Susana Thénon, Otro lenguaje para el espacio y el tiempo

De todas las artes toma Thénon material para hacer la operación que desea: tensar el arco del lenguaje. Estallarlo hasta reinventar. Darle una vida nueva. Jugar con el espacio y el tiempo del poema.


Por Gisela Galimi*

A sus antejos de vidrio grueso y marco ancho, Susana Thénon les debe la posibilidad de ver. Pero a su mente curiosa, embebida en múltiples disciplinas, debe la posibilidad de mirar más allá de lo convencional. Escritura, música, danza, teatro, fotografía: siempre poesía. Un caleidoscopio de lenguajes su mente. Y la obsesión de romper esta lengua de palabras de la que los poetas somos presa e intención de ala. De todas las artes toma Thénon material para hacer la operación que desea: tensar el arco del lenguaje. Estallarlo hasta reinventar. Darle una vida nueva. Jugar con el espacio y el tiempo del poema.

            te vas volviendo
            en más de un sentido[1]

escribe en el inicio de su poema “Según pasan los años (Gozque te ipsum)”, y sus versos se abren como un presagio, haciendo lo que dice, nombrando la polisemia que en su voz será polifonía. Una polifonía que viene en parte de la imitación de diferentes registros: el lírico clásico, el burocrático, la canción romántica, el irónico, la broma de la intertextualidad sin aviso. Pero también del juego con los vocablos, los sintagmas rotos, las palabras remplazando a otras de sonido similar pero sentido diferente.


Todo esto convierte al poema un espacio de libertad en el que puede operar una escritura con intención, trayendo la exploración desde otras disciplinas. ¿Es ella quien busca esta combinación? En parte sí, y en parte no. Thénon es un ser que se mueve en un entorno urbano y en el mundo de la cultura. De allí saca el sustento. De allí el hambre y la satisfacción. El resto es su magia de cirujana para lograr lo que se propone.


Dice Franco Berardi en Fenomenología del Fin: “El problema es: ¿cómo sucede que, bajo ciertas circunstancias, los signos conjugados dan a la luz un significado? ¿Cómo sucede que, bajo ciertas circunstancias, los eventos se convierten en historias y las percepciones conjugadas en realidad? Witold Gombrowicz sugiere que la realidad es el efecto de una obsesión.”[2]


Thénon contesta desde la carta que le envía a Ana Barrenechea el 12 de enero de 1984: “Estoy tan cerca que no puedo decir demasiado, excepto que creo haber dado un paso más allá de distancias, tanto en libertad como en aproximación a la música. Como podrás comprobar, es legible de cualquier manera, aunque hay una manera favorita mía que no te anticipo. Para esto fui rigurosísima con la diagramación”[3] Escuchemos entonces la música que sucede en el poema “Plegaria y Boda”[4] , al cual se refiere en la carta.


“yo siempre juegas tú siempre juego siempre tú juegas siempre yo”


La ruptura de la conjugación verbal con respecto a los pronombres la lleva, circularmente, al próximo sentido y la repetición le da un ritmo que se acelera hasta llegar a ese último vertiginoso siempre yo, que queda sonando con mucha más fuerza que el primero. La rueda de la plegaria, el lazo de la boda, el yo un poco egoísta del final, que contiene al tú. El poema, hecho de palabras, excede lo escrito porque le ha tomado, gracias al ritmo, el pulso a la lengua, su juego natural, infantil, animal. El sentido a primera vista es simple, la imagen es sencilla. Es el ritmo el que le da la potencia de una lengua inventada.

La idea se refuerza en la carta que le envía a Renata Treitel el 14 de noviembre de 1982: “Los subrayados, los paréntesis y demás cosas no responden al deseo de transmitir mundos insólitos sino también a una voluntad precisa de orden musical.[5]


En el camino del ritmo puede llegar al punto explícito de incluir el eco de un canto de cancha, apelando al juego de palabras, tan propio de los vanguardistas, para que suene adentro del lector la música interna que conoce, subiendo el volumen al sentido del absurdo que quiere generar. Así cantamos adentro nuestro en Murgatorio:


            Olé olé
            olé ola
            yo soy el nieto
            de mi papá
            olé olé
            olé olá
            voy al psicólogo
            a investigar.[6]

El juego le permite crear un poema extenso que reúne palabras en italiano, nombres de escritores rusos, insultos y la idea velada de la muerte gracias a la unión rítmica que le da la murga, hasta llegar al momento en que estos versos graciosos se pagan con sangre cuando el poema, después de llevarnos a pasear por la ironía remata de frente:


            olé olé
            olé olá
            nadie con        testa en
            el más
            a

            cá

El ritmo toma entonces, como en otros poemas suyos no solo el sonido y el corte de verso, sino también la espacialidad. Se expande en el espacio, usa barras, paréntesis, mayúsculas, blancos. No solo juega con la diagramación, sino que lleva adelante una verdadera puesta en escena con su modo de ocupar la hoja como lo hace la danza o la puesta en escena teatral. Se articulan el tiempo del ritmo y el escenario de la hoja creando en un lenguaje híbrido una belleza otra. Pero es un ritmo a veces trabado y necesariamente roto, como la danza contemporánea.


Para ver este tipo de trabajo textual se pueden ver estos versos de su poema “Libretos” -insólitamente actuales- donde remplaza algunas letras por puntos, como jugando con el lector al juego infantil del ahorcado, pero también invitándolo a ser un espectador activo y presente.

            Agotados los medios para obtener el amor
            (:elemento plegable en forma de pajarita)
            Se alza la Vía Verdadera
            Cuyo tránsito no es fácil
            Pero sí inevitable
            Como es inevitable
            Sobrevivir a las b..bas
            Mirá los japoneses cucaracha
            Hermanos del mundo
            Necesitamos mantas vacunas
            Aspiradoras . .che en polvo
            ……. Famél…. ……
            ….sitamos plasma rencor y whisky dietético.[7]

En otros poemas, además de la espacialidad de la escena, la voz de Thénon, trabaja el diálogo absurdo que parece extraído de una obra de Beckett.

            -¿dónde está la salida?
            -¿perdón?
            -le preguntaba dónde está la salida
            -no
            no hay salida
            -¿pero cómo si yo entré?
            -claro
            yo la recuerdo
            además la estoy viendo
            pero salida
            salida no hay
            ¿vió?[8]

El largo poema continúa para recordar que no hay salida, que las normas son absurdas y finalmente quedar a disposición de un comisario de turno u otro. Como en muchas construcciones de Thénon el humor sirve como herramienta de denuncia, como velo de belleza transgresora.


En algunos poemas es la grafía la que construye la escena polifónica, como en este irónico poema de 1986, en el que la mayúscula y la minúscula logran un contrapunto delirante:


            ORIENTACIÓN:[9]

            NO PUEDO MÁS: ventanilla de al lado
            QUE DESGRACIA SOY: primer piso
            NADIE ME QUIERE: oficina seis
            ME LO HACEN A PROPOSITO: ala oeste
            ESTOY MUY SOLA: pasando el puesto de las flores
            TENEMOS QUE HABLAR: corredor del fondo
            VOS NO ME COMPRENDES: siguiendo la flechita
            COMO PUDISTE HACERME ESO: cerrado por vacaciones

Mar calmo y próspero viaje

Uh

Leer como develar

Los múltiples lenguajes traídos de otras artes le permiten a Thenon generar extrañeza a través de diferentes juegos con el tiempo rítmico del poema y el espacio de la hoja en blanco, pero también le permiten velar el sentido.


Este velo, ese modo de mirar a través de, tal vez es una necesidad dolorosa de quien escribió en medio de una dictadura militar, como la que aconteció en la Argentina, pero también es quizás el resultado de ser, además de poeta, fotógrafa. Entre 1967 y 1984, Thénon no publicó. De esos diecisiete años, siete acompañó a Iris Scarccheri por el mundo, para retratarla en movimiento. “Entonces comprendí que me había encontrado con la danza/era más, mucho más que la belleza./Era la verdad pura./Me alegré de estar viva y nunca más la abandoné.”[10] dice Thénon de este período. Otra vez la superposición. La danza, el ritmo, el tiempo suspendido del poema y la imagen de Iris en el aire como si fuera realmente capaz de flotar. La obsesión, y el velo.


Su operación como fotógrafa se nota especialmente en La Trasgresión[11], cuento largo o nouvelle inédito en el que, luego de avanzar con un registro burocrático durante varias hojas llega a momentos de alto contenido poético y terrible capacidad de denuncia. La narrativa le ofrece un espacio más amplio, quizás más parecido al de la fotografía, en la que todo narra dentro en un desorden natural, lejos de la lógica que se necesita para llevar adelante un texto.


Igual que el Studium y el Punctum del que habla Barthes en su libro La Cámara Lúcida, este texto narrativo de Thénon lleva al lector por párrafos donde transita lugares comunes o definiciones previsibles hasta llegar a decir como una obviedad cosas terribles como: “Todo aquel que no estuviese de acuerdo con que las cosas son así, será pasado por las armas, previo juicio sumarísimo y su cadáver será entregado al juez de turno de la justicia diez días después de fusilado.”[12] La emulación del registro burocrático y la desafectivdad que trae página tras página de golpe se topan con la naturalización de la pena de muerte. La rareza de la entregar el cuerpo al juez después del muerto, lo que implica matar primero y dar después apariencia de legalidad, se aplana al decirlo sin estridencia, igual que una foto esconde alguna imagen impactante en medio de objetos inútiles.


La operación de romper el lenguaje a través de todos los mecanismos que encuentra a la mano, constituye en Thénon algo más grande: la búsqueda de una religión profana, como ella misma la nombra. Una búsqueda creativa que intenta llegar a lugares donde unos pocos se animaron a llegar.


Susana Thenon es, sin exagerar, un dios de la poesía. Porque la volvió a empezar. Le dio luz y la bailó. No como una música armónica, no como una danza clásica sino como quien muestra el caos que solo puede ver quien detrás de lentes gruesos se apresta a mirar lo sutil. Un nuevo tiempo y espacio en el poema. Porque como ella misma observa: …”alguna fractura tiene que haber ocurrido mundialmente para que yo haya empezado a escribir así”.[13]

 

(*) En 2017 el Archivo IIAC recibió como donación de María Negroni manuscritos de Susana Thénon. Entre ellos hay poemas sueltos, textos inéditos, cartas, transcripciones de poemas ajenos, fotografías y traducciones. Algunos folios están escritos a máquina, otros son originales de puño y letra. Allí es posible capturar atisbos del proceso creativo de la poeta. Ante la posibilidad que ofrecen estos materiales, en 2018, un grupo de poetas egresadxs de la Maestría en Escritura Creativa de UNTREF emprendió el trabajo de estudiar la poética de Thénon a la luz de esta nueva perspectiva. De ese modo, surgió Palimpsestos, proyecto de investigación colectivo que coordina María Negroni, cuyos propósitos son básicamente dos: la escritura que nace del estudio pormenorizado de la opera omnia de Thénon, por un lado, y la producción audiovisual de un documental que dé idea de nuestro proceso de trabajo, por otro. Participamos de Palimpsestos: Corina Dellutri, Lucrecia Frassetto, Gisela Galimi, Iair Kon, Alfredo Luna y Analía de la Fuente. Este ensayo es parte de ese trabajo.


[1] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo I Pág 148. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2001. 

[2] Berardi, Franco. Fenomenología del Fin. Pág. 21. Buenos Aires, Caja Negra, 2017

[3] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo II Pág 197. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2019.

[4]

[5] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo II Pág 212. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2019.

[6] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo I Pág 186. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2001.

[7] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo I Pág 193. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2001.

[8] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo I Pág 186. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2001.

[9] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo II Pág 118. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2019.

[10] Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo I Pág 201. Poema dedicatoria en el albúm de fotos de Iris Scaccheri Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 2001.

[11]Este texto forma parte de la obra inédita que se encuentra en el Archivo IIAC.

[12] Thénon Susana. La Transgresión. Manuscrito Inédito. Pág 23.

[13]   Thénon Susana. La Morada Imposible Tomo II Pág 217. Edición a cargo de Ana Barrenechea y María Negroni. Buenos Aires, Ediciones Corregidor 2019.



Susana Thénon (1935-1991) Además de poeta, fue traductora y fotógrafa. Publicó cinco libros entre los que se destacan particularmente los dos últimos: distancias (1987) y Ova completa (1987). También dejó gran cantidad de inéditos que, tras su muerte, fueron recogidos y recopilados por Ana María Barrenechea y María Negroni con la ayuda de Inés Manzano.

Gisela Galimi. Poeta, docente y periodista argentina.

Escrito por

Revista cultural y literaria de la Fundación Cultural Esteros.