Hoy, publicamos una muestra del libro «Memoria», de la poeta cubana Lizette Espinosa, publicado por Círculo de Poesía y la Fundación Iberoamericana para las Artes. La poesía de Lizette explora el desarraigo, el exilio, la nostalgia —en su más diáfano y desgarrador sentido— para construir un universo de vacío y ausencias, un territorio, una isla particular en la que amanece siempre, una lejana y tímida esperanza.
por Carolina Zamudio
Las horas
Oigo el paso extraviado,
su andar en círculos buscando una salida,
aquella puerta cerrada e infranqueable,
que procura entreabrir.
Puedo amar la blasfemia en su boca,
la maldición que escupe cuando nadie le mira
para apartar de sí la ambigüedad.
Si su mano supiera de la mía
atravesando muros, colocando asideros,
si supiera de su inutilidad
para evitar el quiebre, la inminente rotura,
apartar esa piedra
que cambiará por siempre el curso de los días.
Temo al cordón que tira, al brazo lúdico,
a los ojos ausentes que me miran.
Finisterre
Te llevaré a mirar el borde de la tierra,
donde termina el lodo
y se escucha el sonido de la luz al caer.
Caminaremos con la esperanza de los vientos,
sin un brazo que tire ni otro que nos ate,
sólo Dios y el camino escarpado y estrecho.
Veremos al pasar las grutas, los abismos,
la densidad de bosques que abrigan alimañas,
pero el sol con su dedo mostrará los atajos,
el sendero que el agua marcó siglos atrás.
Te llevaré a mirar el término de un tiempo
donde el día se desprende de sus alas,
se consume en el fuego de su propia altivez.
Le verás levitar, hundirse lentamente
entre las olas.
Otra criatura de isla
Parece que huimos del centro de la tierra,
viajamos a la costa,
recorremos sus bordes
hasta encontrar el punto más próximo a la fe.
Mirar como quien
busca o como quien espera.
Pisar lo húmedo, aquello que se hunde
hasta encontrar las manos
de los que levantaron nuestras casas.
Tú decías anclar
y en tus ojos las velas parecían plegarse.
Decías olvidar, sembrar, establecerse,
yo veía las aves partir hacia el poniente,
los niños en la arena enceraban maderas
que ya enceraron antes.
Tu decías echar raíz, desentenderse,
que una estación ya no sucede a otra,
una calle se olvida en otra calle.
Decías frente al mar: las tormentas ocurren
para ordenar las cosas.
Yo veía a las nubes congregarse en el cielo.

La voz de la penumbra
Atentos a la voz de la penumbra,
donde se esconde acaso la luz pura
y se resiste el roble a caer,
el hombre a levantarse.
Somos aún, estamos entre otros.
Como gasa a la herida,
la sal a la renunciación.
Atentos al ardor, la quemadura,
aguzada la vista ya sin vernos,
ensalzando palabras ya sin bocas,
cerca de los escombros
donde florece el cardo y aquel viejo deseo,
donde la mano encuentra
su humildad, su temblor.
Somos aún, estamos entre otros.
Templos
Son estos muros que laten y respiran
los que custodian como hombres la hoguera
Florece en la madera tanta mano,
y en el umbral acaso tanto espectro,
rumores de otras vidas
que arrecian como lluvia.
Llega el que llega y sin embargo
parte, nace el que nace y sin embargo
huye, a pesar de los cantos,
de la hiedra que abraza
la quietud de los ídolos.
Salieron a cazar, volvieron sin sus brazos,
el mundo estaba lleno de extraños animales.
Reza el que reza
y sin embargo arde.
Reminiscencias
Uno se busca en los espacios entrañables,
hurga en lo ido, en las reminiscencias
y sólo halla hebras de un ropaje anterior.
Uno apaga las luces, las enciende
con la esperanza de las apariciones.
Se ha debido dormir,
o ha muerto y otra vida le persigue.
Ha podido perder un tren,
quemar las naves
para que no le sea permitido el regreso.
Apostar a no perder más de lo necesario,
recostar la cabeza en el regazo innumerable
jugando a ser el loco,
el huérfano de tierra,
el hermano menor.
Uno sigue los pasos que pudieron dejar
una huella imborrable
y sólo le conducen al olvido.

Lizette Espinosa (La Habana, 1969). Ha publicado los volúmenes de poesía «Donde se quiebra la luz» (Eriginal Books, Miami, 2015), «Por la ruta del agua» (El Ángel, Ecuador, 2017), «Humo» (Bokeh, Nederland, 2019), «Lumbre» (Plaquette, AlphaBeta, Miami, 2019) y «Como quien nada teme» (Summa, Perú, 2023), «Come chi niente teme», en la traducción de Emilio Coco (Di Felice Edizioni, Italia, 2025); y en coautoría, «Pas de Deux» (2012) y «Rituales» (2016). Textos suyos aparecen en antologías de Europa y América. Ha participado en festivales de poesía y ferias de libros en Ecuador, Perú, Chile, Bolivia, Uruguay, México, Portugal, Italia y España. Desde el año 2003 reside en Miami donde se dedica profesionalmente al diseño de ingeniería y agrimensura.

Carolina Zamudio. Periodista, poeta y ensayista. Master en Comunicación Institucional y Asuntos Públicos. Entre sus libros destacan, «La oscuridad de lo que brilla», edición bilingüe español/inglés, (Estados Unidos); «Rituales del azar», edición bilingüe español/francés, (Francia); «La timidez de los árboles», (Colombia); «Vértice», edición bilingüe español/italiano (Italia) y «Las certezas son del sol», (España). Premio Universitarios Siglo XXI del Diario La Nación y Corona al Poeta (Argentina). Creó y dirige la Fundación Esteros y la revista del mismo nombre, además de llevar adelante el Encuentro Esteros.
