María Negroni (Argentina)

Publicamos esta selección de poemas del libro Oratorio, de una voz imprescindible de la poesía argentina contemporánea.

L’attention est la prière naturelle de l’âme.
MALEBRANCHE

lo que debiera oírse
no se oye

ni poco ni mucho
se oye

peor que eso
nunca sabremos
de qué estupor se trata
quién o qué se ausenta
en el Palacio
             del Vocabulario

peregrinos
en ropas de silencio
y enseres de alto duelo

cambiamos de rumbo
                          de estilo
                               de sepulcro

a veces pensamos
que existimos tan poco

sembramos caballos
prácticamente escasos

por generaciones
ni agua de la roca

ni siquiera albricias
con voz de obsequiar

nada que erradique
la prisión invisible

ningún artista
en su jaula del hambre


¿en qué descuido
se nos dejó a merced
             de lo que somos?

se hubiera dicho
a plena sombra

a plena dicha
de amantes clandestinos

algo ha de haber
que todavía ya fue
dijimos

alguna asimetría
en las visiones

alguna herida
como certera irrealidad
             clavada en el costado

¿lobos            ciervos               jabalíes?
¿un manzano que trepa de costado?

¿a qué otra cosa
             podría compararse
                                     esta rareza?

en el jardín
            había tres verbos

            matar     amar    crear

y un carozo de noche también
porque no ver es hermoso


¿pueden las aguas
ser la vía láctea?

¿puede andar suelto
un río monosílabo?

siglos habrá
para entender el error

o tal vez no fue error

sino apenas recelo
ante la aguda
            sfumatura de las cosas

un terror del cuerpo
a morir de a poco

quién sabe
ahora y en la hora
y en los canteros         y la enojada ley

un malestar
rodeando la partida

la clara intemperancia
de la fruta verbal

y ahora mismo estamos
como hijos perdidos
sin opinión

frente al país que anhelamos
adentrísimamente

donde el vacío es un faro
que ilumina tu ausencia


somos jóvenes

todavía no aprendimos
la voz de cantar

no sabemos
del pájaro enterrado
en la nuca
             del pájaro

y aún así
nos suscitamos
y urdimos grandes alegrías
lo malo ante sus ojos
cuyas son estas cosas

y en ese mismo instante
            nos salió el sol
nos ensanchó la boca
la desmesura

y fue como si hiciéramos
en todos los días para siempre
hijos desvalidos

           huesos que arderían en la pira
           de inútiles combates

algo
nos estaba desertando
y no supimos
qué era

a eso le llamamos
soledad

espesura
donde empieza
la travesía infundada

del desierto a la ermita
de la ermita al oasis
                  de lo impronunciable

algún conocimiento debe haber
mensajería alguna
que nos dé

en la noche arisca
un libro a comer

con un poco de suerte
se hace un idioma
en la boca

se vuelve equilibrista
la intuición que piensa


dijeron los sabios
ha de venir lo que viene
siempre y cada vez

ha de estar cada vez
estando

girando con la luz abierta
como una infancia

poco más es seguro

son blancas las piedras
que el ángel trae
a beneficio
            de todos y ninguno

mudos los dones
perecederos
             con que inventar ropajes
a lo inexistente

¿será posible?

nada dice el ángel

literalmente dice nada
que pueda representarse

pero los días largos
la oscuridad de afuera
que rima con la de adentro

sigue

y el niño canta
con su voz de río sin río

su voz de arena en el abrazo
que la sombra
             tiende a lo que ama


alguien grita de pronto
que no

que ni entonces ni ahora

que por el contrario

que está buscando algo
y no lo encuentra

que no es mejor así
que muy a su pesar

que es triste el aire
de diminuto adiós

que no importa
ignorar o saber

que ya no ve la hora
que hace milenios
            y también segundos

            cansado está de mirar
por la ranura
de los sentidos

animal de baldío
             viento apretado al sexo
                                        cal de la disolución

cosas así

nada se mueve
en la cámara nupcial

el abismo
no tiene biógrafo


entonces alguien dijo:

que se alce una nube
promulgando leyes

que nos libre
del qué de la belleza

alguna realidad
más íntima aún que lo real
debe haber

alguna profecía
             en los alrededores
                          de la circunstancia

alabado seas Nadie

alabado en tu lecho de noche
donde abundan los peces
de invención salvaje

yo sé y él sabía
y nosotros sabremos
a veces
            y a veces no
del horror interior
de lo exterior

alguien dijo:

que una alianza nos lleve
al asombro que duerme
de cuerpo entero

alabado seas Nadie
que te eriges al centro
donde él estuvo y yo estaba
y nosotros a veces

tan pocas veces

mortalmente infinitos
soñamos que somos


jardín
absolutamente realista éste

que dice
es por ahí          sí        hay que seguir

la infancia fue anteayer
anoche            hace nada

no hay más alternativa
que fundar un mundo
en este mundo

es por ahí         sí
al norte del otoño

donde la inteligencia
a toda ave del cielo
es conferida

nada
ni siquiera el árbol
del Bien y del Bien
que hay en el Mal
            podría desmentirlo

hay que seguir

coser la materia
al pensamiento

y el pensamiento
a lo que piensa en contra

absolutamente realista sí
con su caudal
             de razón y disturbios

de lunas que avanzan
de un salmo a otro
de siempre a lejos

sin que nadie las vea


de escasa ternura esta tierra
de larga noche sus torres

de estamentos
cuya incursión propicia
acaso no veamos

y esto
sin más premio
que deudas
             de inmensa gratitud

y es otra vez la más antigua
de todas las cosas

buscando abrigo en lo efímero
como si fuera
             el tan desprestigiado
             ruiseñor

y he aquí que se yergue
en la canción vencida

y se desvive y clama
             por alcanzar el sentido
             —no el nombre—
de la voz carnal

y después cae
y se levanta

y vuelve a caer
radiante en sus harapos

y lo que sigue es una fiesta
de perspectivas más que humanas

—porque caer es una gracia—


fue nuestro modo de afrontar
el desconcierto

abriendo un cauce
al tiempo derramado
            al naufragio pleno
del acto sexual

en ese mundo
que no quería empezar
             y estaba ya perdido

nosotros buscábamos
el Libro de la Ley
la guerra
en su más dura letra
              cuando iba hermosa y con luto

queríamos el hábito
de la penitencia

el don
de la estudiosa soledad

la tormenta como tal

muchas tormentas a la vez
y muchas veces de una vez

poco más ocurrió

muy casi nadie supo
del animal
             que seríamos

en las frases hambrientas
cada vez más terrestres


¿y la felicidad?
¿existe como estatuto
en algún lado?

¿tiene el trueno
dos causas?

¿la nieve
seis?

nunca se sabe

en la palabra jardín
crecen manzanas

las manzanas
buscan su sitio
              entre las cosas

pero una cosa
nunca es una cosa

ni siquiera
en la prisión gramatical

no hay más que un rey
sin atributos

absorto
en la tarea de ser
contemplado y no visto

después se propagan
los folios del mundo

             escarcha azul
                                 invierno
                                          cuerpo que está vivo

alguien lee
el Diván de las Aves

el jardín
da seminarios de Invisible



María Negroni publicó numerosos libros, entre otros: Islandia, Arte y Fuga, Cantar la nada, Elegía Joseph Cornell, Archivo Dickinson, Exilium y Oratorio (poesía); Ciudad Gótica, Museo Negro, Galería Fantástica, Pequeño Mundo Ilustrado y El arte del error (ensayo); El sueño de Úrsula y La Anunciación (ficción). Beca Guggenheim y beca Fundación Octavio Paz en poesía y Premio Internacional de Ensayo Siglo XXI (México), su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, sueco y portugués. Actualmente dirige la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF en Buenos Aires.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.