VII Encuentro Esteros







Programación







Poetas internacionales invitados al VII Encuentro Esteros


Efraín Bartolomé (México)

(Ocosingo, Chiapas, 15 de diciembre de 1950). La crítica lo considera un referente de la poesía mexicana contemporánea. Su obra, que se aproxima ya a los treinta títulos, ha sido reunida en cuatro volúmenes antológicos, dos en México y dos en España: «AGUA LUSTRAL Poesía 1982-1987» (Lecturas mexicanas, CONACULTA, 1994); «OFICIO: ARDER Obra poética 1982-1997» (UNAM, 1999); «EL SER QUE SOMOS» (Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006); y «CABALGAR EN LAS ALAS DE LA TORMENTA» (Balduque, Cartagena, España, 2015). Su primer libro «Ojo de jaguar», ha sido reeditado 14 veces. Ha recibido varios premios, entre ellos: Premio Ciudad de México, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, Premio Pellicer para obra publicada, Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines, entre otros. Además, las distinciones: Premio Nacional al Mérito Forestal y de Vida Silvestre. Premio Chiapas de Arte. Ledig Rowohlt Fellowship en Suiza. International Latino Arts Award en Estados Unidos. Stipendiaten por la Landeshauptstadt München Kulturreferat, en Alemania. En 2005, Representó a México en la Primera Cumbre Poética Iberoamericana, en Salamanca, España. Su obra figura en cerca de 200 antologías nacionales e internacionales. Hay traducción de poemas suyos al inglés, francés, portugués, alemán, italiano, gallego, árabe, maya peninsular, náhuatl y esperanto.


SIETE POEMAS PARA NAVEGAR POR LOS ESTEROS

INVOCACIÓN

Lengua de mis abuelos⠀⠀habla por mí

No me dejes mentir

No me permitas nunca ofrecer gato por liebre
sobre los movimientos de mi sangre
sobre las variaciones de mi corazón

En ti confío
En tu sabiduría pulida por el tiempo
como el oro en pepita bajo el agua paciente del claro río

Permíteme dudar para creer:
permíteme encender unas palabras para caminar de noche

No me dejes hablar de lo que no he mirado
de lo que no he tocado con los ojos del alma
de lo que no he vivido
de lo que no he palpado
de lo que no he mordido

No permitas que salga por mi boca o mis dedos una música falsa
una música que no haya venido por el aire hasta tocar mi oreja
una música que antes no haya tañido
el arpa ciega de mi corazón

No me dejes zumbar en el vacío
ni cantar en el coro de un turbio dictador

No me dejes callar cuando sienta el peligro
o cuando encuentre oro

Nunca un verso⠀⠀permíteme insistir
que no haya despepitado
la almeja oscura de mi corazón

Habla por mí⠀⠀lengua de mis abuelos
Madre y mujer

No me dejes faltarte
No me dejes mentir
No me dejes caer
No me dejes
No.


FUEGO EN VOZ ALTA
PARA ENCENDER LA PRIMAVERA

VIBRO
Estoy cantando
Ilumino la oscuridad cantando

De la fruta ligeramente amarga del corazón
se levantan delgadas capas de una suave corteza
Capas ligeras como el aroma que se desprende bajo el sol
de un paquete compacto de grandes hojas de tabaco

Estoy cantando
Me descubro extendiendo mi voz como la piel de un animal
que se pone al sereno llena de sal y estacas
estirada en la noche como una mancha

Estoy cantando
Voy extendiendo la noche como una piel enorme
y clavo las estacas de mi canto en la piel de la noche
y la cubro de sal con la sal de mi canto
y la pongo a secar con el calor pálido de la Luna
bajo el temblor de las estrellas

Abro la noche en dos
Afilo las estacas doradas de mi canto
Parto su corazón luminoso
Y lanzo la blanca sal de mi palabra
sobre la piel recién desollada de la noche
y la pongo a secar con las estrellas pálidas

Abro en dos cada estrella
y de su corazón cercenado por la estaca feroz de mi palabra
brota mi canto para regar de polvo estelar mi corazón sombrío

Y parto en dos mi corazón sombrío
y en mi mano sólo brilla una estrella alargada
y en el fondo de mi sombrío corazón sólo hay polvo de estrellas
que cae sobre la piel recién cortada de la medianoche
que se extiende clavada contra un cielo vacío
donde sólo hay un canto como sal derramándose

Estoy aquí⠀⠀Oigo las cosas crepitar bajo un incendio subterráneo

Me persigue cada ínfimo sonido de la noche⠀⠀cada rama delgada
cada crujido leve de la hojarasca

Cantando
he hundido mi mano hasta el fondo de mi sombrío corazón
y no sangre
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀y no dolor
sólo mi mano resplandeciendo de polvo estelar vibra bajo la noche

Y estoy cantando
Y estoy ardiendo
Y hay un enjambre luminoso en mi palabra negra

Yo soy la lengua de la noche
Soy sus negros pulmones
Y canto
Y ardo
Y me desprendo en capas sucesivas
en delgadas cortezas de mí mismo
como el aroma de las hojas compactas de tabaco
bajo la mano bienhechora del sol

Ah⠀⠀pero la noche hizo fogatas bajo las construcciones
Y hay hombres calentando sus manos junto a las fogatas
Y los hombres tiemblan de frío y repiten entre dientes mi canto
y una fogata interna los calienta⠀⠀y humean
y se desprenden de sí mismos cantando
como en delgadas capas⠀⠀como en cortezas sucesivas

Y en las casas hay madres preocupadas agitando termómetros
que vigilan la fiebre de sus hijos
Y hay hijos convalecientes que agradecen
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀con la flor débil de su risa
los labios de las madres sobre su frente febril
Y los niños febriles y las madres cansadas
cantan entre dientes conmigo
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Y la luz los arropa

Y hay un enamorado con los ojos llenos de noche que prepara una soga
y hay un adolescente arrodillado frente a un arma pequeña
y hay una joven fea preparando somníferos

y una muchacha hermosa preparando veneno
y desde la ceniza de su amor quebrantado
asoma poco a poco mi canción
y sube a su garganta
y mueve con dificultad sus mandíbulas tensas
y entre dientes repiten mi canto
y una sonrisa cada vez menos triste va naciendo en sus ojos
y el orgullo comienza a crecerles por dentro como una rama tierna

Canto
Y mientras canto la noche se desliza por el tren subterráneo
donde los hombres danzan una danza lentísima
con los brazos en alto sujetando quien sabe qué seguridad inútil
con los ojos vacíos
o llenos hasta el borde de un material vacío
o mirando al vacío y reflejándolo en el espejo tibio de sus ojos
Danzando apenas con un ademán ciego y detenido en el aire
y sus piernas valsando un ritmo cada vez más ruinoso
a medida que el tren comienza a detenerse
para entrar en la próxima estación

Y las manos
otra vez empuñando con desesperación ese poco de seguridad
mientras beben el aire narcótico y la noche del túnel se alarga nuevamente
con un temblor que vibra bajo la danza insomne
de los hombres que avanzan con los ojos abiertos
hacia un futuro pequeño

Y yo canto
mientras la noche y su billón de pies danzando muellemente
sobre el tren subterráneo
les da a los hombres un espejo sucio donde ellos sólo miran el vacío

Pero todos los hombres cantan de pronto conmigo
y el cielo vuelve a descansar sobre sus rostros con sueño
Y sueltan la seguridad
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀y flotan
y van a la salida levitando
mientras la noche teje un alba lentísima

Cantemos todos ahora
Sumerjamos nuestras manos en el polen oscuro de la noche

Hundamos nuestras manos hasta el fondo del corazón
Veamos nuestras manos iluminadas por el polvo estelar
Lavemos nuestras manos en el agua celeste

Con la mano derecha
hagan más grande la concha de su oído:
mi canto llega más allá de la estrella polar
porque de más allá viene mi canto.


CIELO Y TIERRA

Y las aguas de Arriba amaron a las de Abajo
y eran las aguas de Abajo femeninas
y las de Arriba masculinas…

¿Has oído, amada?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Tú eres el lecho de los ríos y el asiento del mar
y el continente de las aguas dulces
y el origen de las plantas y de los tiernos o duros o feroces animales
de pluma o pelo o sin pluma ni pelo

Yo soy la lluvia que te fertiliza

En ti se cuecen las flores y los frutos
y en mí el poder de fecundar

¿Has oído, amada?

Nuestro lecho es el Universo que nos contiene

¿Has oído bien?

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo
Y mi amor se derrama sobre ti como la lluvia
o como una cascada que cae del sol
rompiendo entre nubes como entre peñascos
y entre los colores del arco iris y entre las alas de los ángeles
como entre las ramas espesas de una vegetación inverosímil

Tú eres la Tierra y yo soy el Cielo

¿No lo escuchas?

Y aunque digas que sí
tal parece que no porque ahora⠀⠀Tierra
cabalgas sobre mí (en el lecho que es el Universo)
y eres tú el Cielo y tu amor se derrama sobre el mío
como una lluvia fina

Y yo era la Tierra hasta hace unos instantes pero ya no lo sé
porque hemos girado y descansamos sobre nuestro costado
y los dos somos Tierra durante unos minutos deleitosos

Y ahora estoy de pie con los pies en la tierra y los ojos en el cielo
y tú no eres ni Tierra ni Cielo porque te hago girar
con los muslos unidos ferozmente a mi cintura
y eres el ecuador o yo soy el planeta Saturno
y tú eres los anillos que aprendimos en la escuela
y giras

Y ahora somos Cielo los dos y volamos
elevándonos más allá del Universo

Y en lo más alto del vuelo algo estalla en nosotros y caemos
vencidos por la fuerza de nuestro propio ecuador que se ha quebrado

Pero seguimos siendo Cielo⠀⠀aunque yazgamos en tierra

Derrumbados en tierra⠀⠀pero Cielo

Tierra revuelta y dulce⠀⠀pero Cielo

Cielo vencido⠀⠀cielo revolcado⠀⠀pero Tierra

Pero Cielo.


CUADERNOS CONTRA EL ÁNGEL

1

Este cuaderno pesa

Es pura luz
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Es pura sombra:
es mi sangre total cargada de sentido.

2

Escribo este desorden
Soplo este polvo estéril⠀⠀esta hojarasca⠀⠀esta ceniza sucia
como quien escupe una brasa⠀⠀un alacrán⠀⠀un trago de vitriolo

Los hombres pasan movidos por el viento de la preocupación
Pasa un largo silencio
Pasa un dolor como un recuerdo oscuro
Pasan las palabras iluminando la noche dolorosamente

Abro este verso para que entre por él todo el aire nocturno
Para que entre por él la palabra que no se ha dicho aún⠀⠀la bienvenida
la palabra de seda neblinosa y caliente
que un día atravesara un territorio hostil de ademanes y ruidos y palabras ajenas
y unió tu mano con mi piel
mis labios con tu cuello

Bienvenida la palabra que no se ha dicho aún:
la tenue lluvia cálida
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀que comienza a caer
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀aquí:

3

Tú me conoces ya como la palma de tu mano
Soy esta acumulación lenta de imágenes
este puño de tierra húmeda en que palpita un breve corazón de oro limpio

Tú me conoces
Soy un poco de sombra herida por un alambre tenso
Soy mis sentidos como un pozo en que la luz desciende
La luz es un panal que gotea sol

un sol que gotea luz
un árbol derramando su follaje cuajado de sentidos como un ave sus plumas

Digo «tú me conoces»
y una pluma brillante de pavo real desliza su silencio sobre mi piel desnuda

En mi sangre navega un río de palomas
En mi sangre navega un río de palabras
En mi sangre navega tu voz densa
como un aguacero que ilumina el relámpago

Tú me conoces
A veces⠀⠀soy un bronco tropel de potros negros
Soy un cuchillo de diamante atravesando el pecho de la ternura
Soy un lamento lamido por el mal
Soy el sol de la dicha derramado en tu piel
Soy un largo torrente de terrores
Soy un alado escalofrío en la columna vertebral del diablo
Soy la guanábana goteando en la boca reseca de la Sed
Soy la lanza en el hombro de este verso

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀(Me sabe a verso el beso de la mujer que amo
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Me sabe a verso el vaso en que me bebo
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Me sabe a verso el vicio de mi vaso
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Me sabe a vicio el vaso en que buceo)

Vuela⠀⠀en el espejismo de la tarde soleada⠀⠀una ligera sal
: un leve olor marino

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀Un aliento marino me atrofia la garganta
Sale un alarido alargándose hasta el hastío
Por mis manos escapa el estilete del verso
Por mis manos escupe la Poesía su espumarajo negro

Un aliento marino me levanta
Aletea en mi olfato⠀⠀Tensa mi piel
Pone alas en la ola

En las islas flotantes de los lirios
hace su nido el sol de la blancura

Tú me conoces:
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀sólo el lirio es capaz de ahogar el agua

Tú me conoces
Soy la feliz fatiga de mi fruto

Amo y amo y amo
y el alma se adelgaza hasta la flama

Amo y amo
hasta que el alma lame lumbre
y amo
⠀⠀⠀⠀ hasta el alma del hambre
⠀⠀⠀⠀⠀⠀hasta que el alma alumbre
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀hasta que el alma herrumbre
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀los alambres del hombre.

4

Yo te beso

Frente a la destrucción y el aire sucio
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀te beso

En el estruendo de los automóviles
⠀⠀⠀⠀⠀⠀‒la migraña del día‒
te beso

En el festín de los ladrones
en el pozo de los iracundos
ante el cuchillo de los asesinos
ante la baba fóbica de los intolerantes
frente a la sangre agusanada de los corruptos
frente a la mansedumbre
frente a la podredumbre
frente a la muchedumbre
yo te beso de frente
y el día empieza a caminar
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀con la frente muy alta.


LA VIENTA

No es el viento
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀: es la Vienta
: la yegua enloquecida
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀: la Vienta loca
La yegua de la noche
La que se apareció en la encrucijada
y se dejó montar

La que me trajo aquí
: hasta el uñal de gato
y me dejó sonriente y trasijado
y me puso a cantar en el atascadero sin pudor ni recato
: igual que los becerros amarrados al tosco bramadero
: igual que los borrachos en la noche desierta

Y aquí recuerdo el galopar violento
: mis muslos presionaban contra la firme carne de seda

Y se lo digo al viento
: yo volvería a entrar por esa puerta.


UAD-AL-HUB
: río de amor
: en tus aguas profundas me sumerjo
somorgujo aluzado
mamando lumbre
de la oscuridad
en ti
me hundo
en ti
buceo
en ti encuentro la sombra que me aclara
en ti descubro la pepita de oro
frente a ti
brotan las palabras antiguas
las joyas
las reliquias que ante ti se me salen
del cerco de los dientes
como un leve murmullo
: el caramelo que mi boca chupe
será siempre tu nombre
: guadalupe

dijo el bendito viejo
renato
leduc
y yo con él
Bendita eres
entre todas
las mujeres
morena de nocturna
cabellera endiablada
Es luna llena y en lobo
me convierto
Vierto
mi lenta sangre al corazón artero
y esa copa me bebo
porque voy a cantar
porque voy a cantarte
guadalupe
Ojo por ojo
diente por diente
fosa a fosa
nasal
y labio a labio
párpado a párpado y ceja
a ceja
(ceño fruncido o relajado)
y una línea de luz de oreja a oreja
Frente a frente tú y yo me hundo en tus ojos
porque no puedo hundirme más
en ti por otro lado
Lo sabes
bien
: me peino con tu mano
me beso en ti
acaricio
mi pubis que es el tuyo
y me describo y lamo con tu lengua
Es
luna
llena
y en hiena
me convierto
y en chacal
me transformo
y soy el fiero lobo que a lo lejos
ladra tu nombre
: río de amor
: Uad-al-hub
Al-hub
Auuu
Auuuuuuuuu…


ENTRE EL OMBLIGO
y el pubis de mi amada
brilla siempre una joya magnífica
con la que juego después del amor
yo
se la impuse
cuando la conocí
y aún la lleva
sujeta por una fina
cadena de oro
que orna
su caderamen
con un sencillo trazo
de genio
veo
la perla
y ella brilla en mis ojos y los hace
sonreír
Toco
la joya
con la yema más dulce
con la punta más tierna de mi lengua
con cariciosos dientes
hasta que oigo un murmullo
de mar
hasta que dentro de mis ojos
nace
un oleaje que crece
: se abate sobre mí
me revuelca en su sombra transparente
me jala hasta un abismo que nunca reconozco
me hunde en su entraña violenta
hasta que el remolino se apacigua
y llego
al corazón de la calma
: allá
en lo más profundo
donde encuentro la almeja original
en cuyas valvas puedo ver
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀la perla
la fascinosa perla que arranco con crueldad
sin culpa
y regreso con ella hasta la superficie
donde la pongo en oro para que después brille
en la zona más blanda de su abdomen
entre su ombligo
y el abultado monte renegrido
Ahí
queda la perla
para que yo la toque
para que yo la bese
para que yo la roce con lengua delicada
para que yo la ponga entre mis dientes
hasta que a puro roce deleitoso
se alcance a oír el mar
entre las sábanas que están
desde hace rato
en llamas.


ME DIJERON QUE NO

Me dijeron que no

Me dijeron que había que andar siempre con la cabeza gacha
mirando el polvo
y los escupitajos sobre el asfalto sucio

Me dijeron que yo no era un milagro
sino un mero accidente biológico carente de sentido

Me explicaron que yo no era más que
un producto social
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀o un producto económico
o un producto de mi historia temprana

Me dijeron que nadie podría hablar con el viento
Que las serpientes nunca lamieron los oídos de nadie
ni instalaron en ellos el susurro profético

Ante mis ojos desplegaron argumentos irreprochables:
silogismos⠀⠀teoremas⠀⠀corolarios⠀⠀premisas:
chisporroteantes fuegos de artificio

Me dijeron que no tendría jamás
la blanca imagen
enjoyada y desnuda
de la Diosa
en mi cama

Agregaron que no existe la Diosa

Dijeron por lo tanto y luego entonces
Dijeron si y sólo si

Pero yo dije No
y regresé hasta el lecho donde Ella me esperaba
enjoyada y desnuda

Y le he contado todo
tal como ahora se los platico a ustedes.




María Paula Alzugaray (Argentina)

(Rosario, Argentina, 1974). Poeta, correctora y editora. En los años 2000 compiló y publicó antologías temáticas de poetas rosarinos que darían rumbo a su sello editorial GatoGrillè Ediciones. Coordinó el Área Literaria desde la Casa de la Poesía de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rosario, desde donde dirigió la revista literaria Boga. Creó el Certamen Literario “José Francisco Cagnin” para la provincia de Santa Fe. Condujo micros radiales dedicados a la literatura hispanoamericana.

Ha participado de varios encuentros internacionales de poesía. Publicó: «Frivolidad» (poesía – Caligrama, España, 2019); «Todo llegó por sí solo» (poesía – Alción Editora, Córdoba, Argentina, 2017); «Estampados» (haikus con dibujos de María Zulema Amadei, 2014) y «Lo albergado» (2008).

El beso

Hondo reposo
capricho de jaula
que hace cerrar los ojos

ponche encantador de saliva helante
ornamento ebrio que desboca y hunde carabelas

flor demorada que no se dice
y todas las preguntas contestan

panteras reblandecen
los julios se incendian

ángulo suplementario que asalta la vida,
apura lo cóncavo

como buscando aquello del adentro
para mantener la existencia.

de Lo albergado, 2008


La visita
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀a prima Sonia

“…cunde un estupor de ballena varada
un resquemor de tajo en la sandía”

Hugo Padeletti

Voy por esa fotografía de globos y alfajores
a rellenar la gesta con ansiedad de horizonte.

Nísperos orean la ausencia en el mosaico damero,
iluminado abandono
libre de hijos a la hora de partir.

(Hoy, ante tu sorpresa
te pusiste rubor y pollera para verme,
vulnerando promesas de algunas charlas
desde no sabemos dónde; …cinco años?
de que te obligara a pintarte para ir los cumpleaños)

Galería esteparia a la que asisto, derecho viejo
cortesía tuya
abundancia de parientes, siestas y balnearios de la niñez
que nos tienen acostumbradas, tan tontas…

de Lo albergado, 2008


Ora para que
la savia de lo sincero
sea lenguaje.

Igual que el agua,
todo pasa y se aleja
de lo que somos.

Profesar también
la dulzura invisible,
la ingenuidad.

de Estampados, 2014


“Todo lo que envenena tiene un canto que arrulla.”
María Lyda Canoso

Capricho o vicio

Buscamos la hechicería, reina soberana,
su hervir de afanes,
estimular la voluntad estética,
stilettos que pidan labios enrojecidos como el loto para combinar la nostalgia
proyectar la luz colosal de nuestras almas semi, ni y alejarnos de lo político común.

A toda fiera se la amansa acariciándola.

Ojalá nos visitara la niñez con su menta escarchada, su musgo, en el que nos resbalábamos salvajes y dichosos
pero buscamos algo
que ni siquiera sabemos bien qué es.

de Frivolidad, 2019


“De sus éxitos, le quedó la costumbre de mirarse en los espejos”.
en Los pequeños burgueses de
Honorato de Balzac

Con falso paso a lo trascendente
salimos a reivindicar la individualidad.
En reuniones, frente a lo colectivo
secamos lo que debe ser húmedo y nervioso
no podemos detener esa secuencia,
cortamos la flores antes de que abran
con necesidad de ‘antes que nadie’.
Asnos extraviados en dorar
nos creemos en actitud de rebeldía
con todo resuelto
y proyectamos bruma en los espejos.
Debemos ir al interior de las cosas
observar indiscretamente
el público que nos legitima, interrogar
de qué se viste el afecto
ese que sobra y se escapa dentro de clutch en la vuelta a casa.
A lo lejos se oyen fuertes risas.
¿Cuánto hay que pagar para que nos amen?

de Frivolidad, 2019


“El miedo hace existir la tarántula”.
Eduardo Lizalde

El lujuriante

Cuerpo de esta nueva tradición
se volvió abdominal amo adonis adánico elitista del oro ansioso,
se encorsetó algas lo más próximo a la camisa
y corrosivos elogios de canario y sushi.

Qué decadencia esa oscilación
entre provinciano y samurái arrogante.

Ah, pero al roce de su mano todo florece,
no pregunta si puede,
se masturba para nuestra gloria.

Con alud y jugos termina por ablandarse
se desborda y viene la desolación
como fragua volcada sobre lo propio.

Pero seguí bailándonos así, gigoló muscular,
así, por atrás, por adelante
manosea esos ámbitos cerrados
de nuestras némesis.

Así, así…
que el miedo es una sustancia más honda.

de Frivolidad, 2019




Víctor Rodríguez (Cuba / Estados Unidos)

(La Habana, Cuba, 1955). Poeta, ensayista, traductor, periodista y catedrático. Ha publicado diecinueve poemarios, varios de ellos con reediciones, siendo los más recientes «Despegue» (Premio Fundación Loewe, 2016), «El cuaderno de la rata almizclera» (2017), «Enseguida» [o la gota de sangre en el nivel] (2018), «La luna según Masao Vicente» (2021), «Errática» (2023) y «La piedra de amolar» (2025). Han aparecido antologías y libros suyos en doce países de lengua española, así como traducidos al alemán, árabe, bengalí, chino, coreano, francés, griego, hebreo, inglés, italiano, macedonio, neerlandés, portugués, serbio, sueco, turco y vietnamita; ha participado en eventos literarios de más de cincuenta naciones. Durante la década de 1980 fue redactor y jefe de redacción de la influyente revista cultural cubana «El Caimán Barbudo». Una selección de sus entrevistas con poetas hispanos se encuentra en La poesía sirve para todo (2008 y 2023). Compiló tres antologías que definieron a su generación, así como La poesía del siglo XX en Cuba (2011). Ha realizado ediciones críticas o estudios sobre Julián del Casal, Dulce María Loynaz, José Coronel Urtecho, Emilio Ballagas, Cintio Vitier y Francisco Urondo, entre otros poetas. Ha traducido poesía tanto del inglés al español (Mark Strand, C.D. Wright, John Kinsella) como del español al inglés (Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Antonio Gamoneda). Doctor en Literaturas Hispánicas por la Universidad de Texas en Austin, es Profesor Emérito de esa especialidad en Kenyon College, Estados Unidos.

ilkle

los romanos tomaron este cerro
que tú subes en paz
solo una escaramuza con la niebla
un clavel abatido

se hace fuerte el otoño
en su feroz revuelta contra el verde
la nieve es un metal
que puede florecer en el crepúsculo

inmensidad rugosa
reflujo de quietud inalcanzable
aunque no quede constancia de nada

solo un bajorrelieve enmohecido
algo que el espacio vigila y tú
no te niegas a ver


masatepe

para Marusa Krese

saco a bailar a la poeta muerta
con su carne precisa
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀su resignado olor
no quiero molestarla solo salir del paso

ante la impertinencia de un alcalde
con su diploma a máquina
su rollo de pintura primitiva
extáticos los músicos

la desentierran solo para poder tocar
mientras le guiña un ojo el indio viejo
que se pasma a pesar de la calor

tan breve como su estro
un cáncer sin banda municipal
acaba con la vida de la muerta


sremski karlovci

para Jovan Zivlak

no habrá cielo mañana en voivodina
te acaba de caer en la cabeza
el soldado ortodoxo que echa un ojo
solo en dos dimensiones

besa al beato de la frente grávida
luego clava su velita en la arena
ese cielo de todos
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀los que no tienen nada

la fe del universo que se encoge
el espacio intranquilo recordado
sin tiempo como tú

en el altar barroco
se extraña la tercera dimensión
pero del polvo se levanta el cielo


celajes

en un cielo que ayer compuso bach
y no ha fraguado aún
sin otra agencia que la sumisión
escribo con la estrella tu nombre
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀gris profundo

has dado con la cifra entre la bruma
su misterio astillado
cuando el jardín es iris tempestuoso
donde la sed de súbito florece
como la polisemia

el fuego en su nidal
pone a hervir el aceite del alba
el viento no se olvida
de los celajes que hieren las cúpulas
con sus gallos tardíos

la llovizna lo toma todo a pecho
cruz en el pentagrama
a pesar de sus barras sale el sol
que triangulo sin ti
camino vecinal entre dos nubes

¿qué plantar en la altura
ángel agricultor
en medio de esta turbulencia fértil?
¿la semilla dialéctica
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀la tristeza gramínea?


perros

la claridad no encuentra
en el panal en fuga de su centro
celda donde posarse
en miel de oscuridad
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀hasta los sueños zumban

es la noche anisada
que obviamente no quiere
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀quedarse afuera y abre
con las uñas la puerta a la abstracción
y el resplandor se irrita

los erizos nocturnos
se asientan en un fondo soleado
a caballo de mar
la jinete equilibra su despojo
nadie blande un rayo como el sereno

luna que taja el ala
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀con su pasión salobre
elipses astrales que dan sentido
a la real turbulencia
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀la nada que se avispa

pesadilla de perro
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀constelación pulgosa
en la imaginación de la noche ladrada
la pezuña en la alfombra
intentando arrancar al menos una estrella




Ming Di (China)

Poeta y traductora china, nacida en Wuhan del río Yangtsé, y que actualmente reside entre Pekín y California. Estudió Literatura Inglesa, Lingüística y Derecho. Sus publicaciones literarias incluyen nueve libros de poesía en chino y ensayos críticos. Algunos de sus poemas han sido traducidos a otros idiomas, como la edición en español de «Luna fracturada», «Distracción», «Nabokov Mariposas» y «Pájaro Isla» (Circulo de Poesía). Traduce entre el chino y el inglés. Editora y co-traductora de New Cathay: Contemporary Chinese Poetry y New Poetry from china 1917-2017. Co-compilada de «Poesía china contemporánea—Abriendo alas hasta el infinito», «Una soledad de cien años—Nueva poesía china», «Ríos y montañas: Poesía del Yangtzé», «Geografía de la poesía china del siglo XXI» y «Mujeres poetas de China contemporánea». Ella también ha traducido siete libros al chino. Ella era editora de china para Poesía Internacional y coorganizadora del Taller Internacionales de Traducción de Pekín. Ha recibido premios de poesía y traducción en China.

洛杉矶第一居民

他们与大象分享这片土地
他们与海狮分享这片海洋
他们狩猎,捕鱼,看海鸟高飞
他们与风分享太阳和月亮
大象死了, 海狮死了
他们活了一万年——
楚马什人,来自海洋
狩猎捕鱼一万年
他们与海鸥和老鹰为伴
在一万年的波涛之上
大象死了, 海狮死了
他们幸存,躲过地震和海啸
楚马什人,羽毛戴在头上
太阳和月亮照在脸上

El primer pueblo de Los Ángeles

Compartían la tierra con elefantes.
Compartían la costa con leones marinos.
Navegaban con peces y planeaban con aves
con quien compartían el Sol y la Luna.

Los elefantes han muerto. Los leones han muerto.
Ellos han sobrevivido –el pueblo oceánico
de Chumash. Han vivido aquí con gaviotas
por diez mil oleadas de años.

Escaparon a terremotos y tsunamis
mientras los elefantes y leones marinos
caminando hacia el centro de Los Ángeles
cayeron en pozos de alquitrán, sus huesos vueltos fósiles.

El pueblo de Chumash, longevo y quemado por el sol,
caza, pesca, durante diez mil mareas de años.
Navegan de noche –la Luna alisa las arrugas
en sus rostros.

Traducción de Gustavo Osorio de Ita


长寿诀窍

在基多王国
古人不仅懂养生术
还有一套死的艺术。
他们死在海边沙漠,
变成木乃伊。
死在火山口,
变成岩石。
死在树旁,
变成树根。
在风的黑暗中
他们沉睡了五千年。
在时间的黑暗中
他们聆听海的浪涛声。
在海的黑暗中
他们看见太阳的眼睛,
看见我正注视他们
像一个古埃及人
寻找表亲。
我看见娃娃皮钦查,
我看见太大因巴布拉。
娃娃。太大。
我找到两个表亲,
他们死在这里,
变成了两座山。

El secreto de la longevidad

En el reino de Quito,
las personas saben como vivir más tiempo
y saben como morir mejor.
Mueren en el desierto costero
y se convierten en momias.
Mueren en un volcán
y se convierten en rocas.
Mueren junto a un árbol
y se convierten en raíces.
En la oscuridad del viento
duermen por 5.000 años.
En la oscuridad del tiempo
escuchan las olas del océano.
En la oscuridad del océano
ellos ven el ojo del sol
y me ven observándolos a ellos
como un antiguo egipcia
encontrando primos en Ecuador.
Veo al Guagua Pichincha.
Veo al Taita Imbabura.
Guagua. Taita.
Encontré dos parientes que murieron aquí
y se convirtieron en montañas.

Traducción de Juan Paulo Rubio


安第斯,云,革命

在安第斯山脉
云是一种强大的存在,
它们笼罩群山,
笼罩峡谷,也笼罩我们的心灵——
驱散一切。
它们驱散了全球化,
而全球化驱散了帝国主义,
而帝国主义驱散了印加帝国,
而印加帝国驱散了所有的史前文明。
云,密布,迫使我们以全新的思维
穿过云的密布
重新看山脉与峡谷,
河流与湖泊,
原生动植物和飞鸟,以及
原住民。

云,移动着,变换形状,
一场和平的革命。

Nubes de los Andes

En los Andes, las nubes son
una presencia poderosa.
Se apoderan de las montañas,
de los valles y de nuestras mentes—
se abren paso.
Desvanecen la globalización,
que a su vez desvanece el imperialismo,
que a su vez desvanece el Imperio Inca,
que a su vez desvaneció las civilizaciones tempranas.
Las nubes desvanecen todo,
forzándonos a tener una mente fresca
para mirar a través, y una vez más
para mirar las montañas y los valles,
los ríos y los lagos,
las plantas nativas, animales, pájaros,
y a la gente nativa.

Las nubes se mueven y cambian de forma—
una pacífica revolución.

Traducción de Juan Paulo Rubio


寓言工厂

流水线上不是手套,袜子,鞋子,
而是寓言,寓言,寓言,
产品过剩,
工人们被迫训练形象思维:
手套代表自由,袜子代表民主,
鞋子代表西方。
中国在东方的东方,可以流水线复制西方,
但不能制造西方。
满世界跑德国车、日本车、美国车,
但不能跑中国车,
这叫市场诗学,地缘诗学。
需要你的时候,帮你打日本,
怕你崛起的时候,说你生产过剩,挤垮国际市场。
他们喜欢吃海鲜,有时候让你养鱼,
有时候禁止你养鱼,
有时候让你钓鱼,有时候让你钓自己。
他们喜欢吃烧鹅,烤鸭,宫保鸡丁,咕噜肉,
不仅在唐人街吃,还飞到广东吃,
吃完了抹抹嘴,打着饱嗝说
广东早茶太好吃了
但你产能过剩,国际市场饱和,
你只能开餐馆,不能开汽车,
你可以全世界开餐馆,让我们每天吃
广东早茶,冰镇咕噜肉,
你可以养鸡养鸭,养鸡翅,养杂碎,养酱油——
对,你可以生产酱油,
但不能生产汽车,
你甚至可以生产诗,生产寓言,语言,预言,
但不能生产福特,林肯,雪佛兰,
你市场大,西方可以倾销鸦片,苹果,
你只能倾销广东早茶,北京烤鸭。

Fábrica de fábulas

En la línea de ensamblaje no hay guantes, calcetines, zapatos
sino fábulas, metáforas, juegos de palabras.
Beneficio. Superávit. Sobreproducciones.
Los trabajadores deben entrenarse para pensar visualmente,
ver significados en imágenes.
Los guantes son libertad, los calcetines son democracia,
los zapatos representan al Occidente.
China, en el Este del Este, puede copiar al Occidente
pero no puede producir el Occidente.
Los coches alemanes, los coches japoneses y los americanos vuelan
por todo el mundo
pero no los autos chinos. Y esto
Se llama Poética del Mercado. Geopoética.
Cuando te necesitan, te ayudan
Cuando tienen miedo de que te alces, te privan
de tus derechos. Te acusan
de sobreproducción en un mercado de por sí saturado.

Les gusta comer mariscos y
a veces te dejan criar peces
pero a veces te prohíben criar peces.
Les gusta comer ganso asado, pato asado,
pollo kung pao, cerdo agridulce.
Ellos comen.
No sólo en el Barrio Chino, sino que vuelan
hasta Cantón.
Cuando están satisfechos, se limpian la boca,
eructan:
El dim sum cantonés sabe tan bien
pero tienen excesiva producción
de cosas que no comemos
y el mercado internacional está saturado.
Pueden abrir restaurantes, pero no fábricas de automóviles.
Pueden abrir restaurantes en todo el mundo
y dejarnos comer todos los días
el dim sum cantonés,
el cerdo agridulce helado.
Pueden criar gallinas, alitas de pollo,
chop suey y salsa de soja.
Sí, pueden producir salsa de soja
pero no automóviles.
Incluso pueden producir poesía, metáforas, fábulas, parábolas
pero no Lincoln, Ford o Chevrolet.
Tienen un gran mercado, nosotros, Occidente, podemos botar opio
y manzanas. Pero ustedes… sólo pueden tirar
Dim sum cantonés
y pato pekinés.

Traducción de Dulce Chiang


新帝国,新太阳,哭泣?

美利坚帝国诞生了,
如一轮新的太阳
重新命名世界,加拿大,格陵兰,
墨西哥湾,以及海湾左右上下,
甚至更远的地方,
统统都姓美,
统统属于我们 us,美国 US,
我们新帝国,新太阳。

我们吞噬巴勒斯坦,黎巴嫩,也门,
索马里,利比亚,叙利亚,伊拉克,
阿富汗,巴基斯坦……一轮又一轮,
我们将它们纳为美国的州——联合
不联合,都无妨。
我们自命不凡地侵略了68个国家,
甚至更多。
我们并非扮演海盗,我们跨越重洋
发动战争,
如同燃烧的太阳,耍的过瘾。
有时我们派遣士兵,
有时我们派遣武器,
我们从不杀人,从不轰炸,
我们只热衷于征服世界,如阳光一样
占据各个角落,天上地下,
左边右边,天边。

我们天天胜仗,子弹光芒万丈。
我们以胜利为地球增光,
我们以胜利为子孙后代增光,
我们以胜利为列祖列宗增光,
我们称这个时代为光荣时代,
“被上帝挑选,让美国再次伟大”。
我们为应许的权力而骄傲,
我们如日中天,得意洋洋,
毫无羞愧之色。
(也或许,我们偷偷哭泣?)
我们自豪,为美国,US,自豪,
我们是地球上最强大的
恐怖主义国家。
但我们将“恐怖分子”标签贴在他人身上。
或者,今天他们是“自由斗士”,明天是“恐怖分子”。

反战的几代人已逝去。
今天,我们漠不关心。
他人无家可归,或是回到
已被炸成废墟的家,我们佯装不知。
我们凌驾于一切苦难之上。
我们切断水源,切断粮食供应,
我们甚至不愿与人共享阳光,
我们甚至无法容忍他们重返废墟时的喜悦,
我们再次投下炸弹。
我们自视高人一等——日不落跨洋帝国的子民,
太阳底下有什么事我们不能做。我们就是太阳。
我们笑了,无耻地笑了。
(也或许,我们无声哭泣?)

¿Llorar en silencio?

Nace el imperio americano
como un nuevo sol
renombrando lo que existe en la tierra. Canadá, Groenlandia,
Golfo de México y todos los países en torno al Golfo
y más allá
todos son
América. Todo eso pertenece a los Estados Unidos,
el nuevo Imperio, un nuevo sol.

Tragamos Palestina, Líbano, Somalia, Libia, Siria, Irak,
Afganistán, Pakistán… por todo, por todo
como los Estados de América, unidos o no.
Orgullosos hemos invadido 68 países y uno más.
No somos piratas, sólo libramos guerras
cruzando los océanos, como un sol en llamas,
divirtiéndose.
En ocasiones enviamos soldados.
Otras ocasiones enviamos armas.
Nunca matamos. Nunca bombardeamos. Simplemente
nos gusta conquistar el mundo entero, por encima y por debajo,
por la izquierda, por la derecha, y aún más.

Ganamos y ganamos, las balas brillan a diez mil millas.
Bendecimos a la tierra con nuestras victorias.
Bendecimos a nuestros hijos con las victorias.
Bendecimos a nuestros antepasados con las victorias.
Y a esto llamamos edad de gloria,
«escogido por Dios para hacer grande a América otra vez».
Nos sentimos orgullosos del poder prometido.
No nos avergonzamos.
(¿O es que lloramos en silencio?)
Estamos orgullosos, tan orgullosos
de los Estados Unidos, el terrorista más poderoso del planeta.
Pero llamamos terroristas a los demás.
O combaten hoy por la libertad y serán los terroristas del mañana.

Las generaciones pacifistas han partido.
Nos han dejado de importar.
Qué importa si la gente pierde sus hogares o si algún día regresarán
a sus casas calcinadas.
Estamos por encima de cualquier sufrimiento.
Cortamos el agua, cortamos el suministro de alimentos.
Ni siquiera compartimos el sol.
Apenas si pudiéramos soportar la alegría del retorno a sus casas derruidas.
Bombardeamos una y otra vez.
Somos superiores, ciudadanos de un Imperio transcontinental.
donde el sol nunca se pone.
Podemos hacer cualquier cosa bajo el sol. Somos el sol.
Sonreímos,
sin vergüenza.
(O es que lloramos en silencio)

Traducción de Jeannette L. Clariond


荷鲁斯

昨晚我飞越海洋,漆黑一片,
像我的翅膀一般黑,
透过水和波浪,我看见
淹没的城市,海藻一样的树木,
暖流和寒流
像我的血管和经脉
连接浮岛,远至澳洲。太平洋上,
我听见复活节岛的夜猫
用梵语呼叫埃及太阳神,“拉”。
我看见千万年前的影子,
很多人步行去智利,
从一个岛,到另一个岛,
从一个陆地,到另一个陆地,
像逃离战争和海啸的难民。
夜越来越深,我看见
恐龙长出翅膀
变成翼龙,老鹰,小鸟,
逃离火山喷发和地震。
比珠穆朗玛峰还高的莫纳克亚山
已被淹没。
岛屿漂移,大陆重新拼合

Horus

Sobrevolé los océanos anoche,
un negro carbón, como mis alas,
y vi por las aguas y las olas
ciudades sumergidas y árboles como algas,
corrientes cálidas y corrientes frías
como mis venas y mis nervios
vinculando las islas flotantes
hasta Australia.
Escuché los búhos nocturnos de Rapa Nui
invocando a Ra, el dios solar de Egipto,
en el idioma del sánscrito.
Vi las sombras de hace mil años,
de la gente que caminaba a Chile
de isla en isla, de tierra en tierra,
como refugiados que huían de guerras
y tsunamis. Más adentro en la noche vi
los dinosaurios desarrollar alas
convirtiéndose en pterosaurios, águilas, aves,
que huían de terremotos.
Mauna Kea, más alta que las Himalayas, sumergida,
islas a la deriva, continentes transformados.

Traducción de Jeremy Paden


口十

天问在风中敲打
白杨树,答案枝离叶碎——
一千片白色的叶子
一千张无辜的口
一千种白色的口实
我拾起一片
握紧
如同拥有一整棵树
屈原说一片叶
确实
比一棵树
能说出更多关于树的真相
而唐人说一片叶
可以道出一个秋天
的秘密
而我只看见一片树叶
整个秋天,一片树叶


Hoja

Hay preguntas celestiales que golpean los álamos
en el viento, y hay respuestas que se rompen
en un millar de hojas blancas
como si fueran mil bocas blancas e inocentes
representando mil blancos pretextos.
Recojo una hoja
y la sostengo firmemente
como si el árbol fuera mío, y considero
lo que indica Yu Quan: que una hoja,
de hecho,
puede revelar las verdades en el árbol
más de lo que el árbol
puede decir acerca de sí mismo;
asevera también el pueblo Tang que una hoja
revelaría
el misterio
de un otoño entero.
Pero lo único que veo es una hoja.
Todo el otoño es una hoja.

Traduccion de Françoise Roy


新克罗木乃伊

死亡是一次冬眠
的旅程。
路途遥远,
去和自己的灵魂相见,
仿佛一朵干花
等待气候变化时
再一次绽放。
但人类已失去了
保存身体的艺术。

Chinchorro,Chinchorro
我梦想着进入你的身体,
被雷雨惊醒,
当我睁开眼睛时,我已在七千英里之外——
我的家乡。
巴勃罗·聂鲁达站在长江边的
马丘比丘之上。
他说着花草树木的语言,
所有的驼羊和驯鹿都能听懂。
然后罗伯托·波拉尼奥走过来,
他的侦探眼睛像两只灯笼一样闪闪发光。
他对我低语,“我发现了
中国的秘密,
52种语言已经死亡,4种幸存,
一个正方形体,一个波浪线条,
一个结绳,仿佛来自印加帝国,
还有一个像鸟的翅膀一样扑动。”
我挥舞手臂问他:“你能听见我说话吗?”
他说“听不见,你已变成木乃伊,
你已失去语言。”
真的吗?我在美国睡的太久?
语言必须是有形的吗?
我的语言不在我皮肤上?
我的皮肤不能说出我是谁?

我在石头上刻字,以保住
我古老的语言。
但石头沉入海洋了怎么办?
而且我们为什么需要语言?
七千年以后
地球将发明一种新的语言,口语和书面语,
所有的人类、动物、树木都能听懂看懂。
他说“但你需要保持自己的特征”。
于是我在风中刻我的词语,
让它吹拂七千年,
让我的子孙看见我的翅膀。

Chinchorro

La muerte es un viaje
de hibernación.
Un largo viaje para encontrar
el alma propia,
como una flor seca
aguardando retoñar
cuando cambie el clima.
Pero los humanos han perdido el arte
de preservar sus cuerpos.

Chinchorro, Chinchorro
sueño con estar en tu cuerpo,
despertada por una tormenta.
Abro mis ojos –estoy a siete mil millas de distancia,
en mi pueblo natal.
Pablo Neruda se pone de pie en Machu Picchu
al lado del río Yangtzé.
Habla una lengua de flores y árboles.
Todas las llamas y los renos lo comprenden.

Después se acerca de un brinco Roberto Bolaño,
sus ojos de detective destellando como dos linternas voladoras.
Me susurra al oído,
“He descubierto los secretos de China.
Cincuenta y dos lenguas han muerto, solo cuatro sobreviven,
una en formas cuadradas, una en líneas cursivas,
una en cuerdas como el Quipu del Imperio Inca,
y una revolotea como pájaros”.
Agito mis brazos y le pregunto: “¿Puedes oírme?”
Responde: “No. Te has convertido en una momia.
Has perdido tu lengua.”
¿Que? ¿Me habré quedado dormida por demasiado tiempo en los Estados Unidos?
¿Tienen que ser tangibles las lenguas?
¿No se encuentra acaso mi lengua en mi piel?
¿No revela mi piel quién soy yo?

Empiezo a tallar palabras en la piedra
para preservar mi lengua antigua.

Pero, ¿y si las piedras se sumergen
en el océano? ¿Y por qué necesitamos una
lengua? Dentro de siete mil años, la Tierra tendrá
una nueva lengua, hablada y escrita,
entendida por todos los seres humanos y animales y árboles.
Pero, él dice, necesitas conservar tu identidad.
Así que tallo mis palabras en el viento
y dejo que sople a través de siete mil años

Traducción de Gustavo Osorio de Ita




Gustavo Tisoco (Argentina)

(Mocoretá, Corrientes, Argentina). Tiene publicado 16 poemarios, los últimos:  «Hectáreas», «Perla del Sur», «Entre ventanas» (4 ediciones), «Nueve poemas», «El Solo» (5 ediciones) y «Boca Grande»; así como los CDs «Huellas», «Intersecciones», «Corazón de níspero» y «Terrestre». Este año se publicará la primera parte de una antología de su obra poética que abarca los libros escritos desde 2001 al 2012. Recibió algunos premios y reconocimientos por su obra.

Amo a un hombre pez,
un hombre marino,
acuático como las algas, como la sal.

Habita en las profundidades oscuras de todos los naufragios,
a veces llora
terriblemente solo allá abajo,
en otras baila en salones transparentes, torrentosos.

Yo amo a ese hombre pez
de cuerpo brillante/filoso,
de un mirar constante/horizontal.
Un hombre que me cuenta eternas leyendas,
que me canta con su voz de espuma
y me abraza como puede.

Yo amo a un hombre pez
y soy hombre terrestre.

Me condena la asfixia.
Lo condena mi aire, mi mundo de pájaros,
mi universo de redes, de anzuelos.

Me mira desde la superficie apenas sumergido,
lo miro desde mi oxígeno
al límite extremo del ahogo
y nos besamos apenas un instante,
ínfima eternidad habitando en la apnea.


Certeza

Tengo la certeza
de que mi abuelo Pedro se quedó dormido
y me lo robaron barcos piratas.

Sabido es que estos bárbaros
aglutinan fortunas,
trofeos, tesoros.


Hermano,
la casa sigue buscando rincones de luz.
Maltrechos tejados rasgan el velo lunar
de lejanas añoranzas.
Si vuelves, búscame en la hamaca del patio
donde quedaron ilesas antiguas inocencias.

Hermano,
el camino sigue difícil y empinado.
Las viejas carretas circulan con los abatidos obreros.
En el cielo hay barriletes
con recuerdos legendarios.
Si vuelves, te espero en esta hamaca donde quedan aún
nuestras risas inconclusas.

Hermano, si vuelves torturado y perdedor
estaré en el portón aguardando los pasos.
Si es que no puedes retornar,
si tus sueños aniquilaron,
si desapareciste tras un manto de ironías,
seguiré esperándote en la vieja hamaca
donde no existen los olvidos.


La niña que come en la ventana
no es un pájaro, no.

Sin jaulas ella
carece de la belleza
de estar libre.

El niño que come en la vereda
no es un perro, no.

Sus ojos extraviaron
la dulzura
de quien es imprescindible.

Nosotros escribimos de vuelos y ladridos,
olvidamos
que en la intemperie
la inocencia llora.



He tenido una madre alta
una madre baja
una que daba a luz
que la tarea diaria
vender empanadas
peinar a las vecinas
curar animales.
Alta como el cielo de mi pueblo
-que es el más alto que conocí-
intensa y blanca
lluvia fresca en las tardes de enero
pan recién horneado.
Una madre que se fue haciendo pequeña
que la tarea diaria
que los hijos a la escuela
que lavar la ropa
limpiar la casa.
Esa mujer alta con el tiempo es bajita
con los huesos dolidos⠀⠀cansados
con los pasos quietos
manos temblorosas
voz lejana.
Yo tuve una madre alta
que ahora es pequeña
que no quiere decir frágil
que no quiere decir tristeza.


No lloraré al amor muerto
-es que no hay amor-
no hubo un quejido
ni una serpiente cruzando mi cuerpo
nadie me lastimó dulcemente como un refucilo
no desperté más que en brazos de la noche.

No hubo eso de compartir la manzana
de poner candados para que persista
no usé nunca el paraguas de a dos
ni lave la ropa que otros transpiraban
nunca velas sobre la mesa
una carta un⠀⠀ramo de flores.

No lloraré a ningún amor
ni me llorarán cuando amanezca.


Llorábamos al muerto
por lo no dicho
por lo vivido
y no
por los secretos
los aromas que pronto olvidaríamos
por la música.

Llorábamos al muerto
a cada muerto⠀⠀cada muerta
y rezábamos
a un Dios que no entendíamos
prendíamos velas
entre gladiolos y claveles
y llorábamos.

Al final quedamos solos.

¿Llorábamos al muerto?




Shelly Bhoil (India / Brasil)

Nació en India y vive en Brasil, ha publicado dos colecciones de poesíaes «An Ember from Her Pyre» (India), «Preposição de Entendimento» (Brasil) y un poemario «Poemas en construcción» (traducción por Jan De Jager, Colombia). Es coeditora de coleccion académica Tibetan Subjectivities on the Global Stage, editora de The New Narratives of Exile Tibet (Bloomsbury, Estados Unidos, 2018, 2022), y editora de Testemunho poético dos tibetanos no exílio (Universidad de São Paulo, 2021). En 2016 recibió una mención de honor en el Concurso Nacional de Poesía de la India y en el Concurso Internacional de Poesía Rabindranath Tagore. Shelly tiene un doctorado en literatura tibetana.

custodios

el alba resquebraja el cielo, cede el frío gris
ante la cálida transparencia. el silencio
muda de piel para revelar el canto solar.

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀¿quién no querría ser testigo
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀de un nuevo día en su carne, sangre y
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀huesos?

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀—¡una garantía de que el mundo no está llegando
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀a su fin, al menos no hoy, no
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀mientras yo esté viva!—

y tú, recién llegado,
aún adaptándote a la luz —se requiere coraje para ser
custodios inconscientes de lo no revelado—

⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀¡que tengas la lucidez que tuvieron tus ancestros
⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀y también la que no!


nuestros hijos

según maggie smith

la vida es eterna, lo he aprendido de nuestros hijos
y he comenzado a eternizar la mía de mil maneras
que rara vez se nombran, poco reconocidas.
he aprendido de nuestros hijos
y sus tiernas columnas vertebrales
erguidas sobre columpios y toboganes improvisados en
la esquelética franja de Gaza, pisoteando al ritmo
de bombas y sirenas —bailando un dabke desesperado—,
nuestros hijos resucitando
miles de ellos martirizados, todavía jugando —quiero creer—
al escondite entre los escombros, fragmentos de estrellas
nuestros hijos, estos buenos huesos, me han vendido
el mundo, me han devuelto el mundo a mí, su testigo,
para que lo repare
porque la vida es eterna, lo he aprendido de nuestros hijos.


la promesa del petricor

a todos hijos queer

a punto de ser redimidos ⠀⠀⠀⠀⠀⠀por la corona arcoíris de sus hijos
nuestros padres ⠀alzaron el vuelo desde las ⠀remotas tierras de la tradición,
batiendo las alas ⠀⠀ ⠀⠀arrastrándose en un espacio sin aire,
cantando ⠀⠀⠀⠀⠀⠀su quimera ⠀⠀⠀⠀⠀⠀a la noche
hasta que sus tímpanos ⠀⠀⠀⠀estallaron ⠀y sus cuerdas vocales ⠀se rompieron

mientras tanto, ⠀un estridente viento soplaba de este a oeste
avivando el fuego ⠀⠀⠀en el árbol antiguo, ⠀⠀las llamas jugaban a la persecución
con los pájaros
las brasas ⠀jugaban ⠀al escondite ⠀con las luciérnagas
el humo dibujaba ⠀garabatos ⠀en la piel de la noche, ⠀y ⠀cenizas ⠀del color
del remordimiento ⠀brotaron como ⠀ ⠀espuma ⠀de sus dientes rechinantes

años más tarde ⠀el silencio ⠀ ⠀se ensanchó dando a luz
una nueva melodía ⠀ ⠀(aunque tenue)
las nubes ⠀ ⠀ desplegaron ⠀ ⠀la promesa de petricor
pequeños rastros ⠀ ⠀se desenrollaron ⠀ ⠀ desde sus pies
y la única raíz perenne ⠀ ⠀ del árbol ancestral
levantó sus brazos ⠀ ⠀y abrazó ⠀ ⠀ ⠀ ⠀el cielo del arcoíris


las metáforas cotidianas

muy alejada ya de donde me desvié
he llegado hasta esta larga pendiente
entre el pasillo y las habitaciones
las habitaciones y el pasillo
de esta casa de pocos metros cuadrados
donde mi espalda se dobla como un árbol cargado de frutos
mis manos se mueven con la urgencia del reloj
y mis pies se escabullen de prisa como hormigas

aquí no hay domingo
todos los días son lunes
salpicados de chinchetas:
una toalla húmeda en la cama
calcetines enredados en la silla
partituras esparcidas por el piano
el carcaj de flechas del calendario
todas a la vez apuntando hacia mí

esta noche acuesto temprano a mi hijo
para sentarme con las metáforas del día:
⠀ ⠀la toalla sedienta, el buqué de calcetines…
hasta que este poema comienza a tomar forma
en la silueta de mi lejano destino donde veo
un árbol arrugado junto a la ventana
extendiendo un brazo, ofreciendo su bienvenida floral
a la versión encorvada, pero sabia, de mí misma


la caja de regalo

oye, alma errante, no te encontrarás un día de repente
contigo misma. tú, tu tesoro más preciado. tu regreso a casa,
a ti misma, deberá tener su trayectoria —muy lejos del narcisismo y el nihilismo—.
cuando hayas aprendido a gozar de la hospitalidad de otras tribus,
tomarás prestado el fuego, el suficiente para mantenerte tibia
en los días fríos y desolados. no todos serán amables. alguien
podría dejarte un ramo de flores marchitas. espárcelas y observa
el hambre de supervivencia que tiene la vida ante la presencia compasiva
del sol, de la sombra, de tu profunda oración. de tu mordaz aislamiento
brotará un jardín de dichosa soledad. detente donde tu corazón enraíce
pero no olvides usar las herramientas que ganaste a través de tus errores
para remover ese desorden que servirá de abono y nutrirá tu alma. y cuando
de verdad hayas aprendido a cultivarte a ti misma,
te enamorarás de tu milagrosa existencia en la tierra,
—la mejor historia de amor que hayas oído nunca—.
y será entonces cuando podrás sostener tu soledad con
las dos manos, como una caja regalo que contiene tu propia vida
lista para abrirse, ser aceptada, atesorarse.


no tengas miedo

para amogh

no hay nada que temer, mi pequeño
todo vuelve: del agua al polvo,
de la traición a la confianza. tienes que reconocer la letra «a»
y distinguirla de la «A»
observando la presión de los dedos que escriben
debes trazar contornos sobre la corteza del árbol
en la que te apoyas, y todo vendrá a ti.

no nos busques cuando no estemos cerca
pues somos la luna temblorosa sobre el lago de la noche
y las sombras de marionetas que aparecen y desaparecen
más allá de nosotros. somos los árboles que anhelan las raíces
tanto como desean el alto cielo

debes dormir, hijo mío, bajo la cálida manta de tu piel,
besando profundamente el aire, y despertar
con los brazos abiertos como rayos de sol
y en tu cálido abrazo acoger al mundo


sueño con un poema

sueño con un poema
sobre palabras
sin palabras
como un pensamiento primitivo
no nacido en la conciencia
del lenguaje
ni de la gramática
sino un dialecto arcaico
a cada paso
en cada lengua
colgando de la aporía
una vez que has pisado
al dios de tu primitiva idea
del uniVerso—
un megapoema
del creador
que se adentra más allá
de lo profundo del sueño del poeta
y se extiende por los vastos cielos
más allá del agitado aliento
de nuestras vidas repetidas

sueño con un poema
sobre palabras
sin las palabras

* “lengua colgando de la aporía”: una referencia la diosa Kali cuya lengua sobresalía cuando, presa de la ira, pisó por error a su marido.




Teresa Gómez (España)

(Granada 1960). Poeta, Licenciada en Filología Hispánica y Psicopedagogía. Ha publicado en diversas antologías y plaquettes. Ha publicado relatos en varias Antologías. Es coeditora del libro «Palabras Cruzadas»  y de los textos del espectáculo flamenco de La Moneta «De entre la luna y los hombres». Publicó «La espalda de la violinista» y «Plaza de abastos». Ambos libros resultaron finalistas del Premio de la Crítica de Andalucía. En marzo de 2026 Bartlevy editores publicó su poemario «Los tulipanes son demasiado rojos». Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, al portugués, al árabe y al rumano.

El agua es gratis para los tristes

Hoy han pasado todos por el puente
tristes porque llueve
Por el puente
algunos felices con capazos y escobas
porque tienen casa
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y jefe
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y pan

Por el puente
algunos felices con raquetas y caballos
porque tienen miedo
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y agua
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y casa
Y otros felices con carteras y plumas
porque tienen máquinas
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y casa
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y silencio
Y otros felices con hijos y mujeres
porque tienen casa
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y zapatillas
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y televisión
Por el puente han pasado algunos
que tienen hasta coche
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y pan
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y casa
Y tienen hijos
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y armas
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y coche

Por el puente han pasado todos tristes
porque llueve
Elaguaesgratisparalostristes
y una señora me cambia mi paraguas por su casa

¡Ya tengo miedo
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ y pan
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀y casa!

Y aquella dama
triste
se ahoga
por el puente.

De Plaza de abastos, (Ed. Vandalia, 2022)


Hatillo para un ocaso

A Javier Egea

Quiero llorar de tanta madrugada desnuda
en los aleros,
de tanta golondrina cubierta por el río,
de tanta madrugada.

Quiero llorar desnuda para siempre.

Y no será posible sin tus labios cansados
sin comprender
la vocación de luna que llevas en el gesto
amanecer
por esa luz distinta de tus brazos.

Y no será posible
sobre tantos inviernos
-con este fuego ya casi apagado-
si no fuera este invierno
sentir toda la muerte entre las manos.

Y no será posible sino con las heridas
sino con los destrozos
sino con los vencejos sangrando en las orillas
dejar la puerta abierta para siempre.

Buscadme por su rostro malherida de calles,
aventurada y sola.

Traigo una luna rota.
Traigo un dolor de pechos y ternura.

De Plaza de abastos, (Ed. Vandalia, 2022)


Palabras en la piel

I

Palabras silencio para descansar,
palabras barco que navegan en mis sueños,
palabras libres para levantarme,
palabras fuerza en mi devastado corazón,
palabras amargas como la distancia,
palabras beso que secan mis lágrimas,
palabras tiernas como tus labios en mi pelo,
palabras luz que iluminan mi destino,
palabras risa.
Entrégame palabras.

Háblame
lejano,
poderoso,
confidente.

Acércame tu boca a la esperanza.

Dame tu voz, amor,
para cruzar el puente inexpugnable de la vida.

De La espalda de la violinista (Ed. Vandalia, 2018)


Si me buscas

Si me buscas,
hazlo entre la gente que mira en silencio
como cae la tarde.

Pregunta en el puerto
dónde está mi nombre,
dónde mi destino.

Búscame en la arena,
en aquellas peñas,
en aquellas olas que trae el horizonte,
muy cerca del cabo,
cerca de tus redes.

De La espalda de la violinista (Ed. Vandalia, 2018)


Pero no te he querido

Para ti nada más
he vestido mis chales y mis joyas
y he compuesto palabras y gemidos,
para ti nada más.

Para tenerte preso en mi cintura
he traído azucenas de las cumbres
y caracolas blancas del abismo,
para tenerte preso.

Pero no te he querido,
mi amor, no te he querido.

De La espalda de la violinista (Ed. Vandalia, 2018)


Círculo cromático

Quizá cuando dijiste azul
quisiste decir tiempo,
y por eso me apremian
tu destino y tu urgencia.

Quizá cuando dijiste blanco
quisiste decir frío,
y por eso me inquietan
tu pasión y tu ausencia.

Quizá cuando dijiste rojo
quisiste decir guerra,
y por eso me hieren
tu coraje y tu asombro.

Quizá cuando dijiste negro
quisiste decir miedo
y por eso me habitan,
tu deseo y tu angustia.

Quizá cuando dijiste verde
quisiste decir fin,
y por eso me faltan
tu valor y tu risa.

O dijiste amarillo
queriendo decir Dios,
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀y por eso me niegas.

De La espalda de la violinista (Ed. Vandalia, 2018)


Equilibrista

Porque una palabra es el sabor
que nuestra lengua tiene de lo eterno,
por eso hablo.
ROSARIO CASTELLANOS

Si no te hubiera nombrado
aún estarías oculta, luna,
tras las nubes opacas
que a nadie hubieran permitido
conocer tu luz.

Si jamás hubiera escrito tu nombre, mar,
no serías más que una masa inútil de agua
derramada en el horizonte.

y tú, soledad, amor, pasión, despecho,
qué serías si yo no hubiera elegido,
con rigor,
una palabra precisa para encontrarte.

Dónde estaríais ahora todas esas emociones
que gustáis de habitar
en las tediosas horas de las noches oscuras.

Anhelada esperanza, qué habría sido de ti.

Los tulipanes son demasiado rojos (Ed. Bartlevy, 2026)





El ruido de lo efímero

Todo mi ser enmudece y está a la escucha
FRIEDRICH HÖLDERLIN

Con más empeño que el avaro de Molière
voy a atesorar la riqueza y la posesión de mi tiempo y mi silencio.

Porque nadie calculó el vértigo que se apoderaría de nosotros
tras vender el tiempo.
Nadie tasó la penuria que acarrearía
ponernos en el cuello rubíes y diamantes
para que pudieran reconocernos
como hijos predilectos del consumo intrascendente.
Nadie computó la amargura con que viviríamos, fugitivos,
la vida de otros.

Partiré un tomate con sal y aceite, pues,
buscaré moras en la zarza para el postre,
y si quieres, caminaré a tu lado un instante.
Pero no llevaré Dom Pérignon Rosé
si cada sorbo me ha de costar un solo minuto.

Tiempo es todo lo que llevaré,
tiempo de lluvia, de tormentas, de luz, de primavera,
tiempo para escapar de la pesadumbre,
para cortar las flores del romero,
para oler la hierba, o el café recién molido
y escuchar a las golondrinas
que reclaman tiranas el alimento desde sus nidos,
o a Eva Cassidy rasgando los acordes de Autumn leaves.

A cambio de la tierra mojada que deja la tormenta,
renunciaré al nombre de Calvin Klein y de Chanel,
cuyo aroma me ha costado un tiempo tan precioso
de mirar el mar escudriñando el horizonte
a la espera del regalo de una pirueta que los defines me ofrecerían
en su ruta hacia el Norte,
un tiempo indispensable para mirar las nubes disipándose sigilosamente,
ver las hojas danzar sobre el estanque
cuando el viento las arranca de su rama,
o asombrarme ante la irritante laboriosidad infatigable de las hormigas.
Tiempo para mirar a mi alrededor con estupor.
Tiempo para unirme a los justos que han de salvar al mundo.

Los tulipanes son demasiado rojos (Ed. Bartlevy, 2026)


Detonación

IV

Allí, tras la fortaleza,
donde los verdugos se abrazan ensangrentados,
donde la perversión colorea sus mejillas y sus decisiones
con la misma determinación
con la que una avalancha de nieve desciende la montaña
o un león hambriento atrapa una gacela,
hay también un hombre implorando justicia.
Es el hombre que quemó los estandartes que nos separan,
el que duerme a sus hijos con historias en su lengua materna
y no reza a los dioses violentos.

Allí, tras la fortaleza,
donde los explotadores celebran sus aquelarres,
donde la codicia y el oro adornan sus cuerpos
con la misma luz
con la que una explosión ilumina la noche de terror
o un volcán derrama su lava hasta los sembrados,
hay también una mujer implorando justicia.
Es la mujer que cuida a los pájaros,
se abraza a los árboles
y se niega a parir enemigos para la guerra.

Los tulipanes son demasiado rojos (Ed. Bartlevy, 2026)




Daniel Calabrese (Argentina)

(Dolores, provincia de Buenos Aires). Entre sus obras de poesía destacan «Ruta Dos», libro de amplia repercusión crítica, que obtuvo el Premio Revista de Libros en Chile y fue editado por Visor de Madrid (2017) con prólogo de Raúl Zurita, y «Compás de espera» (2022), basado en su experiencia como soldado durante la Guerra de las Malvinas. Sus libros de poesía y antologías personales —la más reciente: «Un cielo para las cosas»)— se han publicado en más de diez países, con traducciones al italiano, portugués, griego, búlgaro, chino y japonés. Es director de «Ærea. Revista Hispanoamericana de Poesía». El sitio www.daniel-calabrese.com recopila sus libros, notas, entrevistas y traducciones. Actualmente reside en Chile.

Contarle la foto a un ciego

Cuadrada.
Si la amplían demasiado
es como echarle un puñado de arena.
Al centro se ve una mujer de labios húmedos
y un poco más atrás un dios.
Un dios en el último plano.

Pero antes asoma una colina helada.
La nieve está sucia, como la luna.
Ahí pasaron hombres y mujeres,
se nota en las huellas que dejaron
las ruedas y los caballos.
Hay un charco de orín que humea todavía
como un géiser
justo ahí donde el sol va insistir
hasta hacerle un agujero.

Esta foto incluye a dos muchachos
que se ríen sin sus rostros.
El reflejo del blanco los desintegró.

La escena que no vemos es la muerte,
la eternidad de un instante
en el que ese dios, bien al fondo,
aparece borroso.


El blanco

De todos los cielos que atravesé
me quedo con el blanco
porque ahí fondo y figura son lo mismo.
Requisitos de un buen cielo:
eso que sucede
cuando uno se muere pegado a una luz
⠀⠀ ⠀⠀cuando uno se muere de amor
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ cuando uno se muere.

Sobre el blanco de la nieve
el blanco del ojo es un relámpago,
un recuerdo que cruza por la mente
a la velocidad de un balazo.

Dar en el blanco.
⠀⠀ Dar en la nieve.
⠀⠀ ⠀⠀ Dar en el ojo.

Ahora viajo encorvado en el asiento
lateral de un camión y mi frente
apoyada en la ventana
deja una nube borrosa.

Las piedras parecen un mar
que no se mueve.

El rostro de ella, una imagen
que no se mueve.

El blanco, visto así,
es una promesa.

Y tampoco se cumple.


Los olores del pueblo

El olor de los perros mojados por la lluvia.
El olor a sopa en la casa del herrero.
El olor y el peso de esta ropa húmeda.
El olor a pasto recién cortado.
El olor a kerosén del Bram Metal.

El olor a grasa en los fierros del tren.
El olor a jazmín de esas noches calientes.
El olor del cielo, que cae.
El olor a encierro que sale de mi pieza oscura.

El olor del auto nuevo.
El olor de la marcha indecisa por la ruta.
El olor de la escala moral.
El olor a té de tilo.

El olor del agotamiento espiritual.
El olor de la botellita de cognac.

El olor a basura en el sifón del lavaplatos.

El olor a Dios,
cuando se empieza a descomponer y no para.

El olor del vacío.


Sonidos inaudibles

Dejamos andar el micrófono
toda la noche en un bosque desolado.

Al otro día hicimos correr la grabación
pero no se oyó más que un soplido.
Era como el viento metálico
de un planeta estéril.

La hicimos correr más rápido.
Aparecieron entonces los ruidos bajos
como si una conversación entre dos árboles
se expandiera desde el campo
hacia la Ruta Dos.

La hicimos correr más rápido aún
y los sonidos crecieron
como la conversación de dos árboles que crecen
y que si uno escucha bien,
con la cabeza apoyada en la madera,
en algún momento parecen crujir
palabras como «espejo», «espejismo»,
y muy lentamente palabras como
«cruces», «crucetas»,
«humilladero».


El primer déjà vu

Un caballo sobre la pampa y un árbol.

Un caballo que se mece
con la ternura de un barco.

Un caballo de miel
y dos riendas duras.

Qué. ¿No viste la muerte,
cómo cabalgaba?

Un caballo de madera
y un árbol partido vagando
por tierras inútiles.

Y recordé cómo fui:
ausente, mecido, triste, líquido.

Qué. ¿No viste la muerte,
cómo cabalgaba?


Teatro Infantil

Un farol circular
y su cántaro de luz que cae al suelo.

Es de noche y los pájaros se han ido.
Todos creen que volverán.

Las hojas húmedas se amontonan calle abajo.
Si corriera un niño ahora
se notaría en las baldosas sueltas de la vereda.

Adentro, alguien está imitando el cielo:
ha cosido unas monedas de aluminio
sobre un modesto paño negro.

En la otra ventana, una luz espesa
va mezclando las sombras suavemente.

Y nadie sabe qué es lo que se ha ido
pero todos creen que volverá.


Cerca del puerto

Pasan los camiones.
Se llega a mezclar el humo del gasoil quemado
con la llovizna fresca de la costa.

No hay poemas perfectos
como el sol, como la sombra.

Y menos que hablen de lugares
cercanos a este puerto donde hace frío,
donde se apilan contenedores blindados
para la gente inestable y para las ratas.

Pasan las dos mitades de un perro.
La primera lleva una cabeza normal, asustada,
la otra se disipa entre la niebla y la sarna.
En la estación lo bañaron con parafina,
seguro que fue el tuerto que limpia los vidrios,
quizás le regaló un pedazo de pan
y le ordenó: ¡basta de morderte!

Que no se turbe el sueño de Pound.
Si los clásicos ya tuvieron épocas
de mayor circulación en América,
al menos aquí, cerca del puerto,
entre la maquinaria envenenada
por la mierda de las gaviotas
(donde pasan las mitades de un perro
esquivando esos camiones de carga),
ya nadie hace las cosas perfectas
como el sol, como la sombra.




Gabriel Cisneros Abedrabbo (Ecuador)

(Latacunga – Ecuador 1972) Ecuatoriano palestino, piedra que se talla en la poesía. Ha publicado 18 poemarios y una antología personal. Parte de su trabajo se encuentra en antologías, revistas y periódicos, dentro y fuera del Ecuador. Algunos de sus textos han sido traducidos al inglés, árabe, rumano y gallego.

Mi abuela
tenía el aire agitado
de Palestina,
la patria herida que no pudo
abrazarla en la madurez
ansiada de la muerte.

Mi abuela,
la turca que no era turca,
dejaba sembradas
palabras en el candor
de los transeúntes,
que se apilaban en el frío
de una ciudad inalterable.

La Scandara no era mal hablada,
nunca la entendimos,
su voz guardaba
la dolorosa nostalgia
por los árboles
que nunca más fueron en sus ojos.

Ella tenía varios exilios
muriendo en sus muslos
la tierra que nunca cubrió su mortaja,
los hijos que se le adelantaron en el viaje
y el hombre con él que le casaron
y que se fue
dejándole más llagas.

Hoy que nos matan,
que asfixian Gaza
con los brazos enfermos de odio
de un país asesino,
pienso en la abuela,
en sus truenos sin tiempo
rompiendo el espejismo,
en la ‘turca’ que era un remolino
que podía incendiar el miedo
en medio de la nada
y que fue capaz de brillar
a pesar de los mares
que la separaban de sus huertos.


Babel de carne niña

Todas mis lenguas nombran
su Babel de carne niña;
no me escucha
los vientos le llevaron
a confines inexpugnables;
ya no le habito
y en la libación de los espejos
pierdo el sentido.

Soy un despojo de sus batallas,
una víctima del destino
que ya no tiene rituales
para invocar a los dioses,
pidiéndoles
aliviar la sequedad
con el vino burbujeante
de una niña.

Sin ella
soy una tumba que camina,
los surcos
que labró con sus delicias,
hoy son heridas
en mi ciudad sin templos,
sin música, sin sol.

El amor, quién lo creyera,
nos lleva
así sin más al sacrificio.

Hemos perdido el rumbo,
no hay mapa,
ni constelaciones en el cielo,
solo una oscuridad de mil espinas
lastimando mis ojos,
solo el pelaje muerto
de los felinos
que rugían, en un ayer cercano,
en nuestro pecho.

Fui un pirata
que tomó de su interior
la pulpa de los olivos,
el marfil de las palabras
y el ámbar
que me hacía cantar.

Junto a ella conjugamos
la electricidad hasta el cansancio.


II

Estoy delirando,
soy una áspera astilla
que ni siquiera es parte
de un barco a punto de naufragar.

Ella es como esas alucinaciones
que solo se ven antes de la muerte,
su sombra rejuveneciéndome
se agitaba, con una belleza inusual,
entre los pianos.

Maravilla de maravillas
sangrar en sus espinas,
ser una hoja que cae
y desaparece en su río.

Aunque no lo crea nadie,
aunque no tenga testigos,
ella clavó su cicuta
en mis entrañas,
bebió mi esperma
en la oscuridad más bella,
en el secreto más simple
y huyó de mis espacios
por miedo a ese silencio
que en las noches sin mí
la atormentaba.

Y no dije una palabra,
y no escalé sus muros,
y las palabras no dichas
nos mataron,
y las palabras no dichas
se ahogaron en la espuma.


Me saco el corazón,
lo muelo con arena
y ortiga
en las laderas
del agua
y en tu cintura
que apenas se descubre
en la vida.

Me saco el corazón,
duele en el tuétano
y en las lunas,
en los silencios que hablan
y en las oscuridades
donde se incendian
sin miedo
los que en el día se esconden.

Desnudo,
sin márgenes dormidos
esculpo en tus sentidos
el Eclesiastés
y sus abreviaturas,
desnudo sin piel
grito sobre el mundo
y me faltas
en la noche
donde soy,
porque te necesito.


Huelo a muerto

De tanto invocar
a la muerte
me quedé con su olor
en el pelo;
me baño,
no me lo puedo quitar,
me asusta que la mujer
que flota
en los trigales
lo pueda percibir.

Huelo a muerto,
el alma se evapora
en las manos,
mi habitación es una tumba
y mis libros
hechos de árboles muertos
son las flores
que acompañan
mi silencio.


A ninguna parte

No puedo dormir
estoy en la sala de llegada
de un aeropuerto
a ninguna parte,
esperando verte bajar del avión,
correr a mí
y colgar de mi cuello
como el bronce de una campana,
anunciando en sus vibraciones
que inició el rito
en el cambio de piel de los geranios.

Al alba
me paro desnudo
frente a tu espejo,
tratando de adivinar
sí estoy o no muerto;
son muchas las cicatrices,
parecen monstruos
en la penumbra;
me asusta que tomen vida
y que te muerdan
mientras me resucitas
con el infinito
desdoblamiento de tu hambre.

No puedo dormir
toda la noche el cielo
dejó caer rastros de ti,
pedazos de agua luna,
en ellos tomaste forma,
llamándome en secreto,
extirpando de mi carne
sigilos, cruces partidas;
zurciendo los vacíos,
metiéndote a mi vida.

No pude dormir,
sabiendo que en tu viaje
algún día llegarás
a mi aeropuerto
a ninguna parte.


Un poema de amor

Cómo escribir
un poema de amor
que me sobreviva,
que tenga tu olor impregnado,
la sal que se cuece en tu mar,
los arrecifes
donde se sacrificaron
pájaros escarlatas
y el vértigo de los caminos
que nos llevaron
a encontrarnos,
en una mañana de acero
que nos partió
por la mitad.

Un poema de amor
que te sobreviva,
que sea una luna danzante
en la que escondamos de la muerte
sus versos, nuestro cansancio,
nuestras jaurías
que entre la niebla se liberan,
nuestros libros que se juntan
y las epístolas que un día
deberán llegar a otros.

Yo que he tocado tu cuerpo,
las campanas invencibles
que cuelgan de él;
que he girado desnudo
como un torbellino herido
en la invocación de tus entrañas,
todavía no sé cómo
escribir un poema de amor,
cómo desbaratar la locura
con que me arrancas todo.

No sé cómo tomar
un ángel al cielo,
cómo robarle las alas
y clavarlas a tu espalda,
para volar juntos
a ese poema
que intento escribir.

El único sentido en mi vida
es escribir un poema
que se convierta en una nube,
que llueva durante siglos
y haga soñar despiertos
a quienes no pueden tenerse
y en una palabra se encuentran.

Cuántos abismos entre
tu desnudez y mis años,
tu sonrisa inacabada
y mi insolencia
de tomarte sabiendo
que nunca me pertenecerás,
que no eres mía.

Escribir un poema de amor
es el destino final,
de quien encuentra a la hidra
y seducido en sus ojos
se deja morir.

Te palpo, te sorbo,
me despeño
en el tarot de tus pliegues
más íntimos
donde me juego el destino.

Dimensión perfecta,
hornacina luminosa
de la emerge el lenguaje,
en tu espalda la gramática
y en el encuentro de tus piernas
la metáfora, la hipérbole,
los márgenes de la metonimia
donde nada es
lo que se pronuncia.

Un poema
como una estrella,
debe palpitar miles de años
sobreviviendo
a los mantras sonámbulos
de quien lo atesoró.

Escribir un poema de amor,
por el que
los demás poemas de amor
sean olvido.


Mujer Pájaro

No sé cómo me fui a enamorar
de una mujer pájaro;
a ella le gusta
tomar la miel
de las orquídeas
y hacer el amor
en el aire
como si fuera
una cama perpetua;
yo, que temo separarme
de la tierra,
aprendí distintas formas
de planear,
de empinar mi cuerpo
sobre el viento
y llegar a su vientre
como quien llega al destino
después de haber sido
salvado por el mar.

Ella se ríe a todas horas,
a todas horas
se mete a la esquina
negra donde me solía ocultar;
ilumina de azules
con sus plumas abiertas
el jardín olvidado
y los árboles que se salvaron
con su manía
de reverdecerme.

Amar a una mujer pájaro
en última instancia
es aprender a volar.




Dafne Malvasi (Italia)

(Italia, Nápoles). Es poeta, ensayista y traductora. Radicada en Santiago de Chile, enseña Lengua y cultura italiana en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Su obra explora los vínculos entre lenguas y prácticas de resistencia, a partir de la historia de las mujeres, la memoria y la traducción literaria. Entre sus libros se encuentran «Antes del alba» (Andesgraund Ediciones, 2024), cuya tercera edición se presenta en castellano-italiano-portugués; «Marginalia» (Andesgraund Ediciones, 2026), poemario bilingüe castellano-italiano; «Cuaderno de Santiago», publicado en edición bilingüe castellano-italiano por Círculo de Poesía – Fundación Esteros, 2026. Sus textos han aparecido en diversas revistas y antologías de Hispanoamérica e Italia.
Ha recibido el Premio Internacional Trienal La Donna si racconta (Italia, 2021) y fue finalista, en 2025, de los certámenes Paralelo Cero (Ecuador) y José Santos Chocano (Perú). Su obra ha sido presentada en festivales y encuentros literarios en América Latina y Europa.

Nunca estuvimos juntas
preparando el mismo pan, mamá.
De hecho, decías
que mis manos no eran para amasar pan
ni para criar a los niños de la familia.
Mis manos —decías—
pertenecían solo a mis sueños,
a esa bailarina escondida de tu mirada,
encerrada en el sótano,
sin luz.
Nunca estuvimos juntas
preparando la misma vida, mamá.
Ahora mis manos escriben poemas,
y tú nunca lo sabrás.

Non siamo mai state insieme
a preparare lo stesso pane, mamma.
In verità, dicevi
che le mie mani non erano fatte per impastare il pane
né per crescere i figli della famiglia.
Le mie mani — dicevi —
appartenevano solo ai miei sogni,
a quella ballerina nascosta al tuo sguardo,
rinchiusa in cantina,
senza luce.
Non siamo mai state insieme
a preparare la stessa vita, mamma.
Ora le mie mani scrivono poesie,
e tu non lo saprai mai.


Siempre nos queda renacer,
y luego seguir
equivocándonos a solas.

Ci resta sempre rinascere,
e poi continuare
a sbagliare da sole.


Le parole
son menos solas
que las poetas.

Le parole
sono meno sole
delle poete.


¿Cómo se dice adiós,
si no con la muerte?
Ausencia, herida, lengua madre.
Como una mujer que plancha
un vestido que ya no existe,
alisando su dolor.

Come si dice addio,
se non con la morte?
Assenza, ferita, lingua madre.
Come una donna che stira
un vestito che non esiste più,
levigando il suo dolore.


Nací del vientre de las olas,
Parténope es mi madre.
Sirena engañada por el Amor,
tu suicidio, mamá, no fue en vano.
Vives en cada una de tus hijas,
nosotras,
sumergidas en el mar de Nápoles,
forjadas en el fuego del Vesubio.

Sono nata dal ventre delle onde,
Partenope è mia madre.
Sirena ingannata dall’Amore,
il tuo suicidio, mamma, non è stato vano.
Vivi in ognuna delle tue figlie,
noi,
immerse nel mare di Napoli,
forgiate nel fuoco del Vesuvio.


Noi,
aún debemos inventar
las palabras de todas las mareas.
Nombrar el horizonte que nos niegan
y sembrar la voz
donde cada una naufragó,
como quien cose con algas
el vestido de una diosa olvidada,
o el de antiguas sacerdotisas
alzando lenguas de fuego
a diestra y siniestra
en el latido secreto
de nuestra naturaleza
indómita y sagrada.

Noi,
dobbiamo ancora inventare
le parole di tutte le maree.
Nominare l’orizzonte che ci negano
e seminare la voce
dove ognuna è naufragata,
come chi cuce con alghe
il vestito di una dea dimenticata,
o di antiche sacerdotesse
che alzano lingue di fuoco
a destra e a sinistra
nel battito segreto
della nostra natura
indomita e sacra.


Desde mi ventana,
en la plaza,
un gorrión prepara generoso su nido.
Confía en el árbol,
como yo confío
en este verso:
hogar para él,
hogar para mi poesía.

Dalla mia finestra,
nella piazza,
un passero prepara generoso il suo nido.
Si fida dell’albero,
come io mi fido
di questo verso:
casa per lui,
casa per la mia poesia.




Mijail Lamas (México)

(Culiacán, 1979) es poeta, traductor y maestro de escritura creativa. Tiene un MFA en Creative Writing por la University of Texas at El Paso. Ha publicado los libros de poemas «Contraverano» (2007), «Cuaderno de Tyler Durden seguido de Fundación de la casa» (2008), «Trevas. Canción del navegante de sí mismo» (2013), «El canto y la piedra» (2017), «Un recuento Parcial de los Incendios, selección de poemas 2007-2017» (2022) y «Memoria del desierto» (2023). Editó cinco volúmenes de poesía internacional para Valparaíso Ediciones México y Círculo de Poesía Libros. Tradujo las antologías Lluvia oblicua. Poesía portuguesa actual (2018), ¿Lo diría mejor el tiempo? Un siglo de poetas portuguesas (2020) y [corset], de Beatriz Hierro Lopes. Ha obtenido el accésit del X Concurso de Poesía Ciudad de Zaragoza 2011, el Premio de Poesía Clemencia Isaura del Carnaval Internacional Mazatlán 2012 y el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen (poesía) en 2023. Fue editor de Rio Grande Review, revista del Creative Writing Program de la University Of Texas at El Paso. Es uno de los editores de la revista electrónica Círculo de Poesía (http://circulodepoesia.com/). Fue incluido en El canon abierto. Última poesía en español (1970-1985) de la editorial española Visor Libros.

De
CUADERNO DE TYLER DURDEN


He nacido oscuro para el resto del día
y tras una nube
el ojo de Dios guarda silencio.

Soy la sombra de todos los rostros,
dependiente de tiempo completo,
maestro por horas de miseria,
desempleado frente a las marquesinas.

Hoy llevo un dolor de piedra entre las manos.

Lejos de toda caridad,
soy profeta y apóstol
jubilado de la fe en mí mismo.

Oficio los silencios de la página
y soy el peatón del instante y la sorpresa.

Aquí guardo la plegaria del azar
y una sensación de sed
como aguja en las palabras.

Hoy no tengo necesidad de fingir
que elijo la vida que me toca.

***

Aprendo del poema que se destroza en silencio
y es el oleaje que golpea mi cráneo.
Todo poema es una bala que deja su fulgor en la imposible
trama del cerebro
y hunde cada letra en el costado más doloroso de la
inteligencia.
Aún sitiado por paredes
el poema va entre tempestades implorando el arrebato,
la visión memorable,
el golpe, el grito, el insulto.
Todo poema es un arma que corta
el último latido,
el hondo aliento.
Todo poema es una trampa,
un desafío.
Es el rostro de mi mujer que grita
las cinco letras de su nombre en el poema.
Todo poema es el desierto en el que clama,
es el jardín en que se pierde,
misterio de los siete rostros de la noche.
El poema es la tormenta,
la carga detonante,
la voz en el filo de su daga,
palabra de valor atada al miedo,
fuego y devoción,
rabia que maldice.

A veces el poema fracasa como el horizonte
y se queda en el fondo como los naufragios
o como aquellos autobuses azules
en esa canción de los Doors,
esos que se alejan sin nosotros
y nos hacen maldecir el camino de regreso.


De
CONTRAVERANO


No quisiste quedarte.
No quisiste aprender cómo quedarte.
Quedarte resignado a beber toda la luz que nunca muere.
De tal modo que el recuerdo te soborna,
te hace dudar hasta llevar tus manos a tocar lo que no tienes.
Para tocarlo primero hay que saber decirlo, decirlo muchas veces.
Mucho tiempo has pensado destejer, una tras otra,
las tramas que se te van enredando entre los dedos.
Mucho tiempo quisiste enumerar cada partícula de polvo, cada capa de tristeza,
enumerar también cada puñetazo de la frustración,
cada truco para engañar el mediodía que te cortaba en sombra la figura.
Pero no puedes y te llevas una mano a la cabeza
y descubres que en ese recuento
hay una imagen que tienes de ti mismo y te es extraña
que sólo en sus contornos y a lo lejos, apenas en su sombra,
podrías reconocer.
Hay algo que ahora te detiene.
Has dicho demasiado y te has metido en un problema.
El añejo dolor que te conserva despierto y a la sombra
guarda para ti un sentimiento de revancha.
No puedes avanzar lo que quisieras,
el desierto que pretendes recordar se vuelve más extenso.

***

Lo que antes fue desierto aún persiste
y en unas cuantas líneas crees recuperar todo de nuevo,
recuperar aquel paisaje donde el verano cumplía su destrucción inapelable.
Pero hay algo diferente,
las calles que recuerdas tienen zanjas más hondas,
las paredes de las casas tienen grietas como relámpagos de piedra.
Crees que puedes volver a llenarte de polvo los bolsillos,
crees que puedes patear lejos de aquí remordimiento, rabia y rencor
como si de cosa pequeña se tratara.
Crees que puedes volver y una sensación de sequía en tu garganta te sorprende.
Te sorprende también aquella disposición al cariño que justificaba cada golpe,
aquella sensación de no sentirte solo sin creer que dios te vigilaba.
Y pronuncias en voz baja
una blasfemia que solamente a ti te reconforta.
¿O es que todo lo que has dicho no deja de ser una conjetura
o una ávida reconstrucción de los hechos
o una manera de legitimar una mentira,
porque eres otra presa del olvido
y herido por el sol en el costado,
se han calcinado todos tus recuerdos?
No hay nada,
te cuesta trabajo creer que no hay nada.
Regresas para buscar en ti algo que permanezca
y compruebas que lo único palpable que posees,
ahora que ya es tarde y tienes sueño,
es el cuerpo de una mujer que no puede dormir
y te espera en otro cuarto.
Dejas la pluma que habías tomado para escribir eso que no alcanzas a fijar,
apagas en silencio cada una de las luces de la casa
y el desasosiego no se extingue por completo.

Quisieras continuar, pero ya es tarde.

***

Que el sol y su recuerdo no te tuerzan los labios;
su amargo madurar escupe aquí.
Deja que su aguijón cante para los otros
la luz de su ponzoña.

***

Vienes a tomar posesión del desencanto,
a estrujar hierbas marchitas,
en esa tierra que se desmorona entre tus manos.
Vas quebrando los vidrios de tu desesperanza
pero en su lugar levantan muros.

Has venido a pelear una guerra perdida
en una tierra desolada no hace mucho.

Has querido recuperar anhelos que el sol ha consumido,
cuartos que guardaban para ti la oscuridad
o aquella sorda luz de los altares.

La áspera desolación de los caminos
es la forma en que tu alma se dirige al encuentro de su ruina.
Todo lo que buscas está lleno del polvo
que cubre la verdadera imagen que tienes de las cosas.

Te aferras a reconstruir un paisaje
y ese oficio que te aparta de la luz,
esa arquitectura del desastre,
es otra manera de mantenerte a flote.


De
MEMORIA DEL DESIERTO


he visto tus manos danzar como la arena que danza…
Cantos de los oasis del Hoggar

me busco en la silenciosa ceniza de tu memoria
Al Berto

Yo podría también en este umbral, junto a la precaria armadura de tu olvido,
enumerar los hechos…

José Carlos Becerra

I

Empiezas a escribirle en el desierto
la carta que te guardas para no contarle
que intentabas hundirte en el costado abierto de esa luz.

Como todos los que llegan aquí tú también huías.
Como todos los que han perdido algo y huyen de su propia pérdida.

Escapabas de ti y pasabas las noches viendo el cielo,
asombrado de que hubiera tanta estrella.
Caminabas colina arriba,
divisando el mar de luces de la otra ciudad,
la verdadera, la siempre ávida,
con sus huesos triturados más allá de la ignominia,
en la que a veces tú también te refugiabas
durmiendo en autos varados en estacionamientos frente al río,
en moteles que escondían la desesperación y la oscuridad tras cortinas pesadas.
Pero también te quedabas a la espera de vuelos perdidos, de rutas sin nómina.
Tu soledad se doraba como la arena de todas las palabras que jamás le dijiste,
como el florecimiento de una sed cercana a los incendios:
marchita tolvanera cegando sus rostros.

Entonces fueron peces de un mar extinto
buscando una oportunidad para salir a flote.
Tú cantabas viejas canciones que traía la distancia,
tú enumerabas sus pasos.
Nadaban en una atmósfera de luz que calcinaba
y fingían entender la desolación de las calles,
pero era más una forma de resignación al desamparo.

Te miraban con recelo porque siempre estabas solo,
desterrado con un prestigio sospechoso, una falsa contraseña,
el salvoconducto que tú mismo te inventabas
para transitar sin miedo ante la angustia de un desastre,
esa deriva de la arena que envolvía su propia devastación:

⠀⠀ ⠀“…mis sueños distraídos por las calles
⠀⠀ ⠀dormidos al pie de las colinas…”

Ahí te refugiabas en cuerpos, en voces
que prodigaban momentáneas maneras de la salvación.
Y descubrías otros desiertos dentro de ti
donde imaginaste sus manos danzar como la arena que danza…

Muy cerca de donde un muro va cortando en dos el oleaje
la memoria también parecía interrumpirse por un muro.
Entonces la luz se despedía como los que se ahogan intentando cruzar al otro lado.

En el sueño de ayer su piel iluminaba el cuarto a oscuras
y viste danzar sus manos como la arena que danza…
Su piel amanecía en medio de la noche
mientras que afuera el viento arrasaba la ciudad
que cada mañana volvía a levantarse
ladrillo a ladrillo, pero más triste.

Porque hablarle siempre fue lanzar una botella al agua
con una nota en un idioma que ella no entendía.
¿De dónde salieron esos extraños animales que habitan sus palabras?
Ellos olfatearon su soledad,
su nostalgia de insectos donde reinaba la mosca tenaz de la impaciencia.

Una vegetación agreste crecía en su pecho y se enredaba en tus manos.
La luna se desgajaba cuando ella miraba esta tierra roja
y los antiguos deseos del agua donde ya no existe el mar.

Ya sólo te quedaba
un silencio que contenía todo el ruido de lo que ella soñaba:
la monótona desesperación de los insomnes.




Juan Hernández- Senter (México)

Mexicoamericano, migrante constante, es autor de cuatro libros de poesía, entre ellos «Hijo de otra Malinche y otros poemas» y el más reciente, publicado por Círculo de Poesía y presentado en la FIL de Guadalajara en 2025. Escribe entre el español y el inglés sobre la migración, la frontera y la vida partida en dos lenguas. Ha compilado y traducido cuatro antologías de poesía de Chile, California y Jalisco, publicadas por California State University, la Universidad de Guanajuato y la Universidad de Guadalajara. Es Doctor en Letras Inglesas por la Texas Christian University y fue profesor titular de literatura y traducción literaria durante quince años en California State University y en la University of Texas at Dallas. Durante seis años fue analista político de CNN en temas migratorios, y escribe una columna semanal de política y literatura en «El Sol de México». Vive entre Texas y Guanajuato. La Gran Ciudad, su quinto libro, se presenta en esta feria.

CUÉNTAME POCHO

”Cuéntame pocho
la historia de tu raza”
entre espacios
creados por tiempo y colores
me veo
cargado de chozas desnudas
sin tiempo sin colores
¿qué te puedo yo dicir?
apenas la’stamos escribiendo
este tiempo y estos colores
apenas son nuestros
la historia no nos pertenece
la mitad no recuerdo
y la otra mitad sé que es mentira
es un disfraz
de tiempo y colores


ESTOY HABLANDO

Estoy hablando de otra relación
no de la que se fue
en otras palabras historia
no es tan complicado
es que somos pochos
se vive mejor
siempre extranjero
hay ganancia
en la confusión
todavía no matan a Colosio
todavía no sale de Cuba Eliseo Diego
no han traducido bien el TLC
“Why can’t we get along?”
Rodney King en Los Ángeles


UN POEMA LARGO:

América terrible
como la reportó Bolívar
Anti-Whitman
contrario a Macchu Picchu
y el Canto General
La mayoría son perdedores, Señor
cojos, vestidos en pasteles
un anuncio público
vergonzoso de verdad
cantan sus himnos de conquista
sin vida
¡mirad al Hombre!
caricatura
engaño
¡mirad al Hombre!
las luces débiles del viento
de arriba
hacen ranas del coro
¿por qué criticar
al que ora a diario al amanecer?
Mirando el espejo avergonzado:
¿Son éstos los ojos que vieron la muerte / y vivieron?


¿Y QUÉ FALACIA APORTO YO?

Para Robert and Elizabeth Bonazzi

¿Soy fiel? ¿Voy
para rey?
“Confusión y lealtad”
pero determinación, ¡sí!
movimiento contrario
(Un poema largo:
América terrible
como la reportó Bolívar…
y un poema corto
descubriendo Aztlán


SEPTIEMBRE 16

Para Estela

Ahorita q’ fluyen los niños
los acentos confundidos
entre siglos de olvido
sufro
una lágrima rodó por su cara
hace casi 20 años
y nadie aplaudió
ya es otro tiempo, amor,
tú crees q’ soy el mismo hombre
pero existe otro monstruo en mí
q’ suprimo
es piano
no marimba
y aunq’ te sientas culpable
sigo oyendo un ritmo caribeño
algún día, algún día
es muerte, me enterraré
y gritaré afinado
a una guitarra de Jubal
Padre de todos los q´ tocan el arpa y la flauta.


SEPTIEMBRE 18

No fue tu cumpleaños, Madre:
La vi por la mañana
vendiendo sus pinturas
de día sin amanecer
nos repetimos la media noche, Madre,
creo q’ aprobarías
sus colores
ella nunca acaba nada, Madre,
todo sin fin
tú y yo, madre,
leyendo la impresión
q’ dejaron palabras azules
azules de Madre
y piedras y cruces en la carretera
Sé —tu ritmo rojo
y soy yo y otro nombre
todavía (how strange to be called John)
leyendo sin fin mi nombre
sin ver ya compré otra identidad, Madre,
pero me q’do dentro d’stos márgenes
q’ tú dibujaste sobre un lienzo negro
en san Miguel de Allende
antes q’ yo naciera


SEPT. 27

imagínate,
yo antes pensaba
q’ sólo en México se hinchaba el tiempo
y picaba el alacrán desde lejos
ya le dije q’ la ‘spero
Ella vendrá
en tormenta
a tiempo
en lluvia
dura
A veces le creo –
dice q’ vendrá
“a mí q’ me importa” soy
yo el q’ me invento
y me vendo
siempre
en voces de otros
“Lift Him Up” me nace
el yo más malo
mis niños no lo creen
y bailan atrás de mí
sigo infiel a fronteras
confundiendo si me debes
o si te dejo
en paz




Olivia Oropeza (México)

1997, Jalisco, México. Poeta y cronista. Colabora en la revista Dominga, de Milenio; es editora de Círculo de Poesía. Es autora de Nacida Sombra (Editorial Summa, Lima, Perú, 2023, y Círculo de Poesía, Ciudad de México, 2026), es miembro del Comité Científico del departamento de Literatura de la Universidad de Extremadura, España; miembro de la Fundación Iberoamericana de las Artes, Perú. Ha sido becaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de su país por el FONCA. Ha participado en festivales internacionales como Jauría de Palabras (Bolivia, 2024), Primavera Poética (Lima, Perú 2023 y 2025), Memorial a Miguel Hernández (Jaén, España 2024), Poesía Caracol (Tijuana 2026 ) y la Bienal de Arte Integral de Buenos Aires. Ha sido publicada por revistas como Códice (NY – Lima), Círculo de Poesía (México), Altazor (Chile), Santa Rabia Poetry (Perú), entre otras.

ODISEA

Navego el rojo absoluto de tu cuerpo,
océano cerrado, vientre de peces ciegos
tejidos por el progreso de los días.

Naufraga hasta saber mi nombre,
vertida al mundo en un murmullo
en este de pronto azul irremediable.

Los días avanzan sujetos a la ley de las repeticiones:
siempre puntual llega el ir aterrador de la luz
que me acalambra todavía.

Bajo este cielo mi carne incendiada,
el sol de cobre fundiéndose en mis labios,
el escozor de mi piel y la sal de los días a la deriva.

He atravesado ya por todas tus edades
mientras tú esperabas recostada en el telar

con los hilos enredados
en tus huesos quietos
en tu calma de polvo.

¿Recordarás mi nombre cuando vuelva?
¿Reconoceré tu rostro cuando lo vea?

navegaré los días hasta encontrarte
irremediablemente convertida en muerte.


LA HORA DE LOS MONSTRUOS

I

Que no llegue la noche, madre.

Te rogaba:
que en la oscuridad y el silencio
mi orfandad no se hiciera cierta
aunque lo fuera.

Dios, ya no puedo confundirte con mi madre
aunque ambos caminen en las sombras de mi mente
y decida creer en ustedes sin haberlos visto nunca.

Existen, madre: tú y Dios
tienen que existir
porque yo existo.

Sin embargo ellos
comen niños por la noche.

II

Le ruego a mi abuela: que no deje llegar la noche

Solo ella podría apartar las horas
como apartó la muerte de mi lado un día
mientras me desprendía del seno de mi madre.

¿Es de noche?
Hoy mi abuela deambula
confundida por los pasillos de su mente.

La veo oscurecer las habitaciones
donde centelleaba la luz que cuidó
sus horas de labor en el desvelo.
Bordado de mujer abandonada.

Sorbí en tu pecho
la languidez del tiempo y la memoria.

Soy tu hija, abuela.
Dios es un pretexto entre nosotras.

Mientras tanto ellos
desfiguran niñas como flores.

III

Le ruego por primera vez al día que llegue la noche.

Tu cuerpo tibio me cobijaría en la oscuridad.
Escucharíamos el mar quebrarse en la distancia.

Este hueco de desolación del mundo
lo llenarías meciéndote en mi cuerpo.

Es de noche:
ellos están sentados frente mío,
madre, no puedo guardar silencio.

Soy una mujer, Dios:
tú existes porque yo existo.


NACENCIA

Ahora, madre:

Gota de marfil que caería
en el río de mi memoria
e incendiaría mis días.

País bárbaro que sólo
mis primigenios ojos vieron
y manos inalcanzables
con que toqué tu vientre.

Ojos marrones que cayeron
en el profundo verde trágico mar Esmeralda
en que navegó nuestra aventura.

Corte nupcial a tu mañana.

Eslabones de días conectados
por el anuncio de una promesa:
renacerás y serás otra.


DE LA GRAVEDAD

De la gravedad pretendida queda
sobrevivir a este dios extraño
que resiste nuestros cuerpos
organizados a la tierra

Fuerza antigua y presente
que jamás nos reuniría

Solo dos cuerpos celestes
queriendo girar entorno
a una palabra impronunciable

danzando en el silencio
destinados al sistema




Antonio Heras (México)

Escritor y periodista mexicano. Autor de «Presagio de Aguacero», «Crónica de una gata lejana», «Laberintos del café». Textos suyos fueron piedra de toque de performances y propuestas escénicas del Taller Coreográfico UABC, Proyección Danza y Lindero Norte: «Debajo de mi piel», «Interiores», «Onírica», «Cambio de piel», «Gaviotas citadinas», «Escribiré mi historia en la pared» y «Frontera, el lenguaje de los sueños». Círculo de Poesía publicó su poemario «Amantes del mismo amor» y su novela «Una de tantas», dentro de la colección Narrativa.

Amantes del mismo amor
Caminan despacio, llevan el sol y la luna en su mirada.
Sus ojos eclipsan la noche. No entienden
razones, acaso la querencia
y el mapa de palabras, sollozos, gemidos,
oraciones.
En su piel las cartas
de navegar océanos que sólo
a la brújula del deseo se abren.
Aprenden a caminar despacio,
agotados, veloces, pero
sin prisa la prosa transparente del silencio
susurros acaso, y una mirada suya
que por los dedos anuncia la marca en la hora,
no hacen falta palabras ni nombres,
son quienes encendieron la tarde
quienes no compartirán sino el alba a través
de la súbita atarraya de la memoria.
Códices sus miradas, hilo y amate
donde apenas antes sólo sus sombras
sólo su aliento deshilando.
Llegan, husmean, regresan,
son la arena oscura del desierto.
Su canícula les oscurece los cuerpos,
deseca la saliva de quienes desvelaron antes
el misterio del umbral y, silentes,
pintaron sábanas con atisbo de rostros suyos
que creyeron olvidados en los tiempos de fe,
simiente, pasión, caudal y cuerpos en cuenca
Incesantes, despeñados
en dunas y océanos,
en oquedades y humedales.
Ahora no tienen nombre,
son letras perdidas entre susurros, gritos, gemidos.
Ella y él, cuerpos ígneos de días inmemoriales,
delirio acaso, ofrenda en deshoras, ábacos del amor.
Amantes del mismo amor.


Presagio de aguacero

Voces repetidas entre dátiles
Hay historias que se encuentran en el tiempo
Cuentan de aquella mujer que descubrió en el desierto
La arena tibia de su vientre
Aquella que desgajo veranos
Temperaturas inauditas,
Cabriolas repetidas por muchos otros.
Exacta
Reloj de arena del desierto
huyo después
Enfebrecida la piel
Para curar sus heridas en la mar
Y lamer agonías
Desde allí remite lluvias y saliva
Yerba del diablo
Silencios y poemas
Para atemperar su huella y reconcilio
Agua quemada
Piedra florecida
Presagio de aguacero


Sedimento

Aclaro.
Los colores del desierto
Discurren en las horas del día
Tal y como su piel se acomoda
A las tonalidades de la historia
Tal y como se sellan los orígenes.
Sedimento:
Epicentro rojo
blanco,
negro,
ocre
Como ella,
sencillamente,
en la noche de las noches.


Entre presagios

Es cierto
Hay neblina y presagio de aguacero
En esta tierra de dioses y desierto
A lo lejos
Una lengua de recorre pieles intestadas,
anónimas
Expectante
El tiempo se detiene en el lugar preciso
donde los surcos se vuelven barrancos
y la saliva ríos extensos
Intensos


Vértigo

Por decirlo de alguna manera
Su caminar acompasa la lluvia
Se filtra hasta los huesos…
Llueve donde otrora
Estuvo sitiado el verano
Ultimando recuerdos y sopores
Llueve y trae consigo
Piernas que inventan amaneceres
Cercanías
Vértigos


Arena de madrugada

Cierto,
Solo a distancia
Recupero su extensión
Presagio
Los motivos de su cuerpo
-color arena de madrugada-
Cierto
también
los vientos nostalgia murmuran
Suenan ausentes sus pliegos


Laberintos de Café

Uno

Para la desmemoria y el olvido, una taza de café en la madrugada, con una pizca de azúcar serenada y un hatillo de recuerdos deshilados.
La conseja dice que funciona más que una plegaria a un santo milagrero con todo y jaculatorias.
Lo creo.
Estar en silencio, entre sorbos breves, espaciados, hasta que la alborada hurge en la mirada ausente de brújulas y puntos cardinales por inventarse.
En silencio, la tarde llega con conjuros, condenas e historias donde mujeres se convierten en estatuas de sal.
Entonces, juraste que el café tuesta la memoria, libera y obliga a salir de nuestros laberintos.

Dos

Su olor, su sabor a café, hace que me encuentre una y orea vez en su cuerpo laberinto.
También a huir en luna nueva.

Tres

El café sabe a ti.
Lo aprendí desde la tarde que murmuré en tus labios
y un mayo lloraste quedito.
Encontré en tu piélago
el fruto rojo de la tierra tuya,
la molienda suave de tu piel tostada,
el crepitar de madrugadas.
Lo aprehendí de tu saliva,
de tu cosecha bocana
-encuentro de piel, ríos y océano-
del sedimento de tus palabras
del altiplano de tu vientre.
Al olerte supe que los dioses y la tierra
hicieron el café
a tu imagen y semejanza.




Poetas nacionales invitados al VII Encuentro Esteros


Hugo Achugar (Uruguay)

(Montevideo, Uruguay, 1944). Se doctoró en la University of Pittsburgh (EEUU) en 1980. Regresó a Uruguay al terminar la dictadura.
Publicó más de 14 poemarios en Uruguay, Venezuela y EEUU, también dos novelas (una de ellas fue publicada en Uruguay, Argentina, Chile, México, España, Venzuela y Suecia). Profesor universitario durante toda su vida, publicó ensayos e investigaciones en diversos países. Profesor invitado en universidades de Brasil, España, EEUU, Venezuela y en Uruguay. Recibió premios por su labor ensayística y por su obra poética. Sus poemas han sido publicados en revistas y antologías de España, Brasil, Colombia, Cuba, EEUU, Francia Uruguay y Venezuela; traducido al francés al inglés y portugués. Director Nacional de Cultura de Uruguay entre 2008 y 2015. En 2025 fue elegido como el poeta homenajeado el día de la Lengua por Academia de la Lengua en Uruguay. En 2025 publicó «Poesía (in)completa» en que reunió y reescribió gran parte de sus poemas entre 1968 y 2024 en 4 tomos. En 2024 recibió el Gran Premio Nacional a la labor Intelectual por el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay. Premio Lautréamont de Poesía 2026, entregado por la Fundación Esteros.

Punto de vista

es el lugar de la palabra
del puro espacio del aire

un territorio de múltiples
verdes entrelazados un espacio
para descansar la mano la lengua
levantar los brazos de la imaginación
volar
cantar soñar
con el sol subiendo entre los edificios.

Un mirador que mira lo que miro
que gira en las cúpulas de ciudades
rodeado de colinas lagunas
mares y desiertos. Un faro
que orienta y desorienta
mis infinitos afanes
las noches en vela
las palabras que acechan y seducen
las que me permiten respirar
las que atrapo con los ojos
las dejo descansar y reposar
en los nidos de mis memorias.

(Punto, 2026)


Punto y coma

⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀Algo
alguien llega
llama a mi puerta.

⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀Acepto
dejo que suceda
lo que debe suceder.

⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀Continúo
en la cortina de los minutos
en silencio hasta
dar cuenta de esta pausa menor
de este saber
que hoy será
escucharé el viento
cantaré entre las ramas
junto a la torcaza
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ a su lado
moveré mi cuello libre.

(Punto, 2026)


Y si hubiera otro padre
si en el doble fondo estuviera agazapado el otro padre,
el padre doble,
el doble padre que nunca tuve,
si entre polvo y olvido hubiera estado esperando
esta noche que lo rescato de su infinito descanso,
esta noche en que le muestro mis cartas sobre la mesa.

Y si fuera verdad, el hechizo se hubiera quebrado,
si ya no fuera nunca más hijo sin padre,
si para siempre ya no fuera hijo sino padre de mi padre.

(De qué va, 2024)


Campos anegados
vacas solitarias navegando hacia su noche
ovejas absurdas con un pelaje de plazo fijo
caballos ansiosos hundiéndose en el pantanal
todo eso veo al cerrar los ojos
y también árboles secos heridos
las raíces luchando con las baldosas
ancianas en una ciudad sin párpados.
En ese lugar definitivo de la memoria
estoy desapareciendo desvaneciendo.
Es natural cantan las neuronas
enloquecidas. Cuento las rayas
de las persianas en el techo
no tengo pesadillas se sienta
en la cama y me mira redondos
los ojos celestes. Te espero
me dice. Ya estoy llegando
contesto y los ríos se desbordan
los paisajes insurrectos los lagos
sin fronteras abren sus bocas
sin dientes celebrando un cuerpo
sin destino sin labios sin sentido.

(Demoliciones, 2018)


Sus camisas
Conservan el olor/
Agrio. Su perfume
Perdura a pesar de tintorerías/
Humedades/ manchas de pintura.
Extraño sus furias y sus gestos/
Su ternura y sus infinitas novias/
Sus mantras/ la voz de Bob Marley
Reiterada hasta el hartazgo.
Sus insomnios/ sus deseados hijos.
Su elegancia y sus disfraces.
Su modo de cerrar puertas y ventanas.
Su ropa que no me atrevo a usar
Esperando volver a ser habitada.

(Demoliciones, 2018)


Ser y estar
Miro por la ventana, su perversa presencia
está y no está, viene y se va.
Un involuntario eructo cervecero instala
su destilado sabor prostibulario y la nieve
está y no está.
Trivial, la belleza, polución nocturna, acaba
jugando a las escondidas con el deseo y la nieve
está y no está.
La ternura absoluta contra este no saber,
la pornográfica instantánea mano
que me confirme vivo en esta hora
vacunamente melancólica,
la iluminada mejilla de María quiero;
la nieve
está y no está, viene y se va,
desde el inicio de todos los tiempos
está y no está, la nieve,
está y no está, viene y se va.

(Orfeo en el salón de la memoria, 1991)


Ilusiones de pareja

Entro con la ilusión en la mano,
suena la orquesta, los timbales suenan,
me celebran con brazos y sonrisas extendidas,
arrebatados por un entusiasmo de magnolias
comenzamos a cantar odas a la alegría en alemán,
y entonces suenan los claros clarines de tenores y sopranos.
y entonces las gargantas walkirias prolongan las vocales,
y entonces pongo el ramo en el florero.
La ilusión es una flor diminuta y se marchita rápidamente.

(Orfeo en el salón de la memoria, 1991)




Mariella Nigro (Uruguay)

(Montevideo, Uruguay, 1957). Doctora en derecho y ciencias sociales (UDELAR), poeta y ensayista. Tiene publicados once libros de poesía y tres de ensayos literarios, y ha participado en múltiples antologías y publicaciones, en Uruguay y en el exterior. Obtuvo varios premios, entre otros, el Primer Premio en los Premios Nacionales de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura (2001, 2004, 2011 y 2023, en poesía édita e inédita y 2008 en ensayo de arte). Asimismo, recibió el Premio Bartolomé Hidalgo 2011 por el libro «Después del nombre», otorgado por la Cámara Uruguaya del Libro y el Premio Morosoli  de Poesía 2013, otorgado por la Fundación Lolita Rubial. En 2023 fue designada investigadora asociada de la Academia Nacional de Letras.

I.

Brillan los ojos de Marco
en todas las paredes de esta casa

destellan, pequeños o grandes, abiertos o cerrados
arden junto a los míos
y sus pequeñas manos
traen las palmas de aquellos días soleados
con la luz de sus libros abiertos junto a la ventana.

Sigue aún de viaje por una ruta incierta
como un pequeño Ulises intentando el retorno

y acá adentro, sigue iluminando,
como si él no hubiera cruzado el océano
como si hubiera sido yo la que viajara

para que nada siguiera rompiéndose,
sin ser desterrada
solo moviéndome por el aire del pasado
yendo y volviendo al punto Nemo del océano

buscando otra raíz, con una lengua ajena.


II.

Junto a esa puerta
tu foto en blanco y negro
ilumina la entrada

asomas allí como a un portal oculto,
estás por entrar o por salir
inmóvil en el aire, tan pequeño bajo el lucernario.

Ya estarían tejiendo sus brotes
los tulipanes del parque Keukenhof
para estallar algún día, inexplicablemente,
dentro de una caja de juguetes
que seguirá por siempre en el océano navegando.


III.

Los cuatro retratos así juntos
con sus cuatro ventanas al recuerdo
se han inclinado levemente.

Miro la pared rota por la resolana,
atraviesa una sombra
que avanza hacia la otra pared
como si un creciente musgo
quisiera sabotear con su negro sesgo
la blanca flor de la memoria.

Enderezo el múltiple marco adolorido.
Y con la poesía salvo la luz del bello rostro.


IV.

Se anuncia su llegada a lo lejos,
con un resplandor, se anuncia. Es otro hijo del hijo.
Tan lejano de mí.
Siento el pujo que sacude el aire frío, adviene desde el norte.
Siento que es recibido entre paños calientes y extraños pliegues.

Entre la estrella polar y la cruz del sur
se acelera la mañana para volverse tarde
y se abre una flor entre chubascos.

Así se queda en mi pensamiento
suspendido en la punta de mi última rama.

*

Un montoncito claro a través de la pantalla
muestra las alitas al viento, borbotea aún,
canta algo,
pareciera que viera mi constancia.

Pajarito palpitando
inalcanzable,
queda fijo en su primer retrato.

Y hasta mi tarde tibia llega su nieve.


V.

Él dejó todas las letras de su extraño nombre
en la punta de mi lengua sorprendida

para poder llamarlo, una y otra vez,
para salvar el mar
con diques y espigones
que formen un camino por arriba del agua.

Oigo una rara música
planctus de sirenas desde lejanos mares
que me vuelve más Ulises que Atenea.

⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ Tu curvita breve en el retrato
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ondea con el viento del mar,
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ inclinado sobre la forma de cuna
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ de la menguante luna en mi terraza.

Aunque no llegue a mesar tu breve pelo claro
ni a acercarme a tu mejilla,
hay algo que diré aunque no puedas oírlo:
que mi poesía sigue dándole vueltas a tu extraño nombre…


VI.

Hoy se deshace mi imagen en esa vieja fotografía,
el pelo sobre los ojos, la juventud, intacta.

No se ve, pero ya hay un río vertical
corriendo por la espalda, sangrando un poco
para anunciar a destiempo una futura herida.

Ese brillo sospecha algún advenimiento:
la mirada en escorzo pregunta qué vendrá
cómo aguantar el entrevisto vendaval
la soledad inmensa que arreciará algún día,

si por detrás el mar anuncia otro horizonte
y hay un aire que forma blancas olas
que el azul enmarca sin sospechar el riesgo.

Se va ennegreciendo el claro paspartú
y sigo aún ahora en esa playa.
La sonrisa señala el albur del futuro,
algo magnífico y terrible que espera

y que ya empieza ahí adentro a formarse.


XXI.

De brazos abiertos, sin temor ni espanto,
sin pensar en el paraje oscuro
donde un día la aguja abrocharía a la vena
su rara mariposa.
Junto a mí, sin saber
que asomaría un día al interior de tu cuerpo
buscando en sus recodos un tulipán negro
para arrancarlo con mi amor de la encarnadura.

Entonces era jardinera en mi terraza.
Tocaba tus hojas verdes
y se encendía en mi pecho la disciplinada llama de la hoja
haciéndonos brillar entre las azaleas.

Ahora una mancha sombrea el retrato.
Es el tulipán que crece y nada puedo hacer
contra su bruna savia
que tiñe y deshace el espacio de las flores.




Luis Bravo (Uruguay)

Poeta y performer, ensayista e investigador, profesor universitario, doctor en Letras por la Universidad de Notre Dame (USA). En consonancia con su poética multimedial y polifónica publicó 10 libros de poesía, 9 discos, 2 cdroms, 1 DVD, junto a músicos, bailarines, fotógrafos y videístas. Su poemario más reciente es el bilingüe Voice & Shadow/ La voz y la Sombra). Traducción de Catherine Jagoe y J.L. Kercheval (New Orleans, 2020). Su más reciente CD es AlternadoSimultáneo, junto a Federico Eisner (PM, Chile, 2023). Realizó performances y recitales en Festivales y Universidades de Argentina, Chile, Perú, Colombia, Bolivia, Venezuela, Nicaragua, México, Estados Unidos, España, Alemania, Irán. Poemas suyos han sido traducidos en revistas y antologías al francés, alemán, sueco, estonio, serbio, portugués, inglés, persa. Referencia:http://cajaderesonancia.com/index.php?mod=archivo-materiales&view=detalle&id=436

la segunda mitad de los sentidos

Sopla el viento en la solitaria estepa.
El viento estepario de la soledad.

A pique el mediodía de la luz.
Sin sombra en la vertical de los relojes.

En el ocaso los ingrávidos se elevan.
La avenida Tiempo se hace humo.

Al regreso he visto que nunca partí.
Partí sin nunca volver a mí mismo.

En los bosques he oído el secreto.
El secreto a voces de los bosques.

Hace años que sueño el poema.
El poema me sueña con los años.

El corazón maduro de la fruta.
La nunca madura fruta del corazón.

Sueño en el sueño que a conciencia sueño
y no sé ya si es sueño este vivir despierto.

El ojo busca escapar de su otro mismo
(ojo, no sólo el ojo busca eso).

Imposibles flores caen del cielo.
O estás en la tumba boca arriba.


cultivo este jardín

como se van moviendo las hojas en su sitio
Juan L. Ortiz

Así como andan moviéndose las hojas
en las hojas del libro de Juanele
entre los limbos del árbol de la muerte

“y todas las agujas todas” del viejo reloj de Marina,
poeta rusa que en carta a su Rilke ensueña parajes
“sólo tuyos contigo”

Y cómo guerrean el zar del azar
el oro de los naipes
el ejército de signos
sobre la mesa de juegos de la histeria

así como el orgón del espíritu en su sitio danza

—los dioses de montaña y
el eje de la Tierra son testigos—

y hasta el núcleo covalente de los átomos
en el mapa de las líneas de la mano
esas manos cuando dibujan palabras en los márgenes
de izquierda a derecha o al revés

allí donde las oyes
allí donde las dices
allí donde las ves

de tan quietas se están moviendo
—igual de iglú nunca igualitas—

y cómo cambian de sitio cada una
y todas a la vez
cada vez que las lees.


cosas con palabras

Como hierbas de la sombra nacen
entre la luz de los helechos consumados

no es que los hechos sean oscuros
sino cegadoramente claros

ellas son los pies del aire
que pasa oscuro por arriba

de su quietud desprenden ensueños
y a sus desvaríos la lengua se rinde

grafemas que la pasión cultiva
desovan fonemas en su orilla

bajo la manta de los dichos
son camino de puntos suspensivos

brotan de los árboles en silencio
y desbrozan luz al acecho.


especulares

Leo el poema poema de un poeta poeta.
¿Que qué significa repetir las mismas palabras dos veces?
Ah, ciertas palabras, sino todas, tienen doble sino.

Como el fino tabique que une y separa los gajos del cítrico
así el miedo a decir en voz alta
lo que no se espera de los ríos del recato
que van a dar a la mar,
retórica muerta del decir.

Pantano de vocablos ande la apariencia es solo eso que parece ser.
O eso que perece al instante del decir.

Ah, escribir el poema no poema, sacudir dos veces
la lengua del poeta como se sacude el árbol las hojas:
oxigene el seso
y el poema otro despierte de raíz.


on the floor de lis

a Claudio Burguez
y a las mellizas nocturnas

1.

La noche ocurre a raudales en el boliche Living
—¿Puedo recoger estos vidrios? — la voz de la mesera de uñas pintadas de negro
se coló entre los altos decibeles.
—Éste todavía no, por favor—defiendo el último sorbo de whisky.

Los ojos se me pegan a los dibujos del piso:
4 baldositas de 20 x 20 componen
los 8 pétalos de la flor de lis
allí la cuadripétala central
abierta en 8 prolongaciones art decó

sobre la flor de lis los pies van y vienen
el DJ la gasta pero nadie baila
(¡ah montevideanos!)

—Uf ¿Y los cuerpos, ande están los cuerpos? —me pregunto.
—Parece que en Pittsburgh…— oigo al azar una respuesta del azar
en una conversación de la mesa de al lado.

2.

Dos pibes chuponeando en el sofá de cuerina blanco,
la mejor performance de la noche.

Salimos a fumar en la esquina helada de Juan Paullier y Hugo Prato
junto a las mellizas a quienes ni de nombre conozco.

Stella, saco de lana verde y gorra de visera roja, recita:

Eros, yo quiero guiarte, Padre ciego…
Pido a tus manos todopoderosas,
Su cuerpo excelso derramado en fuego

La eléctrica corola que hoy desplego
Brinda el nectario de un jardín de Esposas;
Para sus buitres en mi carne entrego

Ana prende el fósforo y a coro repiten,
el mantra endecasílabo a ritmo de rock:

de otra estirpe sublimemente loca
de otra estirpe sublimemente loca

Las mellizas, viajeras del beleño, cantan
y en sus idénticos rostros me doy cuenta

no están allí
no hay nadie allí

me doy cuenta y pega un salto
mi cuerpo excitado pide pista a gritos

on the floor de lis
on the floor de lis
on the floor

(no hay caso, nadie se anima a gastar el piso)

En esta ciudad de fantasmas los cuerpos están fuera de sitio
— mascullo calle abajo
⠀⠀ ⠀⠀ on the floor de lis
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ on the floor de lis
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ on the floor…




Silvia Guerra (Uruguay)

(Maldonado). Poeta y ensayista. Entre sus poemarios más recientes destacan «Un mar en madrugada» (2017; traducido al inglés en 2023 y Premio Bartolomé Hidalgo, 2025) y «Y yo despierta» (2025). Obtuvo el Premio de Poesía de la Intendencia de Montevideo (1992) y el Premio Morosoli a la trayectoria (2013). Es miembro de la Fundación Benedetti y miembro correspondiente de la Academia Nacional de Letras.

A

Se balancea en el alambre. Da fuerza de repente a ese vaivén. Los recuerdos le pasan entre los parietales como estampas y a veces como espasmos. El material acumulado es vasto. Para discernir puede olerse familia cambiando de sitio las manzanas. Sí. La voz se vuelve coágulo variando la intensidad de su negrura. Puede medirse el largo desde la diagonal y de ese modo la pesca se hace con mosquito. Un brillo alienta sobre la tarde en alguna hora en que se aprecia claramente la circunvalación del horizonte. Mientras espera el pique en esa reverberación, a la altura de los ojos, algo sobra. Algo, que no puede aprenderse, sobra.


c

Prefiguró la tarde un día. Con esa angustia que dobla las palabras en cosas guturales, arrastraba un anillo que había quedado pendiente de futuro. Con cierta precisión veía los engarces de las piedras puestas horizontales, el color del metal, la historia que algunas veces tienen esos anillos que pasan de las abuelas a las nietas. Se hizo patente en ese tramo la falta, la carencia absoluta, y fueron piedras filosas de lado en la garganta. No tenía que ver con el anillo en sí, pero algo venía de la abuela, de los dedos finos de las manos, algo que traían esas mujeres cargando, sosteniendo, que la situó en la mole, en la invisible e inmensa piedra doblándole la espalda en la subida.


E’

Llegaba transida entre la lluvia con los zapatos nuevos, el paño de su cinta como un melón abierto que convida. La distinguió en seguida y hacia allí fulguraron espejos diminutos sobre esa muchedumbre de jardines. Naturalmente la convergencia hacia el papel, alterado pulso entre pulseras, empieza en la quijada. Y sigue desde abajo sostenido, aguardada su fauce.
Después la casualidad occidental junta en una mesa de boliche y dan vuelta encendidos unos colores nuevos, un hilo en el oído con sus curvas.
Específicamente se acumula en banderas, dobladas como si fuera un pantalón. Y se hunde en el olvido por completo, otra la proporción de entrega y tacto. Se mide con lo justo y se calcula el resto. Cae en metal, limaduras de acero, plomo. Toma la forma de algo invertido a cada rebasamiento de un agua envenenada. No quema esa fruta que aparece de pronto en cada comisura. Y canta un ruiseñor en la ventana, reminiscencia de un monte abigarrado que crece en galería, desde el arroyo.


e

Porque esas cosas vuelven. En la esquina espera presuroso devolviendo un plural. (La punta del zapato se le antoja espesura.) Para después las bajadas del ansia y esos líquidos suaves dando contra las pleuras en desarme. Más agua en los estancos de una penumbra viva, removiendo simientes a mansalva. Carnadura que ata pantorrillas con junco y deja expuesta una necesidad que trae dolor con el agua que arrastra la intemperie. Todas aquellas cosas que trajo la crecida. Entonces despertaba en el pasto respirando agitada. Con las manos sin hebras en qué perdón continuo deshacía. Repara en las cabezas que besa sin parar, en ese aire que rodea los cuerpos diminutos. En medio está extendida la tierra con sus grietas, el cielo completado con máquinas que giran, el abismo de dios que no se sabe. Unce los carros repitiendo sus ejes; nada como decirlo tantas veces para que alguien lo crea verdad entre susurros. Desde el pavor reconoce carnal su entendimiento, viene a la ruta de desenvolver sola en la cuerda que tiende al ostracismo. Pero todo se mueve, y yo, despierta.


f

Llegada desde un sismo que dejó la tierra abierta en greda colorada. Un pececito traslúcido al medio del vigor del caudal. La madre con su brazo en alto. Moles mascan la tarde recortada. Las dunas separan en un cerco al resto, arenales donde hundir un pie y árboles resinosos que hacen el aire verde. En las celdillas de cada pétalo algo vibra o crepita. Un fuego silencioso atiende el pájaro extraviado, ausente de sí mismo. Y la sordera que comprime y blinda. El agua canta y trae, florida, colmillos en su giro cuando dice mamá, o prima, o fruta. Recuerda aquél olor del monte, la parte hincada que tienen los recuerdos de sí, con la cara hacia arriba abandonando el paraíso.
Donde hace remolino el ansia cuece negligencia. Así que el alemán se escapa, y otras lenguas reptan silenciosas por el cuarto sin intenciones de ninguna cama. Un gesto de la mano plana sobre el rostro, porque queda un farol amarillo en la cuadra. Las gotas sostenidas brillan en su fervor a contraluz.
Amada: las listas de tu nombre en mis escamas, todo allá adentro, Hundido, en esa lengua indescifrable que es familia.






Rocío Medina (Uruguay)

Es poeta y profesora de Literatura. Nació en Durazno y vivió gran parte de su vida en Tacuarembó. Publicó el poemario “Herrumbrada” (La Coqueta, 2024), distinguido con el Premio Ópera Prima en Poesía INLET/MEC, y la novela “Estampitas de la hija pródiga” (Pez en el Hielo, 2025).

Su obra ha sido publicada en revistas y antologías, y ha participado en festivales y ciclos de poesía en Uruguay. Además de su producción literaria, dicta talleres de escritura y poesía, entre ellos “Crece por rojas vías: mística y erotismo” (Escaramuza) y “Desplegar la voz poética” (Recuerdos Humanos, Génesis).

1

Soy la sierra
la quebrada
el monte
que se abre paso.

Tallo la piedra con mis aguas claras
las atravieso
las desgasto
les dejo mi sinuosidad.

Rompo el pavimento.

Soy la enramada torcida
el árbol que creció donde quiso
y cantan al amanecer
los tordos doloridos
en mis brazos
el pichón que se cayó medio muerto.


6

Con un facón me abriste el pecho
se me resquebrajaron las costillas
y descubriste mi interior.

Supiste que mi corazón no es más
que una achura abichada
y me dejaste así
abierta
para que me comieran los bichos y las moscas.


8

No me enterraste, no.
Ese no era tu trabajo.

Solo guardaste mi tumba
velaste mi cuerpo
todos los días de tu trabajo.

Viste como me enterraba cada vez más
primero un pie, el otro
las piernas
las nalgas
hasta que la cabeza
se hundió en la tierra.

No me enterraste, no
pero me viste hacerlo
porque ese era tu trabajo.


10

Rumia el pensamiento
entre el instante de lucidez y su obsesión.
Oxida la mujer sus palabras.

De aleación ferrosa la sinapsis
que se espeja infinita.
Oxida la mujer sus redes.

Herrumbre que se sustancia
que marca
zanjea
existe y corroe.

Aleación expuesta a sí misma,
masacrada,
insostenible.


11

Nosotros,
nuestros propios otros,
que nunca vimos una avalancha
y desconocemos el poder del ombú
nuestro
que cae partido.


12

El campo arde
porque lo arden los hombres.

No hay bicho que vuele el campo
no hay bicho que coma el campo
porque los hombres lo arden.

El horizonte ennegrece
dicen
para que crezca más fuerte.

Más sano crecerá el campo
si lo quemamos todo
que nazca de nuevo
ese campo yermo
que ya no nos alimenta
que el dolor lo eduque
y que el fuego lo consuma todo.


27

¿Cómo será que existe el mundo y no revienta?
Si yo tengo el cuerpo acalambrado,
las chapas voladas
y los muros caídos.

¿Cómo será que existe el mundo y no se vuela?
¿Qué es esa masa que se atrae a sí misma
y no se vuela?
Si yo tengo la erosión hasta en la sangre
y me desintegro con la lluvia.

¿Cómo será que el mundo se soporta?
A mí se me caen los dientes
y el mundo sigue ahí,
anclado y sublime en su existencia,
mientras,
mi cuerpo acalambrado y desdentado
pregunta y pregunta

Mamá, ¿cómo será que existe el mundo?
porque yo no entiendo ese gigante
ahí plantado que me mira, mamá.

Y qué mentira querer escribirlo,
si el mundo está ahí
y no le importa que se me pudra la boca.

Qué mentira describir en lo más mínimo
o expresar en lo más profundo
si los dientes se me van a caer igual,
mamá.




Gerardo Ciancio (Uruguay)

Bio




Victoria Estol (Uruguay)

(Montevideo, 1983). Es socióloga, gestora sociocultural y poeta. “bicho bola” (Yaugurú, 2012), su primer libro de poesía, fue publicado en inglés por la editorial Toad Press (California, Estados Unidos, 2014). Obtuvo una mención en el Concurso Nacional de Poesía Joven Pablo Neruda y participó en el libro colectivo Cualquiercosario, co-editado entre Uruguay y España. Integra la antología América invertida (2015), publicada por la University of New Mexico Press. Algunos de sus poemas han sido traducidos y publicados en diversas revistas internacionales. Este año publicó “Paja infiel”, su segundo libro de poesía también con la editorial Yaugurú, 2026.


el cuerpo es un mapa
donde las catástrofes se marcan.
Amstrong pisoteó la luna
la envejeció para siempre.
La piel es tierra
que el viento no acomoda


Al mismo tiempo, casi
coso el botón doble hilo
trenzo la tranza
delicada
deliciosa
guardo mi cabeza en la canasta de frutillas
evito al búho que me ulula
me clavo la aguja en la huella dactilar
justo en el medio
donde termina la espiral
chillo y la miro

bella durmiente no se duerme
no sé qué será de la tentación


Las carreteras seguras me cansan
La monotonía de los postes de luz

Puro eucaliptus

Una zorra aplastada
Con su adentro afuera

Mi hígado que se retuerce pidiendo un volantazo
Si viene un camión
me tiro.

Al menos las marcas quedarán en el asfalto
y yo
seré zorra
al fin.


Dicen

Un amigo me dijo
el duelo se termina cuando logres dormir en el medio de la cama
y le hice caso

Mis amigas me dijeron
el duelo se termina cuando hagas terapia
y les hice caso

Mi prima me dijo
el duelo se termina cuando te cojas a otro
y le hice caso

La negra me dijo
el duelo se termina cuando veas que ustedes son familia
y le hice caso

Mi abuela (muerta) me dijo
el duelo se termina cuando compres sábanas nuevas
y le hice caso

Mi madre me dijo
el duelo se termina cuando empieces a comprar papel higiénico doble hoja
y le hice caso

La tía me dijo
el duelo se termina cuando tus hijas vuelvan a reír a carcajadas
y le hice caso

Mi hermano me dijo el duelo se termina
cuando te encuentres con alguien que no te necesite
y le hice caso

Verónica me dijo
el duelo se termina cuando aproveches el descuento de SiSi y te compres tangas nuevas y le hice caso

Mis hijas me dijeron
el duelo se termina cuando beses a un sapo
y les hice caso

Mi padre me dijo
el duelo se termina cuando aprendas a arreglar el calefón
y le hice caso

Mi dealer me dijo
el duelo se termina cuando cambies la clave de wifi
y le hice caso

Eli me dijo
el duelo se termina cuando entiendas que afuera no hay nadie
y le hice caso

Krishnamurti me dijo
el duelo se termina con la meditación
y le hice caso

El I Ching me dijo
el duelo se termina cuando dejes de obligarte
y le hice caso

Corch me dijo
el duelo se termina si respirás cuatro veces
y le hice caso

Yo misma me dije
el duelo se termina cuando te reencuentres contigo
y así fue.


Edulcorante

Cada vez que me invitás a visitarte
debo confesarte
lo que más me seduce
es el café.



carne y uña

me convierto en aquella célula que me dio origen
camino por los sobres del edulcorante que no vas a usar
y me meto justo debajo de tu uña del anular izquierdo

mastico tu carne, gusano
tallo tu hueso, termita
nado en tu sangre contradictoria

contracorriente

trepo tu cuello de hipopótamo
escalo tu tráquea
corto las cuerdas para que no hables más

llego a tu oído
araño
rajo tu tímpano

caigo en cuclillas sobre la mesa y vuelvo a mi asiento
apoyo los codos en el mármol frío

y te sonrió mientras planifico el golpe.


Aeropuerto

La mancha de sangre sigue en la alfombra del baño. Un búho al acecho, inmóvil, que les recuerda todos los días al levantarse lo que pasó.

Del rojo intenso pasó al marrón seco.

Ella intentó limpiarla una vez. Se arrodilló y cepilló hasta que le dolió el esqueleto, y no pudo.

Ahora se va a Nueva York. Guarda en el bolso de mano el libro de Carver que él le regaló.
No tiene dedicatoria.

Hicieron todo lo posible para no dejar rastros en el vida del otro. Como dos perfectos asesinos borraron todas las huellas y quemaron las pistas.

Él giró 45 grados a la izquierda. Ahora tiene el paisaje más despejado.

Ella nunca volverá a usar tacos.


desnuda me siento vestida
el cuero pesa
la carne se asfixia

busco el cierre de este traje que respira intemperie
el disfraz de piel cae
mi adentro es un cabo de manzana en el aire

el minúsculo palito pierde gravedad
olfatea el verde
penetra la tierra

pulsando espera




Juan de Marsilio (Uruguay)


(Montevideo, 1963). Profesor de Literatura. Desde 1990 publica poemas, cuentos y reseñas literarias. Ha sido dirigente sindical en la metalurgia y en la enseñanza. En 2022, fue ordenado diácono permanente de la Iglesia Católica. Entre sus libros destacan «En elogio del dulce de membrillo» (Montevideo, Solazul, 2029),  «Alejandrina y lunfa» (Montevideo, Solazul, 2024), «Tres cuadernos religiosos» y «Tres cuadernos civiles» (Montevideo, Solazul, 2026).

SOMEBODY TO LOVE

Se le nota a la mina con sólo mirarla de paso que es yira
y cuarentona larga y estragada
por el lado de adentro
más que por el de afuera.
Viene de la manito
con un galancete del que bien podría
ser la mamá.
Ella lo mira como si mirara
el sol que entibia a veces el otoño
o el cervatillo que recién se para
sobre las patas temblorosas o el
tigrecito que es tierno todavía
pero será feroz cuando le toque.
Él camina mirando,
con avidez de hiena en largo ayuno,
los culos femeninos y las tetas
que pasan por la calle.
Ella ni se percata de lo anterior
porque el amor es ciego en muchos casos
y a veces nos contagia la ceguera.
La pobre
ama a esa porquería
que le toma la mano como quien tomase
trapo de piso que limpió excusado
porque es lo que le han dado para amar
en su vida de mierda.
Mucho la ama el buen Dios.
Ama también al niño
que era hace pocos años
el que va de la mano con la mina,
en sus primeros pasos de cafiolo.
Ama al cronista que lo apunta aquí,
acaso para expiar viejos pecados.
Ama al que lee y siente alguna pena
(que lo mismo es decir alguna culpa).
A todos nos reciba allá en el Cielo,
donde no pasan estas tristes cosas. (inédito)


Esto cantó el guepardo a su gacela:
«Que no se puede,
no,
que no se puede
volver uno a esta altura vegetariano ni
dejarse morir de hambre para verte correr
sin que nada te corte
la su grácil carrera.
Que no se puede,
no,
pero ah,
si se pudiera.» (inédito)


LLANTO

Ah los líricos chanchos con sus ansias de alondra o gacela
Ah los tristes los místicos los flacos
que apenas le arriman hocico a la puerca pitanza del día
y no porque añoren enormes dorados y tiernos maizales maduros
ni vastos campos de boniato ni otras
delicias terrenales sino porque
extrañan ir pastando en los azules trebolares del cielo
donde nunca pacieron ni ellos ni congénere alguno
pues no nacen aún chanchos con alas.
Tal vez no sean nunca los suinos armoniosos
los gráciles porcinos de extremada hermosura
pero debe el poeta
llorar la mucha gloria de su empeño imposible
porque está en situación bien semejante. (inédito)


ROSA

Tras dos décadas largas de reptar por el fango
y encontrar sólo el morfe justo pa’ no morirse,
ya la mina ni sueña soñar en redimirse.
¿Con qué comprarse el Cielo, si nunca tuvo un mango?
Elige para el yiro muy oscuras esquinas,
que un poco disimulan sus encantos ausentes.
Deschava, si sonríe, gran éxodo de dientes.
Por pétalo que pierde, le brotan tres espinas.
Es áspera y chillona y esquelética y rea.
Ha escabiado cien mares de pena y ni una gloria.
Que fue una linda piba ni piensa el que la vea.
La ha de piantar la Flaca de estos nuestros infiernos.
El gran amor del Barba borrará su memoria.
Florecerá allá Arriba, con pétalos eternos. (de «Alejandrina y lunfa»)


Hay algunas cosas mínimas
que a los pobres los hacen reír o llorar
desde lo más profundo sin que nadie
que no haya sido pobre alguna vez
pueda entender las causas de tales reacciones.
Todavía no logro discernir
(tras años de pensarlo)
si es la existencia de esas pequeñeces
o el modo en que los pobres reaccionan ante ellas
lo que hace que no tenga ni vestigios de duda
de que Dios existe siempre
y de que algunas veces
anda de un humor dulce y melancólico. (poema I de «En elogio del dulce de membrillo»)


OTRA MASONERÍA

a Martín Palacio Gamboa, que me dio la idea

Aunque no soy
ni es muy probable que nunca sea
albañil
siempre estoy junto a otros muchos
trabajando en la construcción
de una maravillosa catedral
aunque no parezca:
alrededor y por dentro
de todas las labores que tratamos
de hacer como es debido
con el modesto orgullo
de los buenos obreros
late la catedral.

Tarde o temprano
Dios querrá concluirla
pero como el proyecto es complejísimo
y los plazos de la obra se miden
por eras geológicas
muchos descreen
de la catedral.
El Señor
para darnos aliento
nos regala a menudo
alguna cosa bella para alhajarla:
sopla grandioso el órgano de la mar
en los bosques costeros por la noche.

Cuando alguno te diga
que se sabe los planos al dedillo
escúchalo tú
con la misma prudente amabilidad
con que se oye la cháchara de un loco
y vuelve a tus asuntos ni bien puedas
(algunos los hay que de veras
han visto partes del plano
porque se las mostraron desde Arriba:
podrás reconocerlos por lo humildes).

Vayan tus ojos ahora
donde mi dedo indica
y la verás cómo se va elevando
entre humo de bombardeos
y alegorías inexactas.


NAFTALINA HEROICA

a León Felipe

Un mi amigo sufre
por lo muy difícil
que en estos puercos tiempos de use y tire
se hace
conseguir
naftalina
(teme uno que pronto
la naturaleza
se adapte al estado de cosas
y las polillas sean,
al igual que las prendas de vestir,
descartables).
Es que el mi amigo guarda en un baúl
el raído uniforme de un su abuelo
que perdiera una vez una batalla
(para ser más precisos: la del Ebro),
que reculase toda Cataluña,
que cruzara descalzo el Pirineo,
que durmiese semanas al raso en Argelès,
que fuera repatriado al Uruguay
a principios de agosto del ’39
y después lamentase amargamente
no haber podido combatir a Hitler
por poquitas semanas.
No es que el mi amigo siga peleando esas batallas:
las derrotas que fueron, son derrotas.
No es que no haya asumido
el tedioso camino de las urnas.
No es que sea nostálgico de glorias
que no hubo padecido su osamenta:
las gloriosas derrotas ajenas
se gustan mejor que las propias.
Es que el mi amigo tiene un alma aún
en la que guarda vivo aunque raído
el amor y el respeto a los sus muertos,
que si perdieron las batallas esas
no fue de noveleros y alocados
sino en pro de los prójimos futuros.




Sebastián Rivero (Uruguay)

(Colonia del Sacramento, 1978). Profesor de historia y magister en historia. Doctor en historia por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). Dicta clases en CFE y Udelar. Tiene libros y artículos en su especialidad. Miembro correspondiente de la Academia Nacional de Letras por Colonia. Morosoli de plata (2024) por su trayectoria en poesía. Publicó, entre otros, los poemarios “Respública” (Estuario, 2012),  “La Viajera” (Perroverde, 2016), “Imagen en la piedra” (La Coqueta, 2019), “Jinetes del final” (Hurí ediciones, 2021), “Herida en el paisaje” (La Coqueta, 2024) y “el buen amor” (Hurí ediciones, 2026). Su obra poética está incluida en varias antologías nacionales e internacionales.

desvalida sombra

desvalida sombra
animal oculto
en pradera desenrejada
montecito criollo
canto de zorzales
el panorama trazan
oquedades la fiera elije
(a nuestra razón su instinto
se parece)
se escurre en descampado
sonidos del arroyo olfatea
a plena luz se evade por lo
oscuro
aguarda el horizonte
(y atardece)
su fuga es veloz
pero no duda
incierta la distancia
y no la huye
un tiro
(afán ajeno
esquivo a su osamenta)
la espera
no lo sabe, no podría
(el mundo es vasto)
se comprime hasta no ser
nada
desvalida sombra
su marcha prosigue.


JorgeVarlotta/Mario Levrero
vivió en esta ciudad

al regresar de Montevideo
por la ruta uno
cruzando el puente de La Caballada
comenzaba a sentir asco
porque la humedad espesa
era asfixiante
(afirmaba que las islas eran manchas malignas
como borras de café indescifrables)

al despertar
intento emerger del agua turbia
de las noches
el sin sentido de los días
compruebo
de su diagnóstico y profecía
la verdad.

(de Imagen en la piedra, 2019)


Tarea

I

cumplo mi tarea
lleno cuartillas en el día
lleno cuartillas en la noche

(como un burócrata de la dinastía Ming
rendí los exámenes, aprendí el mandarín
y el uso del ábaco)

ave o fiera enjaulada
repito un mismo canto
un mismo ritual

cumplo puntualmente
mi tarea
amando la simetría de las cosas

(los maestros no golpearon mis manos
sin embargo, ¿una mirada de hielo
no duele, no sangra más?)

la cadencia
de una voluntad ajena
ordena los impulsos de mi mente
cada pequeño latido
del corazón

me entrego
a la gloria de los mapas catastrales

(perdí mi juventud
en el estudio de la caligrafía
y los textos confucianos)

exacto
como un Buda tallado en boj
cumplo mi tarea
(nunca atendí a las gotas en la clepsidra)

a veces me pregunto
por qué tengo que morir
(podría seguir en la eternidad
llenando cuartillas)

ejecuto un plan
del cual no tengo consciencia

cumplir mi tarea
colma todo mi deseo.

II

comprendí el arte guerrero
de Sun Tzu
en la danza de la mantis religiosa

dirijo
los ejércitos del emperador niño
contra enemigos
invisibles
más allá de la muralla

la ansiedad
llena mis noches

sueño
con asedios
y tropas avanzando

al final
todo se reduce
al baile de la mantis religiosa.

(de Herida en el paisaje, 2024)


piel ajena

que la melodía
de un violín
sea igual
al deseo del cuerpo
varias noches
quise.
eso abstracto
y apasionado
que pasa
a través
de los nervios
yéndose sin huella
en el cansancio
del cuerpo.
el amor
de unos ojos
de unos labios
aquel vértigo
que trae el jadeo
son similares
a los vaivenes
que el violín
da en sus trinos
y escalas.
pero el dolor
la marca
que se arrastra
(saber del roce
de una piel ajena
es ya no poder
olvidar)
apenas es comparable.
las heridas
-toda carne destemplada-
anuncian
el insomnio.
ramalazos
de memorias
insurgentes,
siempre felices
siempre cortantes.


dulce efebo

Helena aquella de la guerra
¿era solo un bello rostro?
¿o un devorador abrirse
ese que a hembras y machos
en un fuego abrasa?

en la mitología griega
las mujeres encantan
pero no abisman
y los guerreros
-de broncíneas corazas-
en el centro de sus corazones
les temen

pero Patroclo
-dulce efebo amado
por Aquiles-
por él, por sus miembros jóvenes
toda la furia, la masacre de troyanos héroes
la playa teñida de sangre
está justificada.

(de el buen amor, 2026)


la batalla de san romano
(Paolo Uccello)


los estragos
entre florentinos y sieneses
son un leve sueño
cuando a perspectiva los reduzco.
blancos, rojos y azules
estos caballitos de juguete
y las picas y las armaduras
flores de azúcar
decorando el paisaje.
gran maestro de la perspectiva
así sujeto bestias y hombres
mejor que los Tolentino
Cotignola, della Ciarda
y otros condottieri.
esta danza (mi tríptico)
con caballos de pezuña alzada
tendrá más dignidad
de la que ellos
-altaneros y sudorosos-
jamás podrán conocer.


el matrimonio Arnolfini
(Jan van Eyck)


vi la ternura de los esposos
tomados de la mano
y la ambigua luz
ingresando a la habitación
reflejada en las patas
de la araña.
y vi el lecho y los cortinajes
rojos
símbolos de la pasión
y los pactos contraídos.
y vi al pequeño terrier
inmóvil, casi embalsamado
con su pelaje de madera.
todo esto vi
antes que van Eyck
me lo robara
(pero en el óleo soy protagonista
-oh gloria a mí sin par espejo-
y allí a ustedes los contemplo
como se vuelven ceniza).

(inéditos)




Guillermina Sartor (Uruguay)


(Montevideo, 1995). Es escritora, performer y gestora cultural. Estudió Piscología e Interpretación y Traducción LSU-Español. Formó parte del colectivo En el camino de los perros y de la coordinación del evento «Poesías Performáticas». Estuvo a cargo de la co-curaduría del festival «Las Fauces Invisibles. 1er Encuentro Nacional de Poetas Mujeres Ultrajóvenes» (2020). Obtuvo el primer lugar en el IX Concurso de Poesía Joven Pablo Neruda (2016) y en el VIII Concurso Literario Tomas de Mattos (2023). En 2025 publicó su libro «Genética hurbana» (Pez en el hielo). Actualmente forma parte del proyecto escénico-musical Villanpsico.

BATRACIOS

detenidos a la orilla de este lago
apostamos que es posible
atravesarlo sin mojarnos

rasearlo o invocar
a la liviandad de los cuerpos
hacer pie sobre las hojas flotantes
como un acto de fe

⠀⠀ ⠀⠀ no es que no sepamos nadar
⠀⠀ ⠀⠀ alguna vez fantaseamos con cultivar
⠀⠀ ⠀⠀ la velocidad celular de los anfibios
⠀⠀ ⠀⠀ cuando duplican su piel de forma ambigua
⠀⠀ ⠀⠀ bajo el abrazo ceñido del agua

⠀⠀ ⠀⠀ pero no fue nuestra la valentía
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ transporte de todas las densidades
⠀⠀ ⠀⠀ sino que forzosamente aterrizamos
⠀⠀ ⠀⠀ cuando la primera bocanada
⠀⠀ ⠀⠀ nos concibió al desamparo del aire

⠀⠀ ⠀⠀ recordamos solamente un rezo silencioso
⠀⠀ ⠀⠀ que imaginamos decir cuando escondidos
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀bajo la sombra de los nenúfares
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀aguantamos la respiración

de manera peligrosa nos dejamos
seducir por el milagro de las branquias
y es tan solo una visión adulterada
que nos fundan ya desiertos los pulmones

por eso eludimos la profundidad
la intuición, la incertidumbre
la evidencia de que el hundimiento
es un efecto inevitable:

elegimos la tierra firme
aunque sea una alucinación


COMPÁS

aramos un camino circular
a fuerza de distancia y de bruma
mantenemos una distancia exacta
⠀⠀ ⠀⠀ diamétrica
dándole a la circunferencia
su mitad imaginaria

el surco que traza la mina se profundiza
podríamos sembrar, dar riego
esperar que yerguen los tallos de un bosque
que sombree este cansancio de persistencia

pero continuamos equidistantes
labrando la tenacidad de un pozo
⠀⠀ ⠀⠀ donde nos hundimos
y ya no alcanzamos ni a preguntarnos
cómo llegar hasta el centro
desde donde la aguja, anclada, sostiene esta danza


DESHORA (amanecidos)

amanece en calma
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ afuera no corre viento
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ parece que nada respira

amanece triste
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ la lluvia cae grave
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ se deja atraer
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ solo por la planicie del suelo

amanece en silencio
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ tu deseo es una voz que no se alza
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ dos alas empapadas
⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ ⠀⠀ que no logran hacer vibrar el aire


SIAMESES

ponemos los ojos bizcos
simulamos que no existe punto ciego
donde ocultarnos de los otros

que lo ajeno es territorio idéntico
a los movimientos rituales
con los que cortejamos lo mutuo

asignamos palabras a sonidos
que no intentan decirnos nada
para convertir la coincidencia
de nuestros cuerpos en una compañía

el riesgo de este juego
será negar nuestro rostro
confundirlo con otros pelajes
cuando nos quedemos solos

mantengamos la distancia suficiente
para permitirnos el miedo
o la voluntad de abandonarnos
sin remordimientos


ENCENDEDOR

si nos reconocemos es porque
hay algo cerca que nos ilumina:
el rostro es una sombra

confiemos en la finitud
del combustible lumínico

cuando se consuma su energía
nos sabremos tan veloces
como para recordar la luz


QUINCUNCE

anclados un pie en cada abismo
ya no alcanzo la vigilia ni la entrega
los sueños en/tornados me amanecen
en llanuras desconocidas

el sol se posa sobre este letargo y veo
antes que el desierto y su mal intención dorada
la revelación sobre los párpados de su color certero
como una intrincada várice o una garganta enferma

el fuego que se extingue por nosotros

fuera de este incendio los árboles flamean
cuernos de alce atascados en la enramada
en una condena de estanque árido
de lacerante sed y horas de espanto

el desierto se desdobla en sus repetidos nortes
cualquier dirección es carretera de huida
y de regreso al corazón flamígero

el fuego que se extingue por nosotros

si el cuerpo pétreo se dignara a alcanzar las migraciones
o a retener sus disparos de sombra a⠀⠀ corromper
esta alabanza dócil al horizonte circular de pesadilla

los oasis lloverían como arena
si lograse recordar que este ardor
no existía antes del ensueño


MÍMESIS

el paisaje se detiene con la agudeza del tiempo sin embargo
los granos de arena se desplazan por la península entera
imitando la sombra de una araucaria a la que nunca podremos mirar
sin confundir sus amplios brazos con una bienvenida




Graciela Estévez (Uruguay)


(Montevideo). Poeta y narradora. Ha publicado los libros: “Cavar-refundaciones de la duda-” (Deletreo Editorial, 2022; Mención Ópera Prima en Poesía en los Premio Nacionales a las Letras. MEC 2023), “Acuareza” (Yaugurú Ediciones, 2024, reeditado en Círculo de Poesía-Esteros), “Poesía Reunida” (Rumbo editorial, 2017), “Muro de voces” (Solazul ed. 2020), “Palabras para Idea y para Mario” (Deletreo ed. 2021), entre otros. Muchos de sus poemas han sido incluido en diversos libros colectivos, antologías y revistas internacionales. Ha obtenido el Premio Armonía Somers en narrativa (2017), segundo premio Concurso Palabras para Idea Vilariño y Mario Benedetti (2020). Integra el equipo coordinador del ciclo: Hilos de género- encuentro de voces y texturas, junto a las poetas Teresa Korondi y Valentina Dos Santos.

INSULAR

El viento apenas favorable
acuna en trapecio
la cornisa de la tarde

a la hora en que descienden los peces
no preguntes que pasa

la luz
no siempre descifra la guarida

la ventana
de espaldas a la nada
no ve
más allá de las islas

los árboles
se pliegan a mi sombra

a la hora en que descienden los peces
no preguntes qué pasa.


REVELACIONES

l

Abierta al tiempo
deambulo en círculos
amnióticos cantos me surcan

senda ósea⠀⠀ calcárea

desembocadura blanca
el techo

zanja el insomnio

suspensiva la palabra
intersticial la tristeza
decúbito dorsal
exhuma
las últimas vértebras.

ll

Llevo el mar anclado
en el fondo de todas las preguntas

tormentaciones sigilosas
en el origen primogénito
del signo.

lll

devora el tiempo
a contraluz

advenediza
despunta el alba

¿cómo contemplarte
desprovista de otros nombres?

A veces me habita un solo árbol
y el mundo en llamas

ya no sangro

traigo una llaga abierta
entre siglos de pájaros atroces
y exterminios

me embarro la boca
piedra resbaladiza la palabra


POESÍA

palabras sin andamios
pretiles lacerados
la punta de los dedos

pedrada partida
fundación del vuelo
desconcierto del asombro

clarividencia
nudo de sombras
crepitaciones del silencio

fundidos
en los herrajes del verso


partiste
la órbita de mis ojos

¿qué distancia exacta
debe recorrer un óvulo?

¿a cuántos años luz retornan
los universos, los archipiélagos, los aeropuertos,
las rapsodias que atraviesan las nubes?

astillas desorientadas las estrellas
sin tu sonrisa

largura infinita

partidura


retorno
al tiempo abierto del verano
amarillo/ azul⠀⠀ líquido

en vientre vientan
tus altos ojos de niño

sagrado tu mirar
sobre las dunas

apenas
veintiocho años después
también el horizonte

la edad transparente del viento




Tatiana Oroño (Uruguay)


(San José, 1947) Poeta. Profesora de Literatura (Enseñanza Secundaria; Instituto de Profesores Artigas; ORT). Completó cursos Maestría en Literatura Latinoamericana (FHCE). Su obra ha sido incluida en el Programa Oficial de Literatura, 1º Bachillerato (2006). Investigadora Asociada a la Academia Nacional de Letras (ANL). Ha publicado trece libros de poesía (Uruguay, Francia, EEUU y Argentina). Publicó ensayos, ejerció crítica de artes visuales y es curadora de arte.
Premios Bartolomé Hidalgo (2009) y Juan José Morosoli (2009). Finalista en la terna del Premio Bartolomé Hidalgo (2017). Primer Premio Poesía (Premios Nacionales de Literatura, MEC, 2019). Nominada Convocatoria Amanda (MEC, 2021).
Deriva, su último libro, ha sido publicado por Estuario Editora/Casa Editorial Hum (Montevideo, 2022).
Traducida al francés, inglés, italiano, portugués.




María Laura Blanco (Uruguay)


Nació en la Villa del Cerro, Montevideo, Uruguay. Es Licenciada en Trabajo Social . En 2013 fueron publicados algunos de sus poemas en Cualquiercosario, Editorial Yaugurú de Montevideo – El Imperdible de Zaragoza. Julieta Car Tonera de Toulouse editó La piedra mordida – La Pierre mordue, edición bilingüe. Poetas emergentes,editorial Cartonerita NiñaBonita, Zaragoza y Poesía de hoy y siempre, Antología, Eloísa Cartonera.Rapsodia-Ensamble de voces-Obertura-Edición Especial Aniversario, Ediciones El Mono Armado.
Cuerpo,palabra, creación-Antología poetas uruguayas y Sartorio, libro de poesía, Ed. Encuentros.
¿Cómo duermen los animales del Uruguay? Libro-disco para niños.
Miembro de la editorial civiles iletrados.
Desde agosto 2021 forma parte del equipo coordinador del ciclo mArtes poético en lo de Molina.

I-

A quién estás llamando
te pregunto a ti, viento
no sacudas la aldaba.
Los ángeles ya están dormidos
perturbas su sueño.
La mujer no quiere renunciar
al almirez de algarrobo
lo trajo de un viaje
tan lejano en el tiempo
como su nacimiento.
Todos eran pequeños
no sabían andar solos.
Debía cuidar cada paso
para no caer en el abismo.
Encajes bordados a la sombra
novias esperando un altar
y una brisa altiva de lugares
tan ignorados como inhóspitos.


II-

Lavé las cortinas de voile
de mi dormitorio, esas
que alguna vez fueron blancas.
Las tendí con olor a limpio
y una ráfaga de viento
me metió de cuerpo entero
en ellas.
Casi un túnel directo
a los Puentes de Madison.
No estoy casada
ni tengo amante.
Tampoco sé si esa escena
ocurre en la película.
Llegué hasta ahí
al lugar del crimen
al paraje del amor.
La suavidad de la tela
la forma de adherirse
a mi cuerpo distraído
para después volver
al alambre
casi como una especie
de horca
asfixiándome.


III-

Dice mi amiga Katia que abril
es época de arcoiris en las islas
yo pienso en el crecimiento lento
de las lumas, en su madera dura
capaz de sostener las casas
pese al embate del agua
los palafitos hechos de tiempo
pilotes de madera incorruptible
con el aroma del bosque valdiviano
toda humedad sombría
tronco maduro color canela
barco fiel a la orilla
morada de gente del mar
acunada por murmullos de ola
canciones de viento y agua
colores que añoro
y deseos de volver.


IV-

no hay nada más poético
que el cosmos
ver la pequeñez humana
sentir la presencia
de mundos desconocidos
es noviembre
y el cielo tiembla
ante mis ojos
las pestañas contra el lente
el rocío en los huesos
los planetas, las nebulosas
la luna, tanta estrella
y esas luces en enjambre
luciérnagas que anuncian
tu nacimiento.


VI-

Se han apagado los fanales
no hay forma de llegar a puerto
surgen como canciones las preguntas.
¿Cómo llegamos a este estado?
¿Cómo sobrevivir?
A la deriva quedamos
hasta el sueño de los abrazos
extinguido.
Hay estrellas que brillan todavía
aunque son engañosas.
Nunca supe los puntos cardinales
tampoco mantener los fuegos.
Era buena para la esperanza
construí caminos por los bosques
confundida entre los laberintos
hasta llegar al claro.
Las rutas en el agua son distintas
hay que confiar, dejarse llevar
por la corriente.
La noche trae malos pensamientos
pero no es eterna.


VII-

¿Dónde comenzará la mar?
¿Será que un mojón lo indica?
¿La nacen marinos enloquecidos
de sal y de nostalgia
que claman por piedad?
¿Y dónde termina la mar?
¿Cuándo se llega a puerto?
¿O en el naufragio más feroz
con recuerdos de otras vidas,
en el último átomo de oxígeno
flotando en la inmensidad?


VIII-

Las marismas me enseñaron
que nadie está a salvo del mar
y aunque seamos desierto
un día puede suceder el agua.
Así repito que la soledad
es simple presagio
de un sueño expectante.
Fui orgasmo en la galaxia
crecí en el vientre de madre
prendida al cordón
sin querer soltar.
Acaso sabía lo que vendría después
intermitentes ráfagas de amor-dolor
de fusión – desgarro.
Será polvo de estrella
el estertor desamparado
y último.


IX-

No visitaré Kuala Lumpur
ni dormiré en la cama de un chino
ni malayo ni siquiera en la de un hindú.
El vértigo de las grandes torres me será negado
y acaso pueda saborear comidas típicas
copiando recetas o mirando el gourmet.
No me perderé en ninguna avenida
ni caeré borracha en la cama de un hotel.
No son tiempos de viajes, me digo.
Pero al ver una foto en blanco y negro
una foto excelente de alguien que visitó Kuala Lumpur
aparece un deseo súbito casi irresistible de conocer
de devenir un caminante sin brújula, de fotografiar
a un hombre serio o a una mujer sonriente.
Cuando leo que no se puede besar en público
ni siquiera mostrar un atisbo de algo parecido al amor
me consuelo ante la triste evidencia: no pondré jamás
ni uno de mis pies en Kuala Lumpur.


X-

¿Cómo nombrar a eso que fuimos?
¿pavesa? ¿chiribita?
destino a ser ceniza
un encandilamiento súbito
una molestia en el ojo
cuando miramos al sol
tan frágil, muerte inesperada
un cadalso averiado
que impide la ejecución
sabíamos de la magia del viento
de su perversión ante lo nimio.
¿Cómo íbamos a escondernos?
¿ruinas? ¿taperas?
migajas rumbo al mar
la luna no nos dio cobijo
el bosque, sus árboles frondosos
impíos traidores, invencibles.
Fue rápido todo pero la estela
de una noche esquiva,
nos acorrala sin compasión.




Teresa Korondi (Uruguay)


Poeta, narradora, performer y comunicadora, que ha incursionado en sus primeras traducciones de poesía. Obtuvo la certificación del Seminario de Postgrado “Perspectiva Jurídica de los Medios de Comunicación” de la Universidad Católica del Uruguay / Facultad de Ciencias Sociales y Comunicación (1995). Es Diplomada en “Apreciación y Estudios Poéticos” por Fundación La Poeteca, Caracas (2022). Ha impartido talleres, charlas y lecturas en festivales e instituciones educativas de diversos países, entre las que figuran la Universidad Federal de Pelotas (Brasil) y la Universidad de Palermo (Argentina), siendo publicada en el libro Reflexión Académica en Diseño y Comunicación Nº XLIV (2020). Obtuvo el Fondo Nacional de Música en 2014 para la producción de Bo, disco de poesía-canción. Su poema audiovisual Kokoro fue seleccionado en la III Edición de Slideluck Montevideo, que se exhibió en 2018 en el Espacio de Arte Contemporáneo. En 2019 fue antóloga del libro Del Salvo al Barolo – un rioplatario poético, editado por TextosIntrusos en Argentina. Integra la 3era Muestra del Poema Ilustrado Nancy Bacelo Edición 2022, del Programa para el Fortalecimiento de las Artes (Intendencia Municipal de Montevideo). Algunas publicaciones: La enunciación (Yaugurú 2016), Impropios (TextosIntrusos Argentina, 2018), Escandinavia (Del Azahar 2018), Par (Yaugurú 2021), Corre, corre (Colección IberLetras – Argentina/España, 2021), Rodó porque rodaba, Premio Nacional de Poesía Inédita 2021 del Ministerio de Educación y Cultura (Solazul Ediciones 2023) y Otaku (TextosIntrusos, Argentina, 2023).

Desean permanecer
atados a la tierra
Salvaje
es el monte espaciado
que avanza a cada paso
La cintura cimbra
en hilos de acero gris
Música circular
esa luz de siesta
que acecha en la ruta
agitada tarde
quinientos kilómetros
de veranillo invierno
El cinto de seguridad
se tranca al arranque
Libera el pensamiento
sobre un destino posible
Fatalidad de bruma que
impide el canto de eucalipto
y comprime el pulmón
pluma
detenida en el viento
¿Quién se atreve a desafiar tanta incerteza?
Filamentos en línea
que el tiempo atraviesa
en movimiento
Todo lo que queda entonces
es pensar las horas en el viaje
Traducir del aire
el camino que en el coche
se deshace

‘On longer evenings,
Light, chill and yellow,
Bathes the serene
Foreheads of houses’

Philip Larkin



Pintar la casa
anular la mueca
grieta pasta de relieve
dejar que su aureola se transforme
dermis al músculo
labios de humedad sobre la carne
Pintar una casa
como si de humo nuevo se tratase
lavanda humo o incendio palo santo
santiguar la casa en esquinas de araña
hacer de ella un manto de cordero
calor en el invierno
potente sombra entre fuegos
Dejar que el verano evapore en sequía
paredes claras de terracota
Pintar una casa como un canto de embriones
que rompen su cáscara
Elevan la chuecura de las alas
en un vuelo impreciso de arabescos
Musitar lo mustio
cambiar la vieja pátina
que patina mal agüero
de aguaceros balde a balde
Pintar de la casa su boquita de novia
tul pasionaria
No prometerla con anillos de boda
ni con votos de papel
solo pintar sus paredes de cielo
túneles de antigua rabia
Con su cara lavada abrevar el futuro
que mermen peticiones y lamentos
rentas de lágrima
lágrima sed
virgen de hijas plantas
Condenar la burbuja de madre
hasta que seque cada ladrillo
con el viento
esmeralda
Luna en piscis hoy
pintura de agua blanca


Anuda el ensamble del fraseo
el sentido de la palabra
nudo
cuando desanuda las piernas

No entorpece los pasos
por el contrario
los gacela como andante pájaro
sutil de voz imaginaria
Antílope gozne del día
en su andar errante
pero seguro
mártir matiz de amante

Gacela gacela dice
Voz pájara
de oros desnuda

De Rodó porque rodaba (Solazul Ediciones 2023)


Mar

Procesión de peces
en la pequeña cala
Bala reina del mar

muerde sandía / muérdago de botanas
botes de blanco pétalo
Oran reyes del nado
para la bella en cebo
Veloz el cuenco
hunde la arena
Gallina clueca
pierde quiquiriqueo
¡Sacrificio!
por amor al mar / amar olor a muerte
Morena que trae peces
canta cántaro
si tanto va a la fuente
Así es que hasta los peces
huyen de la bahía
A darnos branquia
alcaparra
vientre
Ah


Tengo una tristeza madre
que llora en los restos de placenta
Candil tristeza de acanto
de mariposas mugres
vertedero
Angustia láctea cumbre esa otra
maternidad
de mi tristeza
Congoja en el amor en cambio
despertar hipotermia
magia oscura de analgesia
¡Indigestión! recuerdan las tripas del deseo
cuando no estaba enferma o estaba enferma hasta los dientes
blancos molares rabias mordientes
¿o solo fui verano de ovejas en vellones?
todo caliente álgido
incomparable en pesebres muertos
Tengo una tristeza uña
que hiende los vestidos de la duda
Es por eso que llora la placenta
huérfana la casa que desviste blanca tela
—El miedo a toda pérdida, puede ser —me digo,
A romper la cuerda que me ataje del viento
o acaso me remonte a volar disparada
Detener la inquisición la inquina lo inútil
de atarse a una tristeza
tan indulgente
ambarina




Eloisa Casanova (Chile / Uruguay)


(Santiago de Chile, 1992) Poeta, y casi antropóloga. Es parte de la banda Centeiia fútbol Club.
En 2020 editó de manera independiente el poemario «Llamar» y en 2025 junto a Laura Carrasco y Luciano Supervielle el libro álbum «La ciudad que sueña», bajo el sello Alfagura.
Es creadora del festival Tres Flechas y cocreadora del podcast Poesía para prender el Fuego.
Desde 2016 se ha formado de manera independiente mediante clases puntuales, talleres y residencias vinculadas al teatro y la literatura guiadas por creadores como Leonor Courtoise, Jorge Fierro, Roberto Suarez-Mariano Prince, Gonzalo Baz, Lourdes Silva, Mercedes Halfon, Lina Meruane, entre otrxs.
En paralelo a estas formaciones, desde el año 2024 se desempeña como tallerista de poesía para jóvenes en el INJU y junto a Eloisa Avoletta, en Espejismos, una serie de encuentros cuatrimestrales para la escritura poética.

SERIE ANIMAL

el lugar se llenó de gaviotas que volaban en círculos
: dibuja un camino de cobre
decían
y volaban hacia el centro.


I)

Se cayó el muro
no sabíamos qué hacer
escribir como acariciar bestias
mensajes con signos fugaces
cartas que en remolino lleguen a los puertos
encontrar la manera de decir que existimos.

Fauces indomables de animales quietos
desde hace años esperando el silencio
todas las cuevas del mundo
donde imaginar el refugio
aunque nada se acabe
entrar al mar
y entregarle
todo el oro
a las ballenas.

II)

Un animal gigante lame mi espalda con decisión
su roce áspero va borrando del centro de mi centro una cruz
los dedos del animal brillan
son como cristales amanecidos en medio del valle
y piden un tipo de clemencia que desconozco
lo veo imaginar océanos y palpo el deseo y el miedo,
cierro los ojos y agudizo la saliva:
afuera el ladrido de los perros de la noche.

Los relámpagos estallan
en mitad de esto que hemos insistido en llamar
zurco,
niebla,
jardín.

III)

Espadas de madera levantan un tejido de árboles en mi espalda
se mueven como piezas de un engranaje de huesos
con el tiempo, las flores del campo y del desierto.
Hay días que siento como siente un animal
soy silvestre en medio del placer y el dolor
de ver las cosas crecer.

IV)

Tengo un amor y afuera el mundo estalla
y afuera el mundo estalla
yo se que afuera de verdad el mundo estalla
y puedo empezar a nombrar los nombres de los proyectiles
los nombres
los proyectiles
la sequía
la bola que crece en algún lugar todo el tiempo
la bala herida en los estómagos de animales.
Tengo un amor
una bala irradiante al centro
que crece en mi pecho animal
con un ritmo vertiginoso que no alcance a tocarme la barbarie
La ola que crece afuera la siento rebotar en todos los sitios donde cae el mundo.
Tengo un amor y afuera las bestias avanzan hacia el centro.
Tengo una palma en mi palma que irradia sin sentido.


NAVE

Guardo adentro de mi cuerpo la pregunta
el vértigo de querer nombrar las cosas
vértice
volumen
víspera
vuelo
(afuera las vertientes y las sombras)
una sensación
un deseo
vuelve a ratos durante las siestas cortas
escucho los sonidos de la escritura en el cielo
¿come el cielo?
¿desea el cielo?
¿tiene frutos, el cielo?

La sensación tracciona y fuerza una tormenta
un desconocimiento abrupto del mundo
una lengua que olvidé hablar
desde antes del agua
o desde siempre

una curva que huele a abrigo suaviza la tensión de las palabras
cómo si no hiciera falta más que el aviso y el recuerdo
hay naves infinitas cruzando el cielo
(los papeles en la arena oscura son parte de lo que vendrá)
hay espacios vivos entre las ruinas
hay algo suspendido que vuela esquivando los cerros y confiando en el mundo
sabremos qué hacer cuando hayamos aprendido algo que no sea una lección.




Beatriz Piñeyro (Uruguay)


(Montevideo, 1983). Psicóloga, poeta, compositora.Publicó ocho poemarios, un disco de música y poesía que fue nominado a Premios Graffiti 2022 por el arte, y sus “Cartas para meditar”. Además en agosto de 2025 acaba de publicar en forma independiente su primer libro de cuentos para infancias (escrito e ilustrado por la autora).

Dictadura musical

Todos bien saben que amo
La música con mi vida
Pero me tiene podrida
La música en todos lados
En el bus, supermercado
Y hasta en la sala de espera
Hay que aguantar a cualquiera
Cantándose un reguetón
Mejor sería el silencio
Pa solaz del corazón

La música que es un arte
Sublime y que va directo
Al aparato afectivo
Sin que medie el intelecto
Hoy día es una bazofia
Sonora por todos lados
Que se pega en los oídos
Y no te deja pensar
Pero te enchufan igual
Aunque vos quieras silencio

Y aunque mucho me lamento
De esta situación actual
Alguien se llena el bolsillo
Con la «industria musical»
Más vale hubiera poesía
Pintura, danza en las calles
Teatro desde pequeños
Títeres en cualquier parte
Y todo lo que se aparte
De la producción en serie

Espero a nadie ofender
Con éstas mis opiniones
La música, las canciones
Bien saben que son mi vida
Pero no estar todo el día
Con melodías impuestas
Ritmos más que machacados
Paupérrimas armonías
Mejor volver al silencio
Que es nuestro más alto guía.


La conquista del espacio

Se trata de conquistar el espacio
No con nave espacial, con los pies propios
Se trata de lo mío y no de otro
De mi propio deseo y mi cansancio.

Parece que se van cerrando ciclos
Y que el país ya no es lo que antes era
Que todo se transforma de manera
Que me invita a volver a los inicios.

Alegre es aquel puerto que me espera
Con verde, y sol y sombra y amor puro
Curando las heridas del exilio.

Lo que vive es ficción y se reinventa
Lo que nace del centro me lo auguro
Y me ensancho el espacio en el que vivo.


Ombligo y lágrimas

¿Con qué pedazo de corazón sentís?
Si es que sentís con el corazón,
si es que amás a pedazos
¿Qué palabras te habitan en la noche?
¿Limpiás cada día tu máquina de rencor y de orgullo?
¿Te procurás amnesia reboleando los ojos?
¿Te quiebra la garganta la amargura?
¿Te guardás el amor en un pliegue de la oreja?
Pensás al despertarte en los cigarros y el exilio
Recordás sólo con la lengua de tu madre
Tus pasos intentan ahuyentar el abandono
Un tapabocas te deja en carne viva
Herida y con ombligo y lágrimas, te vas.


Velocidade da luz

Vai
Ultrapassando este poema
a fala, a escrita, vai
acima das palavras
Vai a vida de peito nu
com a única certeza dum nome
que não é proprio, não
Vai se abrindo passo na escuridão.

Vou, eu, apenas pessoa
com olhos no pasado
com a velocidade da luz
sonhando o que foi
acreditando no que poderia ter sido
Criando um futuro que já não é
que é risco, roda, ponte
que é prato, sorvete
criança, foguete.
Que deu certo,
que deu errado.
Vai além deste poema.


Vértigo

Desde el inicio un término
Micrófonos, distancias, tristeza y música.
Pobreza y chocolate
asma y alegría
Un tránsito de alcohol y túnicas
Abundancia y desencuentros
Nostalgias indecibles.
Verano y rutas
Rabias guardadas en saludos
Huevo y palta
Llantos en el umbral
Mate y fórmula 1
Pensamientos resignados
Música siempre.
Finales precipitados
Palabras en el éter
Vértigo dentro
y un abrazo para después.




Regina Ramos (Uruguay)


(San José, 1992) es poeta y profesora de Literatura egresada del Instituto de Profesores Artigas. «23 veces Out» (Yaugurú, 2017) recibió el premio Ópera Prima en los Premios a las Letras (2019), «Señuelo» (La Coqueta, 2020) obtuvo mención en los Premios a las Letras (2021) y «Gastronomía de olvido» (Pez en el hielo, 2022) el incentivo a la edición del llamado Amanda del Instituto Nacional de Letras de la DNC| INLET. Recientemente ha publicado «Tannat» (Olé Libros, 2026). Parte de su obra ha sido traducida al italiano, francés, chino e inglés.

Sobre herraduras

Tengo el magnetismo del campo estampado en la remera.
Aro cuando taconeo la hoja que va rumiando

La Femme Natura Fatale.

Son chistosas nutrias pulso y palabra
que se zambullen presurosas ante la amenaza del olvido y
arrastran tierra hacia adentro de la letra.
Sobona en los garrones se me engancha algún verso
a veces se posa cabizbajo como un tordo,
tordo verso reflexivo.
Pieza del puzzle de la noche bohemia
o águila posada en el ombú existencialista.

Soy de madera
acacia
de pasto-gramilla.
Tengo las manos ásperas con aroma a eucaliptus
pero a veces madre selva.

La mujer bicho.

Negada de elegancia
con desolación de tapera y robustez de monte.

Para mí no se hizo la esbeltez o el histrionismo,
sí un objetivo y un intento.
Hay un manto de pradera que recubre una pieza
esa que solo muestro cuando asoman los dientes
cuando burla la ciudad:
valor.


LAS MOSCAS

Fuerzas de resistencia en el acto de ser

Aunque el movimiento las disipe
ese chisme ancestral es omnipresente.
La tortura del zumbido de saber que están ahí
conjeturando
y buscando otro arribo.

La paz se hace imposible.

Tu superficie es amenazada por esa colectividad
mugrienta
solidaria para la persecución.

Vuelan de vida en vida
con una inercia brillante como tradicional.
Una acción inútil que la llevan
de la mancha al relicario
del hastío hasta tu vida.

El soñador
espíritu
retira el cuerpo de la persistencia
cuida su onirismo
intenta seguir.
Pero las imágenes se borran
y el cuerpo responde
la ira hace cosquilla en los párpados.
¿Qué no nos convierte en carne de moscas?

La acción.

El soñador las atrapa una a una
y con ellas moribundas
le ofrenda un negro corsé peludo y sonoro
a Rimbaud.


Telaraña

Escribir porque no alcanza rezar.
Tejer el pentagrama sedoso por los huecos
que están entre los dos secretos.
Ciega en un ángulo blanco la estrategia
porque la sabiduría llega cuando no sirve para nada.
En el vidrio espejado de la copa que soporta
la pirueta se proyecta
la de los dedos ansiosos por sentir.
Escribe porque no le alcanza con rezar.
En el tejido inútil
atrapa los juguetes con los que aprenderá a morir.


Una palabra tuya bastará para sanarme

Señora, no soy digna de que entres en mi casa
pero una palabra tuya bastaría para sanarme
esta condición que domestica mis sentidos
pudiendo evocar mi origen libertino infantil.
Señor, seré digna en el momento en que toda esa energía pronunciada
se amplifique en este templo profanado por el deseo.
Señora, nos conocimos cuerpeando la vida.
Yo caigo ante la piel
pero perezco ante el verbo
que me promete y me debilita
que crea mundos, sentidos e inocencias.
Que basta un Sí o un No
para que algo sea.


Nota de tópicos

Me escribieron en la mano lo que necesitaba.
Tres líneas de un triángulo abierto.
Abiertas las caderas pronunciando el gusto de otro.
Tenemos al otro rígido en un nombre
que aprendimos a llevarlo a la boca
o evoca esa noche
con el nombre impronunciable
o cuando se juega al serio con un vaso huellado.
Me escribí en la mano la receta o lo necesario
de esa noche como de casi todas las noches
en que quedo sola con mi nombre
y no prendí la luz.
Cociné con lo que tuve
a mano
algo para consolarme.


Migas

Tomar recuerdos.
En la certeza se concentra un sabor
no la apetencia.
Todo desecho es intento
galaxia o añicos.
Limpiamos para volver a ser
y así lo único constante
es el hambre.


¿Poeta o poetisa?

Soy sola es un verso tannat hondo.
Señores, todos:
un verso es una sentencia.
Usado en un poema
un hueso
una vena
un órgano
que no se sabe bien cómo
ni para qué
pero funciona.
Un verso es una forma de estar viva.



Melba Guariglia Zas (Uruguay)


(Montevideo, Uruguay). Escritora, editora, periodista, correctora, trabajadora social. Ha publicado doce libros de poemas, dos de ellos en México donde estuvo exiliada entre 1978 y 1986. Sus libros «Oficio de ciegos», y «La tibieza del río», fueron premiados en el Concurso de los Premios Nacionales de Literatura del Ministerio de Cultura uruguayo. El tiempo intacto es su libro más reciente. Entre sus numerosas publicaciones tiene un libro de relatos, La furia del alfabeto, una novela, «La memoria de los nombres», y un libro de testimonios «¿Pasado en limpio? Escenas supervivientes de un exilio». Integra diversas antologías. Poemas suyos han sido musicalizados, editados en CD y traducidos al francés. Fundadora de la Casa de los Escritores del Uruguay y su presidenta por el período 2006-2008. En 2013 recibió Premio Morosoli a la labor editorial de Ático Ediciones, organización que fundara y dirigiera desde 2006 a 2018 con más de 50 títulos de poesía publicados.

IDENTIDAD

no soy igual a mí misma
invito a responder a los dioses
si existe alguien que nos plagia emisario de un lugar distante
copia de su origen

alguien me parió dos veces
y me dejó extranjera
nos hemos borrado en el vértigo de otros
nos absolvemos mortales

soy una mujer
demorando la suerte de ser ella

el lado oscuro del paraíso


ONDULACIONES

reaparezco en la espuma
las gaviotas han partido el cielo
el faro interrumpe la caída del sol

surjo como barca en diálogo de peces
éramos diáfanos -pienso- y libres
al menos sabíamos crecer

latidos de arena sumergen pasos
el recuerdo pende un hilo
a la altura de la luz

éramos dulces heridas por nacer
-digo-
el suspenso ideal de la certeza

resisto significados
un instante desaparecido
sitio que falta en el pulmón del tiempo

resisto fatigas
batallar de cangrejos
el tamaño de las piedras
embate obstinado del mar

sobrevivo
en el solidario amparo
de un abrazo


EL TIEMPO INTACTO

hojas caídas
al borde de andenes
calendarios
hundidos en hojarasca
ya no tiembla el bosque
suceden ráfagas/ promesas
salvando noches que no miran
ni el tronco abandonado del invierno

cada vez una campana dobla retiradas
fragmentos de naturaleza
la cosecha presume las estaciones

en mis paisajes interiores
intactos los tiempos
el tiempo intacto


NOMBRE

un vocablo imperfecto
una medalla mordida
un cuerpo roto
una llamada melba
iniciando día a día
la rotación de su nombre
apalabrado
como un destino escrito
extraño/ extranjero




Rafael Courtoisie (Uruguay)


Es un poeta, narrador y ensayista nacido en Montevideo, Uruguay, en 1958. Miembro de número de la Academia Nacional de Letras. En poesía ha recibido, entre otros, el Premio Fundación Loewe de Poesía (España), el Premio Plural (México), el Premio de Poesía del Ministerio de Cultura del Uruguay, el Premio Nacional de Narrativa, el Premio de la Crítica de Narrativa, el Premio Internacional Jaime Sabines (México), el Premio Blas de Otero (España), el Premio Internacional de Poesía José Lezama Lima (Cuba) por su libro Tiranos temblad y el Premio Casa de América (España) por su obra Parranda (Visor, 2014). En novela ha publicado Vida de perro (1997), Tajos (1999), Caras Extrañas (2001) y Santo Remedio (2006).

XX

El dolor se difumina, es una niebla indeterminada en el cuerpo social, la enfermedad no mutila ni extirpa, entumece.

Se produce una especie de suspenso, la sensación de una atrofia en los órganos de la emoción.

Nadie se enamora en medio del estremecimiento de la enfermedad, nadie puede en verdad elaborar el duelo de lo que no ha sido amputado. Lo que se pierde continúa flotando alrededor, fantasmático. No está dentro ni fuera, permanece al alcance pero no puede tocarse ni poseerse. No desaparece, se eclipsa.

El impulso libidinal mengua o se amortigua. Los disfraces de la enfermedad cambian la apariencia de lo tanático: los columpios, los juegos de niños inmóviles de la plaza, la lencería erótica de una vidriera, invierten la carga simbólica de la prueba, comienzan a expresar un torcimiento en la dirección del sentido.

En la noche, decenas de miles abrazan la almohada como si fuera un cuerpo, la entibian con el aliento.

Todo lo que es piel tiende a cubrirse.
Las manos al tocar se desdicen.


XVII

Cuando vayas a reparar un muro
La solidez es una forma extrema
de la debilidad: mira tu cuerpo.
Está hecho de casi nada, de agua
y polvo. Lo más duro de ser
es estar.
¿Y para qué?
Al saturar la pared
la grieta se abrirá
dentro de ti.

Somos tan pobres
que no tenemos
más que palabras.


XXIII
Para preparar el desayuno


La casa está más sola cuando llego que cuando me voy.
En mi ausencia las almohadas se desnudan,
se tocan,
se lamen los labios húmedos del sueño.
Una taza vacía pide que la colme.
Siento pudor: la complazco, pongo leche, sí, pero añado
unas gotas de café: a la mañana le hacen falta
lágrimas de la noche para despertar.


XII
Propedéutica y arte culinario


La distancia entre el amor y el deseo
es infinita.
El amor espera una eternidad, el deseo no espera.
El amor es paciente. El deseo, ansioso.
El amor es transparente; el deseo, opaco.
El amor va en la luz, el deseo en la noche.
En la cocina sin luz, la inmensa boca abierta
de ollas y sartenes se abre para tragar
la eternidad entera. No el almidón de las papas
ni la albúmina nívea del huevo frito a gritos.
No la pradera verde y arrugada de la hoja
de lechuga: apenas su poema, su pétalo
vuelto caricia en el tubo digestivo:
para freír unos aros de cebolla
hace falta amor.
Entonces se vuelven oro. Si se pasan,
carbón. Un solo instante
hace de la bondad tiniebla
de la ternura, horror.




Lucía Delbene Azanza (Uruguay)


(Montevideo, 1974). Escritora, docente, investigadora literaria y editora de La Coqueta de Poesía. Mg. en Literatura Latinoamericana por UDELAR. En poesía ha publicado «Garza en garza» (2009); «Taurolabia» (Premio de poesía de Lo que vendrá, 2012); «La tela maga» (Bs. As., 2018); «Poemas romanos» (2019), «Interregno» (mención en el nacional de poesía del MEC, 2023), «Del otro mundo» – Plaqueta (Patagonia, 2026), «Gesta Hembra» (2026). Curadora en co-edición de «El manto de las memorias – poetas y artistas visuales del Río de la Plata» (2024). Sus poemas, artículos y ensayos han sido publicados en revistas digitales nacionales y extranjeras. Integra diferentes antologías y reuniones de poesía como la muestra de poesía uruguaya contemporánea «De divina proporción» (2017); «Cuerpo, palabra y creación» (2018); «Cita a ciegas 8×8» (2024); «Todo es muy simple…y sin embargo. Poetas uruguayas actuales» (México, UNAM, 2024); «Voces de Uruguay» en Zancada Revista Digital Argentina. Participa en la compilación de poesía uruguaya traducida al francés «Huit poétesses uruguayennes d’aujourd d’hui» (Ocho poetas uruguayas de hoy), selección de Alejandra Dopico, traducción de M. Ferraro y M. Lacaze. Ed. Maison de la poésie Rhone-Alpes (Francia, 2025).

Cielo de tres bolsas:
Brenda, Lara, Morena


Este poema ocurrió por la tortura, filmación, asesinato, descuartizamiento y
puesta en bolsas de basura de tres adolescentes argentinas
por un ajuste de cuentas del narcotráfico
en la primavera del 2025.

«Así como es arriba igual es lo de abajo
y lo que está debajo como arriba
para que se cumplan los milagros de una cosa»
Hermes Egipcio

BRENDA
El nailon es negro, se estira
transparenta una carne viscosa
en el cielo apretada, el brillo
opaco, en simultáneo, la mano
de uñas postizas, pintadas
en garra de sólo tres dedos.
Mientras, en la altura hundida
con este abajo en línea con arriba
el tráfico, codifica al gobierno
más allá todavía, el imperio
coronado del polvo insomne
de la planta americana nieva
por los rascacielos invertidos
baja hacia el cielo enterrado.
Es una prenda arrojada
pedazos de Brenda en bolsas
de cocaína de valores y negocios
la bolsa necropolítica
el viejo de la bolsa
no hay palabra que la diga
mu-ti-la-da-ro-ta-des-mem-bra-
la que grita “me desechan”.

MORENA
¿Quince primaveras te harán feliz?
en fiesta Morena y mallaoros
camisas de marca desprendidas
champagne y rayas de merca
líneas de poesía el miedo
un réquiem de rabia por vos
cantaré, soy la puerca
de la venganza venida
acecho con el ojo de la puerta
cómo cuentan la ganancia
de la cuerpa vendida
yates de lujo mar afuera
selvas sustraídas del radar
ardor en el nido del vampiro
la fortuna se cuece en las ollas
un brazo, cabellos, mano rota
en el caldo flotan y todos nosotros
insuflamos la llama “querido
la cena está servida”
Morena fui, pero hermosa
bésame con dientes de tu boca
dice en los labios la manzana.

LARA
Alguien pagó un millón de dólares
dice la mujer que limpió los trapos
en qué círculo del infierno estarás
Celeste Magalí, el plástico
te oscurece los dedos cuando
intentás lavar frenéticamente
la rosa negra tu confesión
ocultamiento, la contraseña
el alias aceptando a los usuarios
espectáculo para masticar
en pantallas servidas, el ojo
caníbal, la imagen, muñeca
viva, en red y sin audio porque
no quiero escuchar la estridencia
en la mente de narco mediano
cavan, tac tac, las palas
en un patio cualquiera el horror
no es novela, hubo la fiesta
masacre y todos bebimos
el vino coagulado de amor
crepúsculo de celular
para devorarte mejor.

II

“Así como es abajo igual es lo de arriba
y lo que está arriba como abajo
para que se cumplan los milagros de una cosa”
Hermes Egipcio

LARA
para devorarte mejor.
crepúsculo de celular
el vino coagulado de amor
masacre y todos bebimos
no es novela, hubo la fiesta
en un patio cualquiera el horror
cavan, tac tac, las palas
en la mente de narco mediano
no quiero escuchar la estridencia
viva, en red y sin audio porque
caníbal, la imagen, muñeca
en pantallas servidas, el ojo
espectáculo para masticar
el alias aceptando a los usuarios
ocultamiento, la contraseña
la rosa negra tu confesión
intentás lavar frenéticamente
te oscurece los dedos cuando
Celeste Magalí, el plástico
en qué círculo del infierno estarás
dice la mujer que limpió los trapos
Alguien pagó un millón de dólares

MORENA
dice en los labios la manzana.
bésame con dientes de tu boca
Morena fui, pero hermosa
la cena está servida”
insuflamos la llama “querido
en el caldo flotan y todos nosotros
un brazo, cabellos, mano rota
la fortuna se cuece en las ollas
ardor en el nido del vampiro
selvas sustraídas del radar
yates de lujo mar afuera
de la cuerpa inmunda
como cuentan la ganancia
acecho con el ojo de la puerta
de la venganza venida
cantaré, soy la puerca
un réquiem de rabia por vos
líneas de poesía el miedo
champagne, rayas de merca
camisas de marca desprendidas
en fiesta Morena y mallaoros
¿Quince primaveras te harán feliz?

BRENDA
una que grita “me desechan”.
mu-ti-la-da-ro-ta-des-mem-bra-
no hay palabra que la diga
el viejo de la bolsa
la bolsa necropolítica
de cocaína de valores y negocios
pedazos de Brenda en bolsas
Es una prenda arrojada
baja hacia el cielo enterrado.
por los rascacielos invertidos
de la planta americana nieva
coronado del polvo insomne
más allá todavía, el imperio
el tráfico, codifica al gobierno
con este abajo en línea con arriba
Mientras, en la altura hundida
en garra de sólo tres dedos.
de uñas postizas, pintadas
opaco, en simultáneo, la mano
en el cielo apretada, el brillo
transparenta una carne viscosa
El nailon es negro, se estira

“Subió la bolsa en Buenos Aires”
verifica la noticia.
Poema édito en seis momentos Gesta Hembra (Yaugurú, 2026)
@Luxdelbien






Jorge Palma (Uruguay)


(Uruguay, 1961). Poeta, narrador, periodista y divulgador. Ha publicado seis libros de poesía, entre ellos: «La voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas», 2018. En Narrativa ha publicado: «Paraísos artificiales», 1990 (cuentos). Su poesía ha sido publicada en varias revistas latinoamericanas y de otros países del mundo y ha sido traducida al inglés, francés, italiano, árabe, rumano, macedonio, húngaro, griego y alemán. Ha participado en diversos festivales internacionales de poesía. Premio Pilar Fernádez Labrador (Accésit, 2022. Salamanca, España). III Premio Rey David de poesía Bíblica Iberoamericana, 2023. Salamanca. España por el libro: «En el nombre del Padre».

EL DOMADOR DE HUESOS
(evocación del contorsionista)

“Con todos estos huesos tengo que vivir”
dijo para sí el domador de huesos.
Para vivir entero, de la cabeza
a los pies, tengo que domar estos huesos,
colocarlos a como de lugar,
porque mañana, o acaso esta noche,
tenga que volver a la intemperie
mojarme como otra vez
y colocar con cuidado
cada hueso en la cajita.

“Con todos estos huesos tengo que comer”,
dijo para sí el domador de huesos

¿Habrá alguna vez una noche dada?
¿Cuándo tendré calor, medio plato
en la mesa, un tercio de cuchara?

Y agua que no caiga del cielo.
Y sed que no la repare
el agua de la lluvia.

No quiero para mí
agua de lluvia,
viento de temporal
calor de fogata.

El fémur derecho
afectado por la humedad.
De tibia y peroné, ni hablar;
falanges entumecidas
omóplatos que ya no están
en su lugar
mientras se detiene de a ratos
la lluvia
y los huesos vuelven a girar:
el brazo que se pliega,
la pierna izquierda…

Un acordeón de hombre,
un fuelle humano
entrando a la cajita;
un cubo loco y transparente,
un dado eterno
girando al azar por dos monedas.


“hay por hacer un poema sobre un pájaro
que no tiene más que un ala”
Guillaume Apollinaire


BLUES DEL PAJARO SIN ALAS

Hay por hacer un poema sobre un pájaro
que no tiene más que un ala, decía
Guillaume, el acrobático Apollinaire,
nuestro hermano mayor, herido en la cabeza
por la triste gracia de un obús.

Hay que hacer un poema monotemático
sobre un pájaro; decir por ejemplo:
“Hoy ha entrado a mi cuarto
por el costado izquierdo de la sin razón
un pájaro herido”

Hay que hacer un poema que no tenga
más que un ala.
Sigue siendo pájaro,
como la mesa de tres patas
sigue siendo mesa,
y el perro mutilado,
sigue siendo perro.

Para hacer un poema sobre un pájaro
que no tenga más que un ala
hay que empezar por creer
que es posible que un pájaro vuele
solo con un ala, es decir:
hay que inclinar la frente
hacia el lado derecho de la vida
donde canta el ruiseñor
y la luna duerme durante el día
en un garaje abandonado
de un suburbio.

Hay que seguir creyendo
que los truenos son pesados muebles
que alguien mueve en el cielo.
Que la lluvia es agua
que salpican las cabelleras
de los ángeles.
Que basta con soplar el pecho
de una mujer, para que nazca
la primavera.

Un insensato habría dicho:
“Cuidado con las ensoñaciones diurnas”
“De hacerle caso, iríamos todos
a la guerra”, agregó un hombre
con monóculo, que pasaba por
esa calle en su coche descapotable.

Hagamos entonces un poema
sobre un pájaro
que no tenga más que un ala.
Y de un hombre
con una sola pierna
que escala catedrales.
Y de una mujer con un seno
que da de comer
a una multitud.

Hagamos olas pequeñas que solas
entren todas en un bolsillo,
y guarden los truenos
en botellas de vino de aguja
y coloquen relámpagos
en frascos de mermelada,
para que los niños del barrio
los pongan al atardecer
encima de los muros.

Un insensato volvió a decir:
“Cuidado con las ensoñaciones diurnas”

“Naturalmente”, dijimos al unísono
al mirarnos con Apollinaire.


UNA CASA LLENA DE HUMO

El mundo es una casa llena de humo.
¿Dónde está tu cielo?
¿Dónde está tu tierra?

En la casa de los locos
todos bailan
todos cantan

¿Cómo podré verte?
¿Cómo podré oírte?

El mundo es una casa llena de humo
una jungla
una jaula dorada prendida fuego.

Nadie se atreve.
Todo es peligroso.
Te matarán.
Te matarán siempre.

Todo es ruido, barullo, confusión
y sólo
tan sólo
se habla en titulares.
¿Cómo podré verte?
¿Cómo podré oírte?

En la casa de los locos
todos bailan
todos cantan

¿Dónde está tu cielo?
¿Dónde está tu tierra?

¿Oriente u Occidente?
alguien pregunta.

Yo solo me quedo
de este lado del cielo,
cociendo el barro
regando el día.

En la casa de los locos
todos bailan
todos cantan.


PLEGARIA

No hay altar que pueda
con todo el dolor de la tierra.
Cómo harás, Padre amado, para
glorificar tantos siglos de odio
y devastación. Por dónde
empezarás a tirar de esa cuerda
mohosa y sucia
húmeda y maloliente.
No puedo ver con claridad
esa hermosura a la que aspiro
y me rindo ante el misterio.
Me inclino y bebo.
Tiemblo como tantos.
Y vuelvo cada noche a preguntarte,
Padre amado, cómo harás,
por dónde empezarás a sacar
del interminable silencio
siglos enteros de humanidad
asidos uno a uno a esa
inmensa cuerda que llevas
atada a tu cintura.
Mientras tanto
guardo en un relicario,
las cenizas todavía humeantes
de los últimos muertos de la tierra.


MALABARES

En las esquinas del frio
el hambre hace malabares,
tira mancuernas al aire
traga antorchas
disimula el ruido de sus huesos
haciendo malabares.

En las cocinas más pobres
las mujeres hacen malabares
con el arroz las papas los boniatos
con siete monedas
y una carcasa de pollo
con un huevo una manzana
con tres panes diminutos
esperando solos en una mesa vacía.

Los obreros de las fábricas
hacen malabares.
Los vendedores de paraguas
hacen malabares.
Los contadores de historias
hacen malabares
con las palabras
con las pausas los silencios
con las monedas contadas
en las esquinas
al final de la jornada.

En los hospitales de Dios
los pobres hacen malabares.
Las camillas
hacen malabares.
El algodón y las gasas
hacen malabares.
La sangre
las proteínas
el ácido nucleico
hace malabares
en un cuerpo que hace malabares
para sobrevivir.

Malabares
a la hora de comer.
Malabares
a la hora de buscar,
como un obseso, una camilla,
un balón de oxigeno
un tubo de ensayo.
Malabares
en las esquinas de la ciudad.
Malabares
con panes y cucharas.
Malabares
con los huesos que tiemblan,
crujen, sacan canas verdes
cumpliendo las leyes del mercado,
en las esquinas del frío
donde el hambre pone huevos,
seguros, intactos, como el primer día.


ALGUNOS DATOS SOBRE LA ETERNIDAD

Ahora que el relámpago
cruza el cielo
y lleva en la frente
un estandarte,
hago un alto, un silencio,
por todos los que hoy
nos dejaron.

Los relámpagos no conversan
con el cielo. No tienen trato angelado.
Les tiembla la voz, y el cuerpo
se estira hasta volverse un sollozo,
en medio de la oscuridad.

Siempre anuncian despedidas.


DIME, MADRE, CON QUÉ SOÑABAS CUANDO TODAVÍA NO TENÍAS UNA FAMILIA.

¿Dime, madre, con qué soñabas
cuando los cielos de verano
danzaban en tu pecho?

¿Dime dónde tengo que buscar?
Porque no son suficientes
las fotos de las cajas.
Quiero el aire, el sonido,
saber cómo se movían tus manos,
subiendo a tu cabello negro
de las mujeres del Sur.

¿Dónde tengo que buscar?
Los sueños no responden
y tú ahora estás muy lejos.

¿Dime, madre, dónde busco?
¿En qué collar del cielo te escondes?
¿En qué racimo celeste te has dormido?

Porque desde aquí abajo
todas las estrellas son iguales




Melisa Machado (Uruguay)


(Durazno, Uruguay, 1966). Poeta, periodista cultural, docente y terapeuta. Entre sus poemarios destacan «Ritual de las Primicias» (1994), «El lodo de la estirpe» (2004), «Rituales» (2011), «El canto rojo» (2013) y «El canto blanco» (2022). Ha sido galardonada con el Premio Nacional del MEC (2019), la Beca FEFCA Justino Zavala Muniz (2012) a su trayectoria y el Fondo Editorial Amanda Berenguer (2021). Ha participado en múltiples festivales internacionales de poesía en América y Europa.

XLIV.

Caminaba levísimo entre la gente,
detenido en lo acuoso de las córneas.
“Poseer es estar sentado encima”, decía.
“Niña o enana, sentada sobre ti misma,
da lo mismo”.
Era cruel el niño gato, madre.
Su mera presencia me hacía sentir y pensar.
Era demasiado, madre.
Él era él,
⠀⠀⠀⠀⠀⠀¿antes que él mismo?
¿Era,
antes de su nacimiento?
¿Antes de su propia muerte?
¿Acaso no estaba siempre en su propia espalda
y en vísperas de llegar hasta sí?
Tragaba hondo, el niño gato,
babosa que lamía
y pedía
leche para su bajío,
alimento para su sed.


XLV.

¿Qué es un hombre, madre?
Rechoncho o longilíneo.
Oscuro o pálido.
Las cejas erizadas o lisas.
Esas miradas de niño.
Las nargas turgentes o escuálidas.
Esas plumas que caen del techo cuando embisten
y una hunde los dedos en las profundidades del orto,
del ocaso.


XLVIII.

El niño gato tiene la mirada triste, madre.
Si lo ves bien no hay mucha luz en sus ojos.
El morro siempre húmedo y da cabezazos.
Busca como quien no busca,
empujando el hocico contra el filo.
Tiene olor a hombre
a bicho
a animalillo.
Siendo jirafa o hipopótamo es ardiente y languidece.
“Dos arepas para usted”, dice.
Entonces olfatea carne y osamenta.
Anda desnudo por la casa.
Se estira al sol como lagarto
y los vecinos comentan.
“Este es mi cuerpo”, dice.
Y me lo ofrece.


XLIX.

¿A quién remite ese “mi”?
Y si ese “mi” denota propiedad,
¿de qué naturaleza es?
Adoro su cuerpo, madre.
Tanto como a los ojos de los animales:
esa pregunta silenciosa,
esa respuesta muerta.
Me atraganto en ese abismo, madre.
En sus ojos de cerdo, de caballo, de gato adormilado.
No puedo acercarme al meollo,
al blanco brillante de su hueso.
Su padre y su madre son secretos.
Y si pregunto por ellos se me llena la boca de tierra.
Te digo que me atraganto, madre,
con su plumereo de espuma
con su ajorca de sangre
con sus blonduras y su desove.
Con ese tapir de terciopelo.


L.

El polvo también tiene sus razones.
Y su hospitalidad.
No diré nada sobre lo que queda por decir.
Que mi lámpara de aceite pueda arder más de una noche.
Porque entra más luz por una herida abierta que por cien ventanas.
Y las cosas que imagino no existen hasta que las enciendo.


LI.

¿Soportaré estar viva
recortada
con los ojos en los libros
sin su magnífica presencia?
Subimos juntos los escalones hacia la cama, madre.
Somos trama,
texto:
eso que llaman tantra.
“Ágarrame las nargas y olvida”, dice,
como si hubiese domado el tiempo.
¿Por qué me habrá elegido, madre?
“Será lo que está buscando, niña”.
Eso querría oírte decir, madre,
acullá en lo alto
gozando de tu ocio en la urna de cenizas.
Para que nunca, nada, se pudra jamás, madre.
Y el niño gato me coma las nargas eternamente.
Y se arrastre
-hambriento-
por siempre y para siempre
en mi regazo.
Y que yo me olvide de todo, madre,
envuelta en su calor
mientras camino
hacia la descoyuntada
y
⠀triple
⠀⠀⠀⠀geometría.




Vera Vidales (Uruguay)


(1977, ciudad de Melo, Cerro Largo, Uruguay). Es Técnica en Gestión Cultural por UCLAEH. Actualmente se desempeña como encargada de gestión del Centro Cultural Museo Azotea de Haedo. Como poeta ha participado de varias antologías en Argentina, como «Antología Las Puntas del Clavo» (2011, Editorial Dunken) y «Antología de Poesía Latinoamericana» (2006, Editorial Nuevo Ser). Publicó su primer poemario «Siempre Ámbar» (2025, Versos Compartidos) como parte de la Colección Poreté de la Asociación de Mujeres Artistas de Maldonado. A fines de 2025, publicó su poemario «Diario de la Mariposa» (Hurí, arte y edición). Ha participado de varios ciclos y lecturas en Maldonado, Montevideo y Buenos Aires.

Ausencia

Mis manos inquietas desnudan tu ausencia,
ávidas de materia dibujan en el aire nocturno tu
fantasma,
torpemente deshilachan,
los minutos vacíos de vos.


Entre mis sombras

Soy un profundo y fértil vacío
que espera silencioso
expectante
tu entrada de improviso
entre mis sombras.


El tiempo en el espejo

Mi madre se miraba al espejo
como si en él hubiera un misterio insondable.
Mi madre en el espejo,
se descubría las arrugas como un mapa
de la vida que iba pasando.
Mi madre, en el espejo,
desenredaba el tiempo

Ahora
el tiempo en el espejo
se ha convertido en madre.

¿Qué será de la niña?


Padre

Padre ahora siempre ido y ausente
padre obvio
bajo construcciones sin forma busco
tu trazo para más azules.
Donde crece mi necesidad
—allí—
una calle angosta
acelera la letra
hacia un poema enchastrado de metáforas.

Padre, antes, cuando era casi
padre intento
la tinta ha descargado
en el pozo vacío.
Callaste
—quedó—

ese párrafo nunca escrito
en el renglón de tu tiempo.
Cuando cae la tierra
solo queda el silencio
padre hombre
padre obvio
padre, para siempre recuerdo.


La niña

La niña jugaba con muñecas sin ojos y sin ropa.
La niña cantaba arrullos nunca escritos,
aburrida las soltaba en una caja
de objetos guardados para siempre.
Volvía a tomarlas
las movía y escuchaba el ruido de sus ojos
hundidos
que miraban por dentro
en el vacío de los sueños.


Mariposa

Larva que inhala
contiene mariposa
—exhala y vuela—.

Mariposa que
aletea y confía

Larva que se asfixia en un capullo de seda.

Mariposa no existe.


Un soneto

Pavor de miel, escarcha acribillada,
adverbio hoy del verbo te amaría
caricia en el temblor de la agonía.
Sueño asesino de tu voz alada,
Si tu voz muda o loca se quedara
paráfrasis de amor te explicaría
que la noche sin vos resulta fría
y la vida sin vos me sabe a nada.
Vacío es este hastío del que salvan,
tus ojos, huracán de la tristeza.
Abrazo mi dolor embelesada,
conjuro caprichosa tu certeza
cabalgo alucinada tu letargo
culpable soy, de todo, vivo presa.




Martín Palacio Gamboa (Uruguay)


(Uruguay, 1977). Músico, traductor, periodista cultural, poeta y docente. Sus discos se encuentran disponibles para su escucha y descarga gratuita en el sitio Bandcamp. Organizó selecciones críticas de poesía contemporánea brasilera así como uruguaya para la colección Uniendomundos del sello cordobés Detodoslosmares. Ha incursionado en el ensayo y la narrativa. Su obra poética se distingue por un constante experimentalismo, en diálogo con las vanguardias de la segunda mitad del siglo XX, los clásicos españoles y el canto popular. Algunos de sus títulos son «Lecciones de antropofagia», «Psikodalia», «Los infraterrestres» y «Frikinosis»

María,
reyna dil ochen sírkulo
1 di mi espalda in lyaga viva,
mikrotonada indie, serado track dil Blackstar di
⠀⠀⠀⠀David Bowie, ten piadád.
María,
sacrosánta espía rusa deste Vladivostok ke tengo por intrania,
mortisia i psikodalia dí mis pásos por la rambla Libertador
⠀⠀⠀⠀kuando lyevo in mi aldikera la metasustansia preta
⠀⠀⠀⠀di la ke stán fetos los ándjelos,
ten piadád.
María,
aurora bonal zizekianísima,
glamurama Vogue di espirtos desenkontrados
1 almena ande brota, karnívora, la róza di los áyres más
⠀⠀⠀⠀eléktrika,
ten piadád.
agora entiendo ke mi korasón teknopagano ez algo más ke un sementario di otomóbiles/ agora entiendo ke el cesio arrelumbra il trastorno ke fazo traz il felejo di pero a lovo/ agora entiendo ke lo Ayierto encenya por kaptura, koneksyón i enpuxe/ agora entiendo ke presajias una i otra vez las garras dil relámpago


-de Psikodalia, 2017

Ni bien dimos la espalda,
el canto de las sirenas se hizo más agudo.
Fue el regreso del insomnio, su pandemia de nieve
⠀⠀⠀⠀en la mejilla de quien no había visto más que
⠀⠀⠀⠀quince círculos de piedra blanca sobre piedra
⠀⠀⠀⠀negra.
Primero fueron los sauces.
Después las galerías,
la intemperie de sus duendes más inciertos.
Algo salpica los ladrillos del murallón de enfrente. En ese
⠀⠀⠀⠀momento nadie va a encender las lámparas, nadie
⠀⠀⠀⠀va a poner el dial a un volumen razonable,
⠀⠀⠀⠀ninguna cámara registrará el descenso de los claveles
⠀⠀⠀⠀para cuando pasen los camiones.
En los bolsillos no hay nada.
Las piernas entumecidas esquivan adoquines, la tos reseca
⠀⠀⠀⠀irrumpe entre las calles y los kioscos como pidiendo
⠀⠀⠀⠀perdón por el aire que le sobra.


-de Los infraterrestres, 2021

Esta luz mortecina
que asola las claraboyas
de las casas por Barrio Sur y
Palermo desdobla esa otredad de
bucle irrompible, de círculo
negado
a todo acontecer. Sólo el jadeo
de quien siente el tanque vaciándose
cuando el afuera no es más que cesio o
rubidio. No falta quien nos niegue lo de las naves
en llamas más allá de Orión,
el brillo de los rayos-C en la oscuridad cerca de
⠀⠀⠀⠀las puertas de Tannháuser. Pero acá no hay
⠀⠀⠀⠀círculo, aunque sí
las mismas guerras, los mismos hombres,
las mismas sectas que el viejo León Felipe hurgó
⠀⠀⠀⠀entre la falta y el exceso.
Ven, tenemos bajo el pie todos los charcos,
todo el desastre, es decir, todos
los astros al margen de los cálculos.
Violencia no es
mentir. Violencia
es no aceptar nuestra violencia,
nuestro trago de kerosén y cardo.
Este paisaje, esta
luz, nos pertenece.