémula.
Un niño ve la curvatura de la corriente enviciada.
Demora su mano.

Las canillas maniobran un polvo intangible
y tiñen la verdura.
La moda rápida desgrana sus tósigos
entre los carrizos y el bitumen.
La pileta de cocina tergiversa los cauces.
El detergente mastica y se lleva sin retorno
en escamas la piel. 
El niño retira la mano.

El aguijón se incrusta en la conciencia del agua.


Jorge Nández Britos (Maldonado, Uruguay) es profesor de Español egresado del Instituto de Profesores Artigas, máster en Escritura Creativa y cuenta con posgrados en Educación y en Lengua y Literatura. Fue director efectivo del Instituto de Profesores Artigas, inspector nacional de Español y asesor docente del Consejo de Educación Secundaria. Se desempeñó como profesor efectivo de Didáctica del Español en el IPA y de Lengua Materna en los Institutos Normales. En el ámbito de la gestión cultural, integra el Consejo de Administración de la Fundación Cienarte y el Comité de Gestión del proyecto «El sonido del tango II». Presidió la Casa de los Escritores del Uruguay en los períodos 2020–2021 y 2024–2025.

Ha publicado los libros de poesía «Aquí/Entonces» (Ideas, 1981), «Los rostros y la cara» (El Caballo Perdido, 2002), «Imprimismos» (Artefato, 2005), «Simas» (Monteverde, 2006), «Votivos» (Yaugurú, 2011) y «Reunida» (Yaugurú, 2018). Cuenta, además, con diversas publicaciones sobre educación y sobre temas de su especialidad disciplinar.


Carolina Zamudio. Periodista, poeta y ensayista. Master en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos. Entre sus libros destacan, «La oscuridad de lo que brilla», edición bilingüe español/inglés, (Estados Unidos); «Rituales del azar», edición bilingüe español/francés, (Francia); «La timidez de los árboles», (Colombia); «Vértice», edición bilingüe español/italiano (Italia) y «Las certezas son del sol», (España). Premio Universitarios Siglo XXI del Diario La Nación y Corona al Poeta (Argentina). Creó y dirige la Fundación Esteros y la revista del mismo nombre, además de llevar adelante el Encuentro Esteros.