Este conjunto de poemas, escogidos de tres de los poemarios de Gustavo Gac-Artigas: deseos (2020), confieso que escribo (2024) y al filo de los días (2026), recorre un territorio íntimo y colectivo donde la memoria, el desarraigo, la historia y la vida personal se entrelazan. Desde la persecución del pasado hasta la búsqueda de un sentido en medio de la pérdida, la voz poética transita por paisajes de Chile, por el amor y la violencia, por la multitud y la soledad.
por Juan Suárez
X
mi pasado me persigue
conocí al amo y al mendigo
al cisne de cuello negro
muriendo en las heladas aguas
de los lagos del sur de Chile
y al flamenco rosado
emprendiendo vuelo
alborotando las aguas cristalinas
del lago sagrado perdido en la cordillera
en el norte de Chile
conocí al torturador
y al torturado
con el primero silencié mi boca
con el segundo gemí en silencio
conocí al despreciado
y desprecié al despreciador
conocí la piedra bruta que me habló en el desierto
y conocí la piedra tallada contando historia ajena
conocí el alma de mi pueblo
y descubrí el lugar que mi alma ocuparía
caminé solitario por este mundo
y sin comprenderlo aplaudieron mi soledad
conocí las manos de la ira
y la ira suavizó mis manos
conocí al amigo y sonreí
y el enemigo endureció mi espalda
conocí tantas cosas
que perdí el conocimiento
hablé con tantos seres
que perdí el habla
amé
y al amar conocí el tormento
mi pasado me persigue
cómo quisiera
dejar atrás mi pasado
y perseguir mi futuro
XI
el océano de muchedumbre se abrió en dos
surgiendo de las algas apareciste tú
mis ojos se cerraron intentando aprisionar tu imagen para siempre
tu sonrisa liberada se deslizó por mis pestañas alcanzando el corazón
un segundo cambió mi vida
dos amores desgastados por el tiempo desaparecieron en punta de pies
un nuevo amor comenzó a caminar
mientras el océano de la muchedumbre
cerraba sus aguas sobre nosotros
ahogándonos en la incertidumbre
cómo quisiera volver a vivir ese segundo de eternidad
hoy ahogado por la tormenta de la vida
Mi país se está desvaneciendo
primero fue la cordillera
cual alas de mariposa
extendió las vertientes que de ella descendían
y majestuosamente alzó vuelo
sacudió de sus espaldas
las nieves eternas
apagó el último de sus volcanes
conteniendo su respiración
e imitando al cóndor
emprendió vuelo
desapareciendo en el espacio infinito
los flamencos rosados del lago sagrado
se hundieron en sus aguas
quebradas sus largas patas
por celosos pejerreyes
los lagos fueron desapareciendo
unos ahogándose en el mar
otros dispersándose en las nubes
en la tierra árida
los cisnes de cuello negro
cantaron por última vez
antes de cerrar sus ojos
un viento salvaje
recorrió mi país de norte a sur
se deslizó entre las araucarias
besó al escarabajo de la luna
se impregnó del olor de los tomates
mis tomates
aquellos que me acompañaron desde mi infancia
un viento salvaje
de norte a sur
barrió los olores de mi pueblo
el último recuerdo de mi país que me quedaba
Llegará el día
llegará el día
en que los muertos
por las dictaduras se levantarán
del fondo del mar
del polvo de los desiertos
de los socavones de las minas abandonadas
y regresarán a la vida
en el recuerdo
llegará el día
en que los torturados
por las dictaduras elevarán sus voces
y los gritos tantos años contenidos
traspasarán los muros del silencio
llegará el día
en que los hambrientos del mundo
se cansarán de aceptar migajas
darán vuelta la mesa
y exigirán un pan
llegará el día
en que los muertos
los torturados
los hambrientos
los despojados de historia
reclamarán sus derechos
derribando los muros del silencio
llegará el día
en que el dolor
emergerá en la historia
¡oh, llegará el día!
Cruce las puertas de los templos del saber y nada aprendí
iba en busca de la explicación de mis sueños
de las raíces lógicas de mi mundo de fantasía
iba en busca de la vida en los textos
y nada aprendí
me enseñaron del mundo de la riqueza
de su falsedad
de su crueldad
me enseñaron a no confiar en el dinero
al menos eso aprendí
me enseñaron a penetrar en la mente humana
en ella me perdí
sus reglas aprendí a violarlas
me enseñaron a desconfiar del juicio de otros
todavía
perdido
busco aprender
me enseñaron cómo funciona el músculo
a nadar en la sangre palpitante
en la herida
y en el cómo cicatrizarla
en sus guantes protegiéndome de la vida
aprendí
aprendí que la sangre
el músculo
y la herida
deben ser integrados a la vida
al menos eso aprendí
en la ignorancia
aprendí
mi mundo se esfumó en las páginas del saber
aprendí que nada aprendí
un día crucé las puertas de los templos del saber en sentido contrario
aprendí a observar a mi alrededor
a bajar del sueño a la realidad
eso aprendí

Gustavo Gac-Artigas (Chile, 1944). Es miembro de: la Sociedad de Escritores de Chile, PEN Chile y PEN America y miembro correspondiente Academia Norteamericana de la Lengua Española. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés y al francés. Ha obtenido los premios: «International Latino Book Award», «International Book Award», «American Legacy Book Award», «Poetry Park», «Róterdam», «Festival Mihai Eminescu». Su más reciente galardón: «Le Coq», reproducción de escultura de Brâncuşi, otorgado por la Academia Tomitana (2025), en reconocimiento a la dimensión de su obra poética.

Juan Suárez Proaño (Quito, 1993). Poeta, editor. Máster en Teoría Literaria por la Universidad de Salamanca. Ha publicado 5 poemarios. Su libro «Las cosas negadas» obtuvo el Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero 2021.
