Christophe Manon, traducción para esteros

Nos complace presentar esta selección de poemas, traducidos originalmente para Esteros desde París por Mariano Rolando Andrade. Se trata de una de las voces más originales y potentes de la poesía francesa contemporánea.

Au nord du futur

Extraídos de Au nord du futur, Éditions Nous, 2016, Caen, Francia.
Traducción de Mariano Rolando Andrade.

Nous n’étions rien qui
pourrait dire le sol fumant les neiges écarlates l’air
ocreux ni tout à fait serein l’odeur
noire des rêves éparpillés doucement nos mains
doucement frôlaient les hémisphères et aucun temps aucun
nom volontaires aux silences si étroits comme si
les murs les muscles les
syllabes comme si nous avions soudain choisi
quel froid circule dans les vertèbres quelle
lumière soudain branlante où nous marchions plus vieux et pourtant et de vies
si nombreuses éphémères et pourtant pourtant si bien dressés les uns
contre les autres reste
que nous prenions nos rires pour de l’acide de mince filets
d’orgueil à nos squelettes
pendus.


Nous fabriquions du réel plutôt
que d’y répondre mais où
se cachait-il nous ne le savions plus maintenant où
sont-elles les paroles enfouies sous les décombres celles
qui gisent au plus profond
des temps et les larmes recueillies sur des joues
innocentes qui nous les pardonnera qui
saura les effacer et ont-ils de nos nouvelles
les morts en leur séjour pourquoi
se rassemblent-ils en nous comme
emplissant l’espace de baisers et de cris tandis
qu’au dehors le monde s’effiloche et déploie sa fureur et qu’est-il
le chant sinon cette parole hésitant et boiteuse d’un
qui s’adresse et s’incarne et porteur
d’une pensée qui s’invente mais
s’ignore ainsi les mots
agencés dans leur chute.


Longue fut l’attente en ces temps
de détresse il y avait tant de haine en nous qu’on aurait pu la nommer
amour de nouveau
nous cherchons une vérité à hauteur d’homme une
pensée dangereuse et transformatrice du réel il nous faut
tout inventer jusqu’aux atomes trouver
un nouvel imaginaire des formes éblouissantes ajouter
des pays des mers différentes les changements de soleil des danses des chants de la musique des coups et
frappés de stupeur contempler
les paysages rêveurs dans les yeux des rescapés le ciel fatigué les arbres tuméfiés les roches bondissantes regarder
ce qu’on ne voit pas avec nos yeux aveugles quand
secrètement l’oubli rassemble
ses forces pour vaincre
la lumière.


Aveuglés par trop d’éclat le soleil
nous écrasait de ses rayons brutaux nous ignorions
tout du ciel mais nous savions que la peur est une force
robuste et confuse et fuyant en compagnie des ombres nous aimions suivre
leurs traces exsangues et devenus spectres flottant
dans un monde flottant à côté de nos expériences et désertés
par la joie et la pensée nous tenions la réalité
à distance et cette distance
était la réalité nous saisissions insuffisamment la vie devenue
légère insoutenablement légère et comme
souvent on entend le meuglement des bêtes comme
elles se déplacent en couinant ou comme
les corbeaux croassent dans l’air du matin ainsi
nous braillons et suons.


Notre destin nous le jetions
par-dessus nos épaules et cependant nos pas
avaient fini par se dissoudre faute
de direction et regardant fixement du côté
de la nuit qui vient nous luttions contre la puissance
du monde objectif où la mort n’était plus
qu’une façon de crever mais nous séjournions auprès
d’elle dans la lumière éclatante du jour ainsi
s’en remettant au tribunal tout-puissant de l’esprit
pétrifié du temps au risque d’être punis pour un crime
que nous n’avions pas commis nous prenions sur nous
une rage solaire afin de témoigner
de notre volonté.


Nous n’étions rien il y avait
du silence en nous et nous
dansions dansions dressant nos désirs comme à l’assaut
de quelle falaise quelle enceinte quelle cime au
hasard n’obéissant à aucune loi aucun ordre nous enfantions
des bombes franchissions des portes allant du deuil en
deuil en travers de la poussée du temps qui nous porte infailliblement
à l’échéance n’étant
que des hommes dépouillés
de ce que nous possédions encore de destin nous arpentions
les terres étrangères couverts
de nuit où étions-
nous nul ne le sait mais
comme il faisait sombre et comme
cependant nous vivions.


Éphémères nos joie et d’un coût
élevé car combien de larmes pour faire naître
un sourire cela nous le savons cela
n’est pas juste et nous nous débattons nous
débattons dans le silence nous clôturons
les noms afin qu’aucune
blessure ne trouve le chemin de nos cœurs et ne soit plus
parfaite que celle que le temps nous inflige mais c’est cela
qui nous est le plus cher : les baisers
que nous avons donnés et ceux
que nous avons reçus est dont l’ombre
inlassable nous suit.



Al norte del futuro

No éramos nada quién
podría decir el sol humeante las nieves escarlatas el aire
ocráceo ni completamente sereno el olor
negro de los sueños desperdigados suavemente nuestras manos
suavemente rozaban los hemisferios y ningún tiempo ningún
nombre voluntarios en los silencios tan estrechos como si
los muros los músculos las
sílabas como si de pronto hubiésemos elegido
qué frío circula en las vértebras qué
luz de pronto endeble donde marchábamos más viejos y sin embargo y vidas
tan numerosas efímeras y sin embargo sin embargo tan bien adiestrados los unos
contra los otros queda
que tomábamos nuestras risas como ácido delgadas redes
de orgullo en nuestros esqueletos
colgados.


Fabricábamos lo real en lugar
de responderle pero ¿dónde
se escondía? ya no lo sabíamos ¿dónde están
ahora las palabras enterradas bajo los escombros aquellas
que yacen en lo más profundo
de los tiempos? ¿y las lágrimas recogidas sobre mejillas
inocentes quién nos las perdonará? ¿quién
sabrá borrarlas? ¿y tienen noticias de nosotros
los muertos en su morada? ¿por qué
se congregan en nosotros como
llenando el espacio de besos y gritos mientras
que afuera el mundo se deshilacha y despliega su furor? ¿y qué es
el canto sino esta palabra indecisa y endeble de uno
que se dirige y se encarna y portador
de un pensamiento que se inventa pero
se ignora como las palabras
dispuestas en su caída?


Larga fue la espera en esos tiempos
de angustia había tanto odio en nosotros que hubiésemos podido llamarlo
amor de nuevo
buscamos una verdad a la altura del hombre un
pensamiento peligroso y transformador de lo real necesitamos
inventar todo hasta los átomos encontrar
un nuevo imaginario formas deslumbrantes agregar
países mares diferentes los cambios de sol bailes cantos música golpes y
sacudidos de estupor contemplar
los paisajes soñadores en los ojos de los sobrevivientes el cielo cansado los árboles tumefactos las rocas saltarinas mirar
eso que no vemos con nuestros ojos ciegos cuando
secretamente el olvido reúne
sus fuerzas para vencer
a la luz.


Cegados por demasiado resplandor el sol
nos aplastaba con sus rayos brutales ignorábamos
todo del cielo pero sabíamos que el miedo es una fuerza
robusta y confusa y huyendo en compañía de las sombras amábamos seguir
sus huellas exangües y convertidos en espectros flotando
en un mundo flotante al lado de nuestras experiencias y abandonados
por la dicha y el pensamiento manteníamos la realidad
a distancia y esta distancia
era la realidad asíamos de manera insuficiente la vida que había vuelto
leve insosteniblemente leve y como
a menudo escuchamos el mugido de las bestias como
se mueven chillando o como
los cuervos graznan en el aire de la mañana así
berreamos y sudamos.


Nuestro destino lo arrojábamos
por encima de nuestros hombros y sin embargo nuestros pasos
habían terminado por disolverse faltos
de dirección y mirando fijamente del lado
de la noche que viene luchábamos contra la potencia
del mundo objetivo donde la muerte no era más
que una forma de reventar pero vivíamos cerca
de ella en la resplandeciente luz del día así
dejando a juicio del tribunal todopoderoso de la mente
petrificada del tiempo a riesgo de ser castigados por un crimen
que no habíamos cometido soportábamos sobre nosotros
una rabia solar con el fin de testimoniar
nuestra voluntad.


No éramos nada había
silencio en nosotros y nosotros
bailábamos bailábamos erigiendo nuestros deseos como al asalto
de qué acantilado qué muralla qué cima al
azar sin obedecer ninguna ley ningún orden engendrábamos
bombas franqueábamos puertas yendo de duelo en
duelo a través del empuje del tiempo que nos lleva infaliblemente
al final no siendo
más que hombres despojados
de lo que poseíamos todavía de destino recorríamos a zancadas
las tierras extranjeras cubiertos
de noche ¿dónde
estábamos? nadie lo sabe pero
qué oscura estaba y cómo
sin embargo vivíamos.


Efímeras nuestras dichas y de costo
elevado porque cuántas lágrimas para hacer nacer
una sonrisa eso lo sabemos eso
no es justo y nos debatimos nos
debatimos en el silencio tapiamos
los nombres para que ninguna
herida encuentre el camino de nuestros corazones y ya no sea
perfecta más que aquella que el tiempo nos inflige pero es aquello
lo que más queremos: los besos
que hemos dado y aquellos
que hemos recibido y cuya sombra
incansable nos sigue.



Christophe Manon (Burdeos, 1971) es considerado una de las voces más originales y potentes de la poesía francesa contemporánea. Vive en París y ha publicado una veintena de libros, entre ellos l’éternité (la eternidad, 2006), Protopoèmes (Protopoemas, 2009), Testament (d’après F. Villon) (Testamento, según F. Villon, 2011), Extrêmes et lumineux (Extremos y luminosos, 2015) y Pâture du vent (Alimento del viento, 2019).
Las composiciones de Au nord du futur (Al norte del futuro, 2016), con su falsa cadencia y su desafío a la sintaxis tradicional de la lengua francesa en la versificación, se leen como hipnóticas visiones o pesadillas que están por llegar y que, de un modo u otro, ya conocemos o vivimos. Estas traducciones al español han sido realizadas en estrecha colaboración con el autor.




Mariano Rolando Andrade (Buenos Aires, 1973). Escritor, poeta, traductor y periodista. Vive en París y ha publicado la novela Los viajes de Rimbaud (1996), la antología bilingüe Poesía Beat (2017) y el poemario Canciones de los Mares del Sur (2018). Editó Luisa Futoransky: Los años argentinos (2019), primer volumen de la obra completa en verso de la poeta argentina.
Fue seleccionado en la antología de poesía Buenos Aires no duerme (1998) y Atlas de la Poesía Argentina (2019) y ganó el Premio Juan Rulfo de Radio Francia Internacional (RFI) a mejor cuento en lengua francesa (2001). Colabora en diferentes revistas literarias de América Latina y sus poemas han sido publicados en Argentina, México, Colombia, Chile, Venezuela, España, Francia y Marruecos, y traducidos al francés, el italiano y el árabe.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.