Glen Calleja (Malta)

La traductora hondureña Frances Simán nos ofrece un acercamiento a la obra del poeta y editor maltés Glen Calleja: poemas envueltos en el tranquilizante aroma de la resignación, en la inquieta calma de quien ha conocido la felicidad y la ha perdido, y en la tibieza de quien se sabe observador y testigo del movimiento de la vida.


por Frances Simán


I

Marlene. Eres tú. Marchita.
Entre las sábanas, contigo, ya sabes,
un arpa de doce costillas no hace un instrumento 
de amor. Y no puedes resistir
la salmodia de tu marido, que te toma de la mano y dice:
  tú, que cada día enhebras tu diario,
  escribe cómo hoy te enjuagaste el cabello,
  cómo te arrodillaste e inclinaste la cabeza
  sobre la bañera, la nuca
  rendida. Escribe sobre la espuma
  y el agua, la dicha que sentiste.

IV

nunca hay suficientes manos
para tus firmas sobre mi cuerpo
días santos
una reacción en cadena
un ramo de blanco: el lavabo
de cerámica
hebras de cabello
jabón y espuma
peldaños para izar otra luna
un imperio de
trincheras que todo lo devoran
un rocío que todo lo consume
colgando de pinzas de ropa
sobre mí
y tú, enfermera de constelaciones
en la veta de mármol que elegiste de antemano
madre maría
haz que haga las paces contigo
magna carta
ropa de despedida
tren
botiquines de primeros auxilios
y una posible definición de victoria
la honestidad pasa a segundo plano
no me dejas objetar
quieres hacer de mí un soldado, un sitio de triunfo
¿quién dará el primer paso?
lluvia de confeti sobre mí
¿qué podría hacer que uno olvide?
¿y que no olvide?

XIII

Ponte tus ropas rojas de sobreviviente,
oscila entre ambas orillas de la crecida,
hoy al menos, en tu mente al menos.

Interpreta ese numerito de madre-con-hijos-guapos,
sus murmullos de bajo voltaje retorciéndose en el viento
o las punzadas de sus eléctricas Penas
alzándose siete veces desde la calle, masajeando cortinas quietas como monolitos
en el alféizar — vacilantes —
un solo pensamiento se cierne sobre sus afeitados muslos y relucientes de aceite:
yo soy el viento y tú me permites
deslizar las palmas por tus piernas de navaja.

y cuando canto solo, también
canto por ti y no miento,
oh no, avanzo mucho en mi trabajo,

y mis quehaceres me responden
con un salmo responsorial
que alzará el vuelo si lo permites.

Y oyes cómo cada minuto menstrual se arma
para la paz. Cómo no hay batalla en ninguna parte
salvo en la burbujeante frutera de energía prohibida
oculta tras las cortinas y todo ello
caído del mismo árbol familiar.

¿Nos vemos? Mañana es viernes, ¿no?
El más fotogénico de los días: nueveochosiete.

No se supone que llueva. 

Fragmentos de Pitch Black

  1. y haces clones libres
  1. y haces clones libres

la mano que no para ni cede

  1. y haces clones libres

con la mano que ni cede ni para

  1. pero su interrupción es una noche larga,

una habitación, un laboratorio

  1. su interrupción es quirúrgica
  1. su interrupción es litúrgica

1. y colocas clones fríos

en una mano autodestructiva

2 . y luego te sientas y miras

3. trazas un curso ya trazado

4. con un ojo que se observa a sí mismo

5. abres las jaulas de los clones

6.y luego te detienes y miras

Extracto de SOMNVM

A los 95 años, el bailarín japonés Kazuo Ohno
ya no podía caminar.
Solo podía mover los brazos y los ojos.

Se pintó de blanco de pies a cabeza,
maquillaje para el sueño, para la cancelación, para el olvido.
Así comienza la transfiguración.

Bailó con un bosque en la cabeza,
especialmente dispuesto para la ocasión por un maestro de ikebana,
seco, marchito, medio muerto.

La etimología de ikebana sugiere que podría significar traer flores a la vida.

Sus brazos bailaban vestidos con un kimono de mujer,
acciones cayendo entre acciones, sin alcanzar nunca ni el uno ni el cero.

En cuanto Ohno parpadeó por primera vez,
el bosque floreció sobre su cabeza, pero no fue suficiente
para sus pulmones.

El kimono se deslizó de su hombro.

A los ciento tres años murió, sus últimos actos
no concluyeron en nada.
Niebla. Justicia poética.

Y, después de todo, ¿dónde debería colocarse el “final”?
Lucho con este problema.

Estos son mis ejercicios diarios.
No quiero piernas que carguen flores que deseen volverse humanas,
que sigan intentando recordar.

Soy feliz con lo que tengo.


Glen Calleja. (Malta, 1978). Es escritor, editor y fundador de Kotba Calleja, una editorial independiente con sede en Malta. Calleja es ganador del Premio Nacional del Libro 2025 por su libro de poesía SOMNVM, una meditación poética sobre la seducción del sueño y el descanso eterno. Sus principales intereses son la poesía como práctica y el libro como objeto. Su trabajo artístico a menudo explora estructuras alternativas del libro, el uso de materiales encontrados y elementos performativos.
Calleja es también cofundador de Studio Solipsis, un espacio cultural en Rabat (Malta), y cofundador y presidente de la Fondazzjoni HELA, que promueve el sector literario maltés.
Entre sus publicaciones de poesía se encuentran eki t’eki (2002), IR-RAĠEL (2010), kull flgħaxija kif mal-għabex tnin u tmut saħħet il-jum (2014), Iswed Assolut (2016) y SOMNVM (2024).


Frances Simán (Honduras, 1984) es traductora y editora. Es fundadora de la editorial Los Amorosos y miembro del consejo editorial de Cisne Negro en Honduras. Ha traducido las obras de poetas como Lawrence Ferlinghetti, Najwan Darwish, Omar Sakr, Mihaela Moscaliuc y Michael Waters. En 2023 fue galardonada con el Premio Inca Garcilaso de la Vega por sus aportes a la traducción y edición en Honduras, así como con el Premio Equinoccial en el Festival de Poesía Paralelo Cero en Ecuador.