Editorial

Por qué crear una Revista de Literatura hoy? Por qué no. Siempre el momento es propicio si las circunstancias de hacerlo lo permiten, si lo que mueve e implica el acto de gestar algo que no existía es genuino y, sobre todo, si se lo desea intensamente. 

Soy una periodista argentina que —por esas cosas del destino y los caminos— se encontró con la literatura, la poesía más concretamente, de manera tardía. Si mirarse cara a cara con ella es publicar lo escrito y compartir. Si se trata de involucrarse con pasión de manera autodidacta y rigurosa. Sin afán y sin descanso. Nada más que el necesario. 

Los caminos de la vida también, hicieron que recalara en este puerto del sur del sur, Montevideo, desde donde han escrito algunos de los más entrañables creadores del Río de la Plata, donde las cosas se hicieron y siguen haciéndose con tiempos pausados, con la frescura de la vecindad; en la capital de un país pequeño, pero grande en solidaridad. Así se gestó finalmente este sueño, con uruguayos que se sumaron a una apuesta que en realidad nació en otro muelle, puerta de entrada histórica a un país, Puerto Colombia. 

Allí se forjó la complicidad con un escritor y compañero de ruta literaria, Luis Fernando Macías, quien una tarde al pasar mientras desfilaban alumnos y colegas para los que su casa siempre está abierta, tan sabio como antioqueño, tan generoso como prolífico, una suerte de maestro para muchas generaciones de escritores, me dijo, como al pasar —decía: y por qué no hacemos tú y yo juntos una revista de literatura. A ahí fue con él como con muchos otros amigos una despedida, de esas que han marcado siempre mi vida. Esas que suelen muchas veces dar fuerzas para seguir hurgando y buscar, con el norte en el amor por las letras y por la palabra empeñada. Luego, a su tiempo, vino a la distancia la charla del cómo, el cuándo y de qué modo. 

A casi medio año de ese pacto sin papeles, de la coincidencia en la búsqueda de la belleza y la creación, finalmente nace hoy Esteros. El trabajo conjunto fue una delicia, como el que sucede cuando lo único que prima es un objetivo común: la literatura en este caso. Esteros vuela desde hoy al mundo como el sueño de dos individuos unidos por el azar bajo la brisa cálida del Caribe colombiano. 

Esteros es una revista de divulgación, investigación, estudio y compendio —acotado, pero ilimitado— de las letras todas, de todas las formas posibles también de abarcarla. Sin más pretensiones, ni menos, que incluir las mayores manifestaciones posibles de esta disciplina que nos apasiona, desde los clásicos hasta los escritores contemporáneos encumbrados, desde los que salen a la literatura justo ahora o, visto de otro modo, entran al universo más íntimo de las letras a compartir su obra en ciernes. 

Tenemos como faro la libertad, la falta de condicionamientos de ningún tipo, más que el goce de lo que han perpetuado los años y lo que posiblemente cumplirá el mismo camino, y nosotros nos vemos en la obligación, solo por fuerza de espíritu, de colaborar a hacerlo posible. 

Esteros busca la pluralidad de voces y estéticas, va hacia atrás y apuesta hacia adelante con el foco en la rigurosidad, no desde la mirada de un juicio que dictamina lo bueno y malo —quién puede arrogarse, acaso, ese rol—, sino desde la que inventa, busca, recibe, suma, mezcla en pos de que la creación tenga un nuevo sitio para alojarse. Un lugar donde el objetivo principal sea el goce. Estar y ser. El redescubrir autores que nos antecedieron traídos a nuestros ojos de hoy y a las posibilidades de divulgación actuales.  

Esteros cree en la transparencia, en crecer sin prisa, pero sin pausa. En ser una comunidad en movimiento que sobreviva a los vaivenes de las cuestiones que escapan al arte. Es un proyecto binacional de Argentina y Colombia, multicultural al fin, que mixtura las propias circunstancias personales de origen de sus directores: el barrio de La Milagrosa, en Medellín, en el caso de Macías, y Curuzú Cuatiá, en Corrientes, en el mío, con la particularidad fortuita de que está principalmente gestionada en Uruguay. 

Desde esa misma pluralidad de los azares es que su objetivo es el de traspasar fronteras —esos límites absurdos en el terreno de la vida y la creación. 

Una muestra de esa interculturalidad es esta primera edición que fusiona creadores de diversas latitudes, distantes entre sí. 

Contamos en esta edición de lanzamiento con colaboradores de trayectoria y propiedad en cada una de sus disciplinas. Nos unen las ganas de hacer, la de movernos en la sintonía del disfrute y el intercambio de inquietudes. 

Así salimos y ese espíritu buscamos mantener. ¿Y por qué Esteros? Porque las palabras de infancia son las que nos fundan y refundan, una y otra vez. En Corrientes, fortuitamente, o no, donde nací se encuentra una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. Los Esteros del Iberá son una joya situada al norte de la Argentina, al sur del continente, un área protegida donde especies autóctonas pueden desplegar su belleza para el deleite del mundo. 

Los invitamos a sumergirse en estas aguas calmas y cálidas de Esteros. Dulces. En este humedal tropical de mucho más de doce mil kilómetros cuadrados, en este sitio para estar y sentir —conectarse— observar y sorprenderse de presente, con la tranquilidad de que el futuro está resguardado si vamos a paso lento entre camalotales y amapolas de agua, ceibo y curupí, laurel de río… cuyas semillas son esparcidas por el viento sobre la tierra firme que crece sobre las aguas. Para solo crecer.

Bienvenidos.

Carolina Zamudio. Montevideo, 14 de junio de 2019.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.