María Laura Blanco (Uruguay)

María Laura Blanco habla de una dolorosa condición humana: la orfandad, las pérdidas, la soledad existencial. Su voz poética transita espacios que destellan con la sombra de lo perdido, con los huesos que no recuerdan, con sitios lejanos a los que no volveremos y palabras que se van entregando al silencio. Y, detrás de todo, la memoria: esa raíz para sostenernos. Esta muestra de poemas pertenece a su reciente libro, «Pneuma» (Sitio de poesía).


por Juan Suárez


El vergel ha desaparecido
las aves fracturadas
muestran sus picos abiertos
gritan su dolor
derrotadas
las flores secas
intentan acompañar
a los muertos
pero el cierzo es implacable
las marea primero
hacia la derecha
hacia la izquierda
luego en remolino
sus pedazos vuelan
aceptando el engaño
creen que por fin
son libres
no perciben que van
hacia la nada
y que las tumbas
no existen.

Los huesos de la neblina
no se escuchan
avanzan por el bosque
eluden los pozos,
las telas tejidas por arañas
capaces de parar una hemorragia.
Escapan de ramas prófugas
de troncos gigantescos.
Pero la neblina murmura
tiene una voz acuosa
como un canto de olas.
El bosque está atento
busca descifrar esa lengua
no lo logra.
Los pájaros si, vuelan delante
y cantan para tapar las voces.
Se estremecen sin detenerse
saben de la fuerza de esas gotas
de su esqueleto de viento.

No quiere volver a la ciénaga
ni al bosque de fósiles
los árboles secos emergen
no puede ayudarles
necesita aguas cristalinas
azules
el bosque latiendo
debajo
el reino de los hongos
sé que está espiando
mientras navega
en sueños me lleva
hasta el fondo del mar
siembra, mira al cielo
al atardecer llora
nada importa ya
hay que cuidar al cuerpo
el corazón viejo
no puede latir tanto
las aves advierten
que la brisa no es confiable
se transforma en viento
las voces del pasado
retienen, son jaulas
ya no puede volar
sin embargo lo desea
el miedo paraliza
los ojos no responden
al llamado de la vida
los sueños se perdieron
pero insiste
solo recuerda una mirada
serena, la sonrisa apenas
los poemas que creía para él
y no lo eran.

Traje tres piedras de la playa,
a las plumas —que eran tres—
no las recogí.
Había viento, la arena castigaba
con latigazos los pies.
Ayer, fueron tres los caracoles,
quedaron encima del aljibe
ostentando su agua de mar,
evaporando la sal.
Todo se vistió de nubes,
agrupadas taparon al azul.
El mar se dejó empujar
hasta más allá de la caseta.
Hoy, hombres, tres, vuelan.
Después surcan la ola,
como katanas.
El ruido ensordece :
juntos viento, océano,
gritos humanos,
aullidos en la isla,
respiración agitada.
Más atrás de los médanos
caminamos silentes, en fila,
embrujados.
Un encantador de serpientes
—con turbante y túnica azul—
nos hechizó los días previos
a la partida.
Ya no podremos navegar,
la travesía terminó aquí.

¿Será un dios el que aúlla?
Ya lo sabemos
igual permanecemos
en una guarida inútil.
Nos decimos:
hasta que escampe
sabiendo que nunca
nunca
estaremos allí para vivirlo.
Los músculos tensos
algunos rasgados
de tanto temer
el viento
que no cesa
ni aquí ni allá.
Sabemos que la hecatombe
está cerca
y que ninguna deidad
podrá salvarnos.

Arrugas en el viento de agosto
días con ecos de ausentes
palabra escrita que no se perderá
sueños, simbolismos, secretos.
El clavel del aire asoma rojo
y se esconde.
El jazmín tiene pimpollos congelados
piden revivir.
He visto a una hormiga negra
desorientada entre baldosas
y una abeja se posó en el cuenco-cuna
de los frutos rojos.
Los azahares están encendidos
pese al duelo, perfuman.

Tuve, tengo, tendré
un viento suave
con sabor a jazmín
las olas del océano
el sol en las dunas
las acacias en flor
un perfume a hijos
las citas en invierno
allí está todo
esperándome
y el ómnibus lento
que retrasa todo encuentro.
Madre, vuelvo de tu casa
¿dónde estarás?


María Laura Blanco (Villa del Cerro, Montevideo, Uruguay). Es Licenciada en Trabajo Social. Ha publicado varios libros de poesía, entre los más recientes: «Sartorio» (Editorial Encuentros, 2020), seleccionado entre los tres finalistas del
premio Bartolomé Hidalgo; «Cartas sin enviar» (Editorial Astromulo, 2023); «8×8-Cita a ciegas»(Yaugurú, 2024); «Haikuscopio» (La gran Nilson, 2024); «Historias descabelladas» (Mirabilia Ediciones, 2025); «Pneuma-Cuadernos del viento» (Editorial sitio de poesía, 2025).
Es miembro de «Civiles iletrados», editorial de poesía. Miembro de Taller Narrares (ex alumnos de Mario Levrero); Creadora, junto al poeta Omar Tagore, del programa de radio La Cripta, dedicado a la poesía. Creadora de Rincón de poesía Elder Silva en el Centro Cultural Florencio Sánchez del Cerro de Montevideo. Desde agosto 2021 formó parte del equipo coordinador del ciclo mArtes poético en lo de Molina hasta 2023. Coordinadora junto a Silvia Carrero Parris y Diego Cubelli de «Olvidar el olvido», encuentro de poesía por el Mes de la Memoria, 2023 y 2024. «La Casa de la Pólvora», Centro Cultural, hizo un reconocimiento por su aporte a la cultura del barrio Cerro. Creadora y anfitriona del Club Encuentros fuera de línea-2024.


Juan Suárez Proaño: (Quito, Ecuador, 1993). Poeta y editor. Máster en Teoría Literaria por la Universidad de Salamanca. Ha publicado 7 poemarios los más recientes: «Las cosas negadas» (Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero 2021; Reedición en El Cisne Negro editorial, Honduras, 2023); «Almas de intemperie» (Antología, Llamarada Verde, Bolivia, 2023) y «Los amantes tienen derecho al odio» (Círculo de poesía/Fundacion Esteros, 2026). Su primer cuento, «Un ser mínimo», obtuvo el Primer Premio en el Concurso de Narrativa Allan Coronel, 2024. Es editor en Revista Esteros, de Uruguay. Ha traducido varios poetas para revistas y medios digitales.