Laure Gauthier, traducción para Esteros

Estos poemas de Laure Gauthier, que son como frutos salvajes, danzan al rededor de las edificaciones del futuro.

KASPAR DE PIEDRA (EXTRACTO)

Traducción de Mariano Rolando Andrade

CAMINATA I

     corrí, desnudo de otoño hacia las casas bajas

con la pesadez de la grava
y mis suelas de piel

Ese camino hacia nada seguro

que se quiebra en rancios susurros
ni siquiera un murmullo conocido, ni el término,   oculté, entonces
mi rostro en la tierra,
aplacado con la dulzura de la gleba, su olor


¿Y qué hacer con el dédalo del aire?

yo, él, infla el pulmón, solo conoce el remolino,


Tendido al mundo       eché el ojo al sol allá, y titubeé más lejos, blanco de ausencias y

Sin preguntas

Y nunca una exclamación en mí, ni asombro, ni siquiera una raya ni el punto,

Los dedos del pie aferrados a las glebas desconocidas

yo, él, corrrr mutilado hacia el campo siempre de nuevo girasoles

lágrimas perdidas, que podrían ahogarse bajo el mentón,

¡si tuviese un buche!

Mi cabeza es el estómago de una gallina.

llega cada imagen que debo digerir, triturar

dentro del bolsillo

sorda elocuencia de una cabeza llena de aire y de ruidos de esquirlas,

al ritmo de las imágenes

que se detienen, de vidrio, en mí,

¿Pero por qué la crónica no cuenta que me perdí en el amarillo?

¿y que entonces la rodilla apoyada adelante de la primera flor?


Yo que iba a descubrir las nubes y lo escrito en el mismo segundo,

(eso que me dice la dilatación del recuerdo)

escuché el papel arrugarse con la letra ilegible que

yo, él, deb b be    trazar

       de repente

y que significó muy pronto: CAMINAR

Al salir   recordaba las nubes

Como el ciego imagina el círculo

Y allá entre los altos pantanos, me abro paso a la altura de los hombros

y veo al fototropo inclinarse ante mis pasos

y cuanto más yo, él, cami na naba más sofocantes y negros se volvían los soles

   llegué entonces al país rendido,

la tierra me daba frío bajo las uñas

Mis plantas gastadas un poco rojas ya

¿de dónde?


en un dolor sordomudo, me dijeron que camine,

Sin una palabra, sin deseo, más que por la vida, allá me van a llenar

de restos de todas las rajaduras

             mis brazos se balancean

y avanzo en un impulso petrificado

vacunado

¡Viva el siglo XIX!


tierra casi demasiado mullida,

y esos topos que quizás ya no saldrán, ese término que solo aprenderé de un libro

y la hierba tan fresca de la primavera


salí del hoyo como quien vuelve a la vida,


¿Cuenta uno su lapidación? Surgimiento de debajo de la piedra. Para

qué voz,

Los versos del niño en el armario están en la tierra

La ciudad se sacudió con un espasmo eugenésico, el bello heredero del ducado de Baden, mi piel tan suave, mis ojos tan azules, mi inocencia, escribían ustedes, o el espantoso usurpador, solo grandezas

me otorgan ustedes

pero tú la niña cochina, sabíamos de dónde venías, del vientre de la campesina que por la noche gozaba cerrando sus postigos,

sabiéndote entre las bestias, en el lodo. Menos azul tu misterio entonces

todas las hojas,

blanc ca ca cas

Desaparecen de tu boca cosida de angustias

Hoguera de cuatro patas que las veía por debajo de la puerta de gruesa madera. ¿Podías imaginar que venías de ellos?

Y en mí, el inicio no va a ser dichoso

Promesa de saciedad,

yo, él, se arrastra hoy en modo futuro anterior


                                        y camino con una vaga esperanza de calveros como quien se hunde en el lago negro de una montaña imaginada


Yo, él, atrap p pa imágenes al vuelo, como ahogan a las mariposas, y tengo a mi tristeza en bandolera.

incluso de las piedras       ignoraba el nombre

vi todo allá, por primera vez.

Cuántas hojas había, de pronto

y todos esos vientos que zumbaron entonces entre mis silencios

yo que solo vi muros y puerta

sin saber que unos retienen y la otra abre

sin experimentarlo


La humedad me reconoció fácilmente,

         la agonía del despertar, el imposible recuerdo del primer abismo,

             el grito primero

de la mañana,

la ausencia de caricias,

olas de carencias,

cabeza rociada de ausencias

de dónde habría      aprendido que el sufrimiento se arroja hacia,

que el dolor tiene una dirección

Ningún animal de mi talla pasa por el horizonte      y        no deduzco nada de ello, nunca.

¿Y la caricia de mis cintas que marcaban el día?

rayas oblicuas, estriaron el polvo del escondite

Aún mojado de murmullos, sin que haya sido necesario levantarse,

Cuando las preguntas eran solo agujeros blancos

Que ellos no cesaron de llenar


Mi silencio

había cubierto todos los crujidos de las hojas, todos los pasos, ningún abrazo

las piedras incluso ellas, se volvieron hacia mí, y ya nunca tendrán la fuerza de recibir a un niño,

es insoportable pensaban.

E ignoro forzosamente todo del mausoleo de verso que me levantaron nuevamente cada vez, y

Uno se arrodillará elocuente y melancólico ante las manchas en mis frases por venir,

Encerrado = sin experiencia = corazón puro = verbo primero = ¿¡poesía!?

    construí con mis tutores mis primeros recuerdos, hice un álbum, fabriqué mi cuerpo defendiendo una crocronología

Sin alboroto se echa a volar la casa de los silencios

Todo me deja en este momento,

Lejos de las piedras que me miran

Y      vacilo a la vida

Y todos esos ojos que me esperan en la ciudad

Y la espuma de sus por qué


kaspar de pierre (extrait)

MARCHE I

   ai couru, nu d’automne vers les maisons basses

avec la lourdeur du gravier
et mes semelles de peau

Ce chemin vers rien de certain

qui se brise en bruissements rances
pas même une ronce connue, ni le terme,   ai caché, donc
mon visage en terre,
apaisé à la douceur de la motte, son odeur


Et que faire du dédale de l’air?

Jl bombb le poumon, ne sait que le tournoiement,

Tendu au monde      ai louché vers le soleil là-bas, et titubé plus loin, blanc d’absences et

Sans questions

Et jamais d’exclamation en moi, pas d’étonnement, ni même un trait ni le point.

Les orteils cramponnés sur les mottes inconnues

Jl courrrr tronqué vers le champ toujours à nouveau de tournesols

des larmes perdues, qui pourraient s’étouffer sous le menton,

si    avais un jabot !

Ma tête est le estomac d’une poule,

chaque image vient que   dois digérer, concasser,

en dedans la poche

sourde éloquence d’une tête pleine d’air et de bruits de bris,

au rythme des images

qui s’arrêtent, de verre, en moi

Mais pourquoi la chronique ne raconte-t-elle pas que    me suis perdu dans le jaune?

et qu’alors le genou posé devant la première fleur?


Moi qui allais découvrir les nuages et l’écrit à la même seconde,

(ce que me dit l’évasement  du souvenir)

entendis le papier se froisser à la lettre illisible que

jl devvv  tracer

     soudain

et qui significa : MARCHER

En sortant    me souvenais des nuages

Comme l’aveugle se figure le cercle

Et là parmi les hautes fagnes, me fraie un passage à l’hauteur d’épaules

Et vois le phototype s’incliner à me pas

Et plus jl marchch ch ch plus les soleils devenaient lourds et noirs

   arrivai donc au pays capitulé,

la terre ne donnait froid sous les ongles

Mes plantes usées un peu rouges déjà

d’où ?


dans une douleur sourd-muette, on m’a dit de marcher,

Sans mot, sans désir, outre à la vie, on va me remplir là-bas,

des copeaux de tous les ébréchés

                suis ballant

et avance dans un élan pétrifié

vacciné

Vive le XIXe siècle !


de la terre presque trop meuble,

et de ces taupes que ne sortiront peut-être plus, de ce terme que n’apprendrai que d’un livre

et l’herbe si fraîche au printemps


suis sorti du trou comme l’on reviendrait à la vie,


Raconte-t-on sa lapidation ? Émergence de dessous la pierre. Pour

quelle voix.

Les vers de l’enfant placard sont dans la terre

La ville s’est  secouée d’un spasme eugénique, le bel héritier du duché de Bade, ma peau si douce, mes yeux si bleus, mon innocence, écriviez-vous, ou l’affreux usurpateur, que de grandeurs

vous me prêtez

mais toi l’enfant cochon, on savait d’où tu venais, du ventre de la paysanne que le soir jouissait en fermant ses volets,

de te savoir parmi les bêtes, dans la fange. Moins bleu ton mystère alors

toutes les feuilles,

blanch ch ch

Disparaissent de ta bouche cousue d’angoisses

Brasier à quatre pattes que les voyait de dessous la porte de gros bois. Pouvais-tu imaginer que tu venais d’eux ?

Et chez moi, l’entame n’est pas à venir joyeux

Promesse de satiété,

Jl traine aujourd’hui en mode futur antérieur

                                      et marche avec un vague espoir de clairières comme l’on s’enfonce dans le lac noir, d’une montagne imaginée

Jl attrapp des images au vol, comme ils étouffent les papillons, et tiens ma tristesse en bandoulière,

mêmes des pierres            ignorais le nom

ai tout vu là, pour la première fois.

Que de feuilles il y avait, soudain

et tous ces vents qui bruissèrent alors entre mes silences

moi qui n’ai vu que murs et porte

sans savoir que les uns retiennent et l’autre ouvre

sans l’éprouver

L’humidité m’a reconnu facilement,

         L’agonie du réveil, l’impossible souvenir du gouffre premier, 

              le premier cri

du matin,

l’absence de caresses,

vague de manque,

tête brumisée d’absences

d’où aurais appris que la souffrance se jette vers,

que la douleur a une direction

Aucun animal de ma taille ne passe à l’horizon    et      n’en déduis rien, jamais.

Et la caresse de mes rubans qui hachurait la journée ?

traits de biais, ont strié la poussière de la cache

Encore mouillé de murmures, sans qu’il n’ait fallu se lever,

Alors que les questions n’étaient que des trous blancs

Qu’ils n’ont cessé de remplir


Mon silence

avait recouvert tous les bruissements de feuilles, tous les pas, aucune étreinte

les pierres, même elles, se sont retournées à moi, et n’auront plus jamais la force d’accueillir un enfant,

c’est intenable pensaient-elles.


Et   ignore forcément tout du mausolée de vers qu’on m’a dressé toujours à nouveau, et

L’on s’agenouillera éloquent et mélancolique devant les taches dans mes phrases à venir,

Muré = sans expérience = coeur pur = verbe premier = poésie !

    ai construit avec mes tuteurs mes premiers souvenirs,    ai fait album, fabriqué á mon corps défendant une chrchronologie


Sans fracas s’envole la maison des silences

Tout me laisse à présent

Loin des pierres qui me regardent

Et      vacille à la vie

Et tout ces yeux en la ville qui m’attend

Et l’écume de ses pourquoi

Extraído de Laure GAUTHIER, kaspar de pierre, La Lettre Volée, Bruselas, Belgique, 2017. Traducción de Mariano Rolando Andrade.



Laure Gauthier Courbevoie, Francia, 1972. Poeta y artista multimedia, concibe sus textos como espacios de vigilancia poética y política. En ellos se interroga al mismo tiempo sobre el lugar de la sensibilidad, especialmente de la voz y el tacto, en un mundo ultrarracionalizado, y el lugar del documento y el archivo en la experiencia de la violencia individual y política. Ha publicado recientemente kaspar de pierre (2017) y je neige (entre les mots de villon) (2018). En estos días se presenta su nuevo libro les corps caverneux.
Sus textos tienen una dimensión polifónica que permite crear una distancia vigilante entre la perspectiva singular y la colectiva, la poesía objetiva y subjetiva. Ese trabajo continúa a través de diferentes colaboraciones con artistas contemporáneos, especialmente en el área del sonido: «back into nothingness» (música de Nuria Gimenez-Comas) fue creado en el Théâtre National Populaire en marzo de 2018, y la instalación «Etudes pour théâtre acoustique» (composición de Pedro García Velásquez) fue presentada en el  Zentrum für Kunst und Forschung (ZKM) (2018).
Laure Gauthier realiza de manera regular lectura perfomáticas y publica en revistas como Po&sie, Vacarme, La moitié du Fourbi, Phoenix, Sarrazine, l’Etrangère, Remue.net, así como manuskripte (Austria) e Insula Europae (Italia).




Mariano Rolando Andrade Buenos Aires, 1973. Escritor, poeta, traductor y periodista. Vive en París y ha publicado la novela Los viajes de Rimbaud (1996), la antología bilingüe Poesía Beat (2017) y el poemario Canciones de los Mares del Sur (2018). Editó Luisa Futoransky: Los años argentinos (2019), primer volumen de la obra completa en verso de la poeta argentina. Fue seleccionado en la antología de poesía Buenos Aires no duerme (1998) y Atlas de la Poesía Argentina (2019) y ganó el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional (RFI) a mejor cuento en lengua francesa (2001). Colabora en diferentes revistas literarias de América Latina y sus poemas han sido publicados en Argentina, México, Colombia, Chile, Venezuela, España, Francia y Marruecos, y traducidos al francés, el italiano y el árabe.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.