Ana Mercedes Mejía Salazar (Colombia)

Música y color, tonalidades y destellos, como en un florecimiento perpetuo, componen el lenguaje poético de Ana Mercedes Mejía. Aquí una muestra de su poesía, exclusiva para Esteros.


Así la vida

Cómo te vas encogiendo.
Y sin saberlo, te doblas.
Gira quizás la redondez de la vida…
Así, sin más.


Azares

Me acecha la belleza
en el azar de los colores.
Se me aparece cotidiana
en las cuerdas de la ropa:
Allí brilla el rosado
junto al verde y al azul,
y en el medio, ese trapito blanco
que parece de seda.
Se mueven con ritmo y sin afán
mientras el agua se evapora
simulando un juego vivo y simple
en ese balcón de miseria.
Me acecha la belleza
en el azar de los colores…
en el azar de la vida,
que es más amarga que bella.


De paso

Con la misma prisa que tiene
la flor del guayacán
para caer danzando,
o la sonoridad
que explota en la carcajada de una ola…

Así, así mismo
muere la infancia.

Con aquel silencio
que guarda la rosa
cuando palidece,

O la luna,
cuando, sigilosa,
insiste
en alumbrar el alba…

Así, así mismo
nace la vejez.


Gigantes

Son livianos, ligeros,
frágiles, lindos,
libres
en su propio aire.
Ellos, los pájaros
son así.

Y cantan,
les gusta el agua, las flores
son fondo musical.
Tienen familia
tejen calor
y se cuidan.

Están allí, están aquí
son migrantes
pasajeros que se entran
así, por que sí,
en mi alma.

Vuelan en silencio,
por un segundo
nos distraen,
nos colorean el día
y luego se van
decididos, con firmeza
con aire de Gigantes.
¿Y quién puede decir que no lo son?


Instante

Todo fue tan normal
en esa tarde:

empezaron a caer
gotas de lluvia
y algunos
aligeraron el paso.

El semáforo cambió
y la gente pasó de prisa
esquivándose.

Varios pregoneros
mezclaban sus voces,
mientras otros caminaban
sólo queriendo llegar.

Todo fue tan normal…
Excepto aquel instante
en el que cogiste mi mano.
Entonces las dudas,
las historias,
los deseos…
se entrecruzaron también.


Mi estancia

No. Gracias.
Lo que pasa es que prefiero
anclar mi deseo en otro lugar:
rozar, por ejemplo,
la flor donde la simple Emily se escondió.
O acercarme
sin premura,
sin ruido,
sin respirar,
para sentir la llamita al viento
de Barba Jacob.

Lástima que no alcances a comprenderlo:
es que prefiero
acariciar el enigma del gato de Borges,
o escuchar el horizonte de perros lejano,
de Lorca.

Gracias, pero déjame aquí,
tanto bullicio me hace sentir ajena.
No me desacomodes,
que la palabra es mi estancia
y en ella quiero vivir
y morir…
No vaya a ser
que mi deseo se extinga
en los barrotes aprisionantes
de la pantera de Rilke.


Música

¿Quién será ese señor de la foto
que mira a Lorca mientras está hablando?

Pudo sentir su aliento,
percibir su elocuencia
—dulce elocuencia—
de sus palabras,
de sus manos,
de sus ojos agudos
bajo el arco de sus cejas.

Yo hubiera querido ser ese señor
para escuchar la voz del poeta
que suena y resuena
siempre…siempre.

Oh Música encendida
en ese cuerpo ávido
y calladamente sepultado:
No podrán apagarte jamás.

Me duele tanto que te hayas ido,
Me duele tanto…tanto.


Obstinación

Ahí está
merodeando
la muerte.

Apenas anidando
y ya me perturbó el sueño:
el de cerrar los ojos y descansar…

Porque esos otros,
los que no tienen hora,
los que aparecen en la luz
o en la sombra

Esos
empiezan a ser sacudidos…
Y no quieren caer
del terco y mudo árbol.


Sorpresa

El regalo para mí hoy:
un cielo
azul, azul
y el frágil balanceo
de una ramita…
el pechirrojo
era diminuto.


Universo

Guardo en mi espacio,
el sabor de los ríos y los mares,
de los bosques y las llanuras,
de las montañas y los caminos.

Conservo el rastro
de continentes inmensos
y de veredas lejanas.
Guardo el tacto del tiempo
reflejado en muchas hendiduras.

Puedo percibir, olfatear,
el eco de mis ancestros
y el grito de la barbarie:
aquella que llegó,
nos arrebató hasta el nombre,
y nos zarandeó el paisaje.

Guardo aquí, en mi pequeño mundo,
sin límites conocidos,
un jarrón de vidrio
lleno de piedras sin fronteras.


Ana Mercedes Mejía Salazar (Medellín, Colombia, 1960). Ejerció la docencia por treinta años y actualmente se encuentra jubilada. Participante asidua del taller de Creación Literaria, organizado por la Universidad de Antioquia y dirigido por el Profesor Luis Fernando Macías Zuluaga.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.